Metz refrenda el estilo Tettamanti: hacer política sin consensos

Cambiemos es víctima de los juegos de la política que pretende cambiar. Así lo demuestra la cuestión portuaria.

Cambiemos es víctima de los juegos de la política que pretende cambiar. Así lo demuestra la cuestión portuaria.

Macri era jefe de gobierno cuando reclamaba el traspaso a la ciudad de la administración del puerto de Buenos Aires, junto con la Justicia y la policía, ámbitos donde logró avances. Con el puerto no hubo caso.

Pero cuando Macri ganó la presidencia y Pro mantuvo la Ciudad, hubo una promesa al jefe de gobierno electo, Horacio Rodríguez Larreta, de que el último gran bastión federal enclavado en el distrito porteño pasaría finalmente a la órbita de la ciudad.

Pasaron los meses y el entorno de Rodríguez Larreta se intranquiliza. Con razón: el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, se interpuso en el camino en franca oposición no sólo a arrancar con la transición, sino a soltar la administración nacional del puerto.

Dietrich es un confeso lego en materia de terminales, muelles y vías navegables. Pero excusarlo es una cuestión de funcionalidad argumentativa: su vocación de gestión lo llevó a confiar en quien delegó el tema, Jorge Metz, supuesto conocedor de la materia.

Metz nunca cosechó grandes elogios en el ambiente. Mantiene ese rechazo. Y lo amplió al entorno de sus asesores en la Subsecretaría. Pero lo más peligroso es que sembró animadversión en un actor de peso como Juan Carlos Schmid. Más allá de su proyección como líder de una CGT unificada -se dice que Metz pidió “atacarla”- el líder de Dragado y Balizamiento es un referente excluyente de los trabajadores del transporte, los puertos, la marina mercante y todo lo que tiene que ver con la órbita de Metz. Es poco probable que Dietrich estime un sayo que lo enfrente a todo el arco gremial de su cartera. Pero podría ser víctima de la gentileza de un funcionario de segundo rango que “equivoca los enfoques” y está “perdido” en materia portuaria, según explicó el propio Schmid. Tal vez, “perdido” tenga que ver con el consejo que Metz le dio a Dietrich de licitar las concesiones de Puerto Nuevo antes de su vencimiento, ignorando negligente e inocentemente el impacto laboral de tal decisión.

¿Qué busca Metz? Bajar costos como sea. ¿Qué lo motiva? Su fecha de vencimiento: octubre. ¿Por qué se reúne con los empresarios en restaurantes en lugar de convocarlos a todas las “facciones” armatoriales? No se sabe.

“Antes estábamos mal. Ahora estamos un poco peor”, le dijo Schmid a Dietrich. Antes tiene un nombre y apellido: Horacio Tettamanti. ¿Le preocupa a Metz cargar con el peso de ser “peor” que Tettamanti? Probablemente no. Pero refrenda la continuidad de un estilo: hacer política sin consensos, a pesar de exigirles a los empresarios costosas manifestaciones públicas de apoyo. (Por Emiliano Galli; La Nación)

23/06/16

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