Cuando los operarios de los astilleros de la Armada, en Talcahuano, limpiaron el casco del monitor “Huáscar” y dejaron al descubierto el acero original que reviste la proa, se admiraron del buen estado de los fierros. Es que cuando el buque ingresó a uno de los diques flotantes de Asmar para su mantención, los planes de restauración incluían la posibilidad de renovar las planchas del espolón, que datan de 1865.
Cuando los operarios de los astilleros de la Armada, en Talcahuano, limpiaron el casco del monitor “Huáscar” y dejaron al descubierto el acero original que reviste la proa, se admiraron del buen estado de los fierros. Es que cuando el buque ingresó a uno de los diques flotantes de Asmar para su mantención, los planes de restauración incluían la posibilidad de renovar las planchas del espolón, que datan de 1865.
“Estaba planificado cambiarle la última parte del casco original que estaba quedando, pero hicimos las pruebas y está bien. El mismo espolón que embistió a la ‘Esmeralda’ está en condiciones de seguir en el barco”, afirma el capitán a cargo del monitor “Huáscar”, Francisco Miranda.
El “Huáscar”, que funciona como museo flotante en la base naval de Talcahuano, fue remolcado hace 10 días a Asmar Talcahuano para someterlo a reparación, la primera desde que el maremoto de febrero de 2010 lo dejó varado, pero sin daños, en los muelles de la base naval.
“Pensábamos que tenía más daño, pero la verdad es que las planchas son bastante gruesas, es un blindado”, dice Fernando Pérez, uno de los técnicos que trabajan en el dique en la reparación del monitor.
Reparar el “Huáscar” es complejo: el acero original se fabricó con técnicas del siglo XIX, cuando aún no existía la soldadura. Las planchas que forman el casco del monitor fueron unidas con remaches. Además, el blindaje del “Huáscar” es compuesto: son dos capas de acero, que recubren una de madera de teca.
“Los aceros de la época eran laminados, y reviste una complejidad especial la unión de esos aceros con los actuales”, explica el contralmirante Felipe García-Huidobro, director de recuperación de unidades de la Armada y oficial a cargo de los trabajos de restauración.
Los operarios deben tener un cuidado casi artesanal con algunos aspectos. Al soldar cerca de los remaches, por ejemplo, pueden causar filtraciones. La humedad proveniente de estas fisuras puede afectar aquellas partes del buque que son de madera, como la parte del blindaje cubierta por el acero.
García-Huidobro, a la vez, explica que la antigüedad del monitor simplifica bastante los trabajos. “No tiene sistemas de bombas ni sistema eléctrico que restaurar. Eso acota las labores”, dice el oficial.
Una docena de técnicos de la Armada y la dotación normal asignada al “Huáscar” -ocho personas- trabajan en las reparaciones del monitor en el dique flotante. Un equipo en tierra se dedica a restaurar el mobiliario, mientras que un grupo de grumetes de segundo año está dedicado a tareas menores en el sector de la cubierta.
Las reparaciones terminarán el 30 de septiembre, fecha en que el monitor “Huáscar” será devuelto a su capitán, Francisco Miranda.
La idea de la Armada es que el museo flotante esté impecable para la conmemoración del combate naval de Angamos, del 8 de octubre de 1879, cuando fue capturado. (El Mercurio, Santiago)
02/09/13
MUNDO MARÍTIMO
