En la sede romana de la FAO se dieron cita un total de 50 jefes de Estado y de Gobierno, alrededor de 150 ministros de Agricultura y varias decenas de representantes de organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales para intentar encontrar una respuesta global a la crisis alimentaria que amenaza a millones de personas en el mundo.
En la sede romana de la FAO se dieron cita un total de 50 jefes de Estado y de Gobierno, alrededor de 150 ministros de Agricultura y varias decenas de representantes de organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales para intentar encontrar una respuesta global a la crisis alimentaria que amenaza a millones de personas en el mundo.
Según la FAO, hoy el hambre afecta a 820 millones de personas de las cuales 178 millones son niños. En el borrador de las conclusiones de la Cumbre ya se admite que de no revertirse la situación el futuro se caracterizará por “un inmenso sufrimiento humano, así como de descontento social e inestabilidad política, que amenazan con poner en peligro el desarrollo económico y social”.
Entre las causas de la crisis la FAO identifica el cambio climático, la escasez de cereales cuya producción está en el mínimo histórico desde 1983, el aumento de la demanda en países emergentes como China e India, el alto precio del petróleo, la elaboración de biocombustibles, las maniobras especulativas en los mercados a futuro de semillas y materias primas y el impacto de las políticas proteccionistas en la agricultura, además de falta de solidaridad. La FAO también admite que los datos del hambre no han variado desde 1990 lo que implica reconocer el absoluto fracaso de las políticas desarrolladas hasta la actualidad.
Los organismos no gubernamentales presentes en Roma pusieron sobre la mesa los datos que los intereses de los Estados ocultan. Entre los diversos problemas a considerar las ONGs subrayan que de mantenerse la opción de invertir en biocombustibles y no en alimentos significará 600 millones más de hambrientos para el 2025. Asimismo señalan que el debilitamiento de los Estados nacionales, producto de las políticas neoliberales, ha transferido el poder hacia las multinacionales y los intermediarios que negocian directamente con los productores apropiándose de la mayor parte de los beneficios y distorsionando los mercados de productos alimenticios. Es el caso, por ejemplo, del mercado de cereales donde solo cinco empresas (Cargill, Archer Daniels Midland, ConAgra, Bunge y Dreyfuss) controlan el 80 por ciento del mercado.
También fue motivo de análisis de la Cumbre el impacto negativo que tuvieron sobre el comercio internacional de alimentos los movimientos del capital especulativo que ante la crisis de las inversiones inmobiliarias ahora se arrojó a la compra a futuro de materias primas.
En paralelo a la Cumbre de Roma, pero con menos repercusión en los medios de comunicación, se reunió en Bremen, Alemania, el Subcomité sobre el Comercio del Pescado de la FAO para tratar distintos temas vinculados con los desafíos que plantea para el comercio internacional el creciente aumento del consumo de pescado en todo el mundo.
Representantes de más de 60 Estados debatieron aspectos económicos y técnicos del comercio pesquero como la producción, tratamiento, embalaje, etiquetado, transporte y asistencia técnica. Las conclusiones a las que arribe este foro internacional se convertirán en recomendaciones para alcanzar un desarrollo económicamente viable y sustentable de la pesca, enfocado principalmente a los países en vía de desarrollo desde donde se genera la mitad del pescado mundial que se comercia.
La atención que la comunidad internacional está prestando a los serios problemas de la actual escasez de alimentos y la singularidad de este momento histórico plantean para la Argentina como país productor la necesidad de revisar políticas que parecen ignorar las oportunidades que se abren frente a nosotros. Por primera vez, solo dos países, como son China e India, que concentran los dos tercios de la población mundial demandan cantidades crecientes de alimentos, por primera vez además países importadores de alimentos con altas exigencias de calidad coexisten con países pobres con necesidades insatisfechas que demandan alimentos básicos.
Todo un abanico de posibilidades, como un menú a la carta, que como a los 50 jefes de Estado y centenas de funcionarios que se reunieron en Roma, a todos nosotros debería interesar.
09/06/08
PESCA & PUERTOS
