En base a información atrasada siete meses, la autoridad pesquera argentina cerró la semana pasada cuatro nuevas zonas de pesca para la flota merlucera, que se agregan a los 180 mil kilómetros cuadrados ya cerrados con anterioridad (en el mapa, zona amarilla rodeada por un borde violeta).
En base a información atrasada siete meses, la autoridad pesquera argentina cerró la semana pasada cuatro nuevas zonas de pesca para la flota merlucera, que se agregan a los 180 mil kilómetros cuadrados ya cerrados con anterioridad (en el mapa, zona amarilla rodeada por un borde violeta).
Por otro lado, esas mismas autoridades cuentan desde mayo con los informes técnicos del INIDEP sobre merluza, los mantienen ocultos, y no los usan para ajustar en forma integral las decisiones de gestión adoptadas en diciembre pasado.
La medida presenta como fundamento el "informe técnico oficial 018/2008" del INIDEP, emitido en abril de este año, y que según establece en su página 2: "analizó la información proveniente de la campaña de evaluación de juveniles de merluza –realizada en enero y febrero de 2008- en la zona de cría nor-patagónica" (ver zona sombreada rosa en el mapa), una campaña que salió dos semanas tarde y perdió la oportunidad de analizar el pico reproductivo de la especie.
Junto a una serie de datos preocupantes, pero no peores que los del año pasado (Ver Los datos del informe 18), el reporte del INIDEP planteó la posibilidad de que, por acción de la deriva Nor-noreste de las corrientes marinas, en dos meses a partir de la fecha prospectada (es decir, en abril) los huevos y larvas detectados dieran lugar a un grupo importante de juveniles en la zona ubicada en dicha dirección, y que ya contaba con una protección parcial (ver flecha azul en el mapa).
Esta posibilidad se veía reforzada por el hecho de que ya habían sido detectadas concentraciones similares en el invierno de 2007, y de allí su cierre parcial el año pasado. Con esa base especulativa, en las conclusiones del informe, el INIDEP -con la firma de Otto Wöhler-, recomendó mantener esos cierres e incluso vedar las áreas restantes.
En base a esa sugerencia, seis meses después, el Subsecretario de Pesca decidió actuar, y mediante Disposición 243 de octubre de este año, cerró un área que comprende "la mitad Norte de los cuadrados estadísticos Nrs. 4160, 4260, 4261 y 4262" (ver zonas rojas en el mapa).
Seguramente una administración proactiva y motivada para actuar seriamente en la recuperación de los stocks de merluza hubiera procedido de una manera muy diferente:
1. Convocando a armadores y pescadores, y solicitando el apoyo de buques comerciales para prospectar en abril/mayo la zona en cuestión con observadores y científicos del INIDEP para verificar si la posibilidad presentada en el informe se verificaba en la práctica.
2. En caso de confirmarse esa posibilidad, organizar otra prospección en áreas periféricas de la veda al sur del paralelo 43ºS para estudiar su posible apertura temporal, mientras persistiera el cierre de nuevas áreas y, en general, manteniendo un núcleo "duro" de veda, organizar un sistema de aperturas y cierres en la periferia de dicho núcleo que siga la dinámica del recurso, para asegurar una operatividad mínima de la flota fresquera.
3. Incluir, entre las medidas posibles a adoptar, el manejo precautorio del Golfo San Jorge (zona de cría) y de Isla Escondida (Zona de desove), que tome como parámetro principal el impacto de la actividad pesquera en esa zona sobre la población de merluza.
4. Solicitar una evaluación biológica más completa que considere el factor de accesibilidad general de la pesquería al stock, y el impacto posible global de la pesca de juveniles en las áreas a cerrar, tomando en cuenta que el mero hecho de la predominancia de juveniles no es motivo de cierre. Si fuera así habría que cerrar la pesquería de merluza de cola casi todo el año, y ello no ocurre porque se estima que el impacto es sostenible.
5. Solicitar asimismo una evaluación, mediante indicadores medibles, del impacto que han tenido hasta el momento las medidas de conservación adoptadas (veda, artes de pesca, etc.), para determinar su efectividad real y estudiar su eventual continuidad o modificación.
6. Solicitar una evaluación del impacto socio-económico del posible cierre para ayudar a determinar medidas complementarias por parte del gobierno para atenuar dicho impacto.
Todo ello en un contexto general de la gestión que debería tender a:
– Promover los ensayos y el uso de un arte de pesca de selectividad intermedia, que sea de uso transitorio durante la recuperación del stock, pero que permita reducir la captura y descarte de una porción importante de los juveniles.
– Reforzar la lucha contra la corrupción en los controles pesqueros, investigando hasta donde llega la estructura de coimas, limpiando la estructura de funcionarios corruptos, estableciendo normas de conservación sencillas y cumplibles que quiten del medio todo aquello susceptible de ser "tarifado" y asegurando la transparencia de la información y de los procedimientos
– Asegurar el funcionamiento regular y realmente participativo de la comisión de manejo de merluza y de la subcomisión de contralor de las descargas.
La medida de cierre, adoptada posiblemente bajo la presión de ciertos recientes impactos mediáticos, puede significar de hecho un impacto difícil de absorber para la actividad de la flota fresquera, que justamente opera en la zona ahora clausurada durante esta etapa del año, y cuyo cierre podría plantear la obligación de desplazarse a zonas muy alejadas hacia el sur o de permanecer amarrada en puerto por el alto costo de la llegada a esa zona de pesca.
No hace falta subrayar las consecuencias sociales y económicas que tendría una situación como la descrita cuando la captura de caballa, que tiene ocupada a parte de la flota al sur de Bahía Blanca, comience a flaquear.
La nueva disposición, en suma, exhibe las carencias de una gestión que, más allá de la buena voluntad de algunos funcionarios y de algunas medidas correctas, básicamente, se ha dedicado a escribir resoluciones y esperar que Dios provea, mientras que en los últimos tiempos, el embate de organismos de contralor como la SIGEN y la AGN, de artículos periodísticos y de críticas opositoras, lejos de impulsar un mayor dinamismo, ha acentuado una combinación fatal de parálisis de fondo y de adopción de medidas fuera de contexto.
Una muestra dramática de la falta de dinamismo político fue el larguísimo conflicto en el INIDEP. Afortunadamente, la nueva gestión a cargo del interventor Oscar Lascano, designado por la Presidenta con el apoyo del Secretario de Agricultura y Pesca, Juan Carlos Cheppi, ha traído consigo una corriente de aire fresco, logrando un acuerdo con los tripulantes de los buques de investigación, obteniendo un respiro en relación a los reclamos del personal técnico, y comenzando a terminar con las absurdas prácticas de censura y autoritarismo que habían caracterizado a la gestión anterior.
¿Estaremos en condiciones de establecer la posibilidad de que la deriva de los vientos políticos traerá también estos nuevos aires muy pronto a la gestión pesquera?
Sería muy saludable.
Fuente: Cedepesca (La Red Noticias)
16/10/08
PATAGONIA FISHING

