Monte Hermoso y Pehuen Có, “libres” de aguavivas dañinas

Esta temporada se redujo notablemente la cantidad de ejemplares de la variedad que provoca heridas en la piel. Aparecen los días en los que el calor aprieta y un baño en el mar es imprescindible. Por eso, son el terror de cada verano en las costas de Monte Hermoso y Pehuen Có, donde abundan y tienen a maltraer desde hace décadas a los turistas.

Esta temporada se redujo notablemente la cantidad de ejemplares de la variedad que provoca heridas en la piel. Aparecen los días en los que el calor aprieta y un baño en el mar es imprescindible. Por eso, son el terror de cada verano en las costas de Monte Hermoso y Pehuen Có, donde abundan y tienen a maltraer desde hace décadas a los turistas.

Sin embargo, esta temporada, las aguavivas, al menos en su variedad más dañina, han estado ausentes en esas aguas cálidas del sur bonaerense y entrar al mar, este año, ya no es una apuesta de riesgo. De todos modos advierten que el fenómeno puede ser estacional y no descartan que los “bichos” –como los llaman los veraneantes para evitar atraerlas con sólo nombrarlas– vuelvan a aparecer.

Las medusas más dominantes en esa zona siempre fueron las olindia sambaquiensis , conocidas por la cruz roja que forman los filamentos en su estructura gelatinosa y el penetrante ardor que genera su contacto con la piel. Abundan también en algunas costas brasileñas donde se las conoce como relojinho.

“El verano del año pasado ya se había notado una merma en la cantidad de esa variedad, pero ahora han desaparecido”, dijo la profesora Elena Contardi, del Instituto Argentino de Oceanografía.

Este año prolifera otro tipo de medusa, la chrysaora láctea , conocida como tapioca, que habitualmente se puede encontrar en costas de aguas más frías como Necochea y Mar del Plata. “Son más grandes, de coloración blanco lechoso y no tan agresivas como las olindia”, precisó.

Ambas son consideradas macromedusas, debido a su gran tamaño, pero los efectos de las tapioca sobre la piel y los ojos son significativamente menos dañinos que los que produce la olindia, cuya ausencia Contardi atribuyó tanto a factores ambientales como biológicos.

Entre los primeros mencionó al viento norte, cálido, que hace surgir aguas de estratos medios e inferiores y acarrea las medusas hacia la costa, pero que tanto este verano como el anterior, no sopló de manera tan persistente en esas costas. “Las olindia tienen además un ciclo biológico anual complejo que si se altera en un verano por alguna razón física o climatológica, provoca cambios en la población para el verano siguiente”, agregó la especialista.

Además de los turistas, quienes respiran con alivio por la ausencia de las aguavivas más agresivas son los guardavidas, quienes están en la primera línea de fuego para atender a los heridos. “Este año viene muy tranquilo y se cuentan con los dedos de una mano los casos graves”, reveló Sergio Colantonio, jefe del cuerpo de bañeros de Monte Hermoso, donde llegaron a atender hasta mil personas en otras temporadas. Lo mismo advierten en el hospital montehermoseño y los guardavidas de Pehuen Có, balneario ubicado 20 kilómetros más al sur.

Por Gabriel Bermúdez

19/02/13
CLARIN

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