Minería, construcción y agricultura intensiva han transformado la albufera

Minería, construcción y agricultura intensiva han transformado la albufera

El aumento de la temperatura del Mar Menor por el cambio climático podría romper su frágil equilibrio. En el Mar Menor (laguna litoral de agua salada del mar Mediterráneo situada en la Región de Murcia, al sureste de España), están representadas mayoritariamente dos especies de angiospermas marinas, ‘Cymodocea nodosa’ y ‘Ruppia cirrhosa’, que comparten protagonismo con ‘Caulerpa prolifera’.


El aumento de la temperatura del Mar Menor por el cambio climático podría romper su frágil equilibrio. En el Mar Menor (laguna litoral de agua salada del mar Mediterráneo situada en la Región de Murcia, al sureste de España), están representadas mayoritariamente dos especies de angiospermas marinas, ‘Cymodocea nodosa’ y ‘Ruppia cirrhosa’, que comparten protagonismo con ‘Caulerpa prolifera’.

En la zona de Las Encañizadas, un tipo de humedal conocido como marisma pseudomareal y una de las muy escasas representaciones del hábitat 1140 de la Directiva Hábitat, están las praderas más extensas de ‘Ruppia cirrhosa’ del Mar Menor, en concreto, en las partes más someras y confinadas del paraje, ya que esta especie es más tolerante a las condiciones extremas de salinidad, temperatura y desecación. ‘Cymodecea nodosa’, sin embargo, está en las zonas con mayor influencia del flujo de aguas lagunares y mediterráneas. Asimismo, en el resto de la laguna, la especie más abundante en praderas monoespecíficas es la ‘Cymodocea prolifera’ (51,5 km2) frente a las monoespecíficas de ‘Cymodocea nodosa’ (6,25 km2), aunque lo que más abundan son las praderas mixtas de ambas especies (74,21 km2).

Las primeras transformaciones de la hidrografía lagunar y su ecosistema se produjo en los años 70 con el dragado de la gola de El Estacio, para permitir el tránsito de embarcaciones hacia el Mediterráneo, lo que redujo la salinidad de la laguna y que se suavizaran las temperaturas extremas del verano y el invierno (ahora oscilan entre los 10 y los 31 grados), además de la entrada de especies mediterráneas (‘C. prolifera’ y ‘Pinna nobilis’ o nacra). A este cambio se sumaron la transformación de las explotaciones agrícolas del Campo de Cartagena, que paso de estar dedicado al secano a explotaciones intensivas de regadío, con el incremento del aporte de nutrientes y productos fitosanitarios -por la rambla del Albujón entra el 70% de estos aportes-. Consecuencia de esto son las importantes concentraciones de estas sustancias que los investigadores han encontrado en los tejidos de la ‘C. nodosa’ y la ‘R. cirrhosa’, próximas a la desembocadura del Albujón. Igualmente, sobre los sedimentos de los residuos mineros procedentes de la sierra de Cartagena-La Unión -entraban por las ramblas de El Beal, Ponce y Carrasquilla y hoy siguen entrando cuando hay aporte de lluvias, pese a que la minería ha cesado-, colonizados por praderas de ‘C. nodosa’, se han detectado angiospermas con grandes cantidades de metales en sus tejidos.

A estos impactos históricos, se ha sumado en las últimas décadas la expansión turística y urbanística que han modificado profundamente el ecosistema. Este desarrollo han producido el enterramiento y la destrucción de amplias superficies, en gran medida responsables de la desaparición de las praderas de angiospermas a lo largo de la orilla interior norte y oeste, frente a las localidades de San Pedro, Santiago de la Ribera, San Javier, Los Alcázares o Los Urrutias.

P`lo’C. prolifera’ a este factor que, hipotéticamente, podrían reducir o incluso acabar con las praderas de esta especie, de forma que los nutrientes quedarían disponibles para el fitoplancton, intensificando los procesos de eutrofización y sus efectos negativos sobre las comunidades bentónicas. (Por Pepa García; La Verdad – España)

13/05/16

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