Más caos que plan ante un derrame químico

Más caos que plan ante un derrame químico

Especialistas consultados piden un programa de contingencia ciudadano que incluya mensajes claros desde el Estado a la población a través de los medios de comunicación. También controles en el puerto y sanciones a empresas responsables de los accidentes.

Especialistas consultados piden un programa de contingencia ciudadano que incluya mensajes claros desde el Estado a la población a través de los medios de comunicación. También controles en el puerto y sanciones a empresas responsables de los accidentes.El jueves 6 de diciembre pasado el pánico se apoderó de la gente que caminaba o ya estaba en las oficinas de trabajo del centro porteño. Una nube tóxica, que emanó desde un contenedor en el puerto de Buenos Aires se diseminó rápidamente por las calles y avenidas. El derrame causó sorpresa y diversas reacciones en la población.

Muchos edificios fueron evacuados. Gran cantidad de gente quedó en la calle sin poder resguardarse ni volver a los hogares, ya que servicios centrales como el del subte se paralizó.

Aparecieron los barbijos, los gritos de desesperación y una situación caótica que se vivía entre la gente y también en los mensajes desde los medios de comunicación y las áreas de Seguridad y Salud, ya que la información se modificaba constantemente.

Pasado el miedo, y luego de que el diluvio de ese día se llevara la nube, surge el interrogante ¿Se tomaron las medidas correctas para proteger a la población? ¿Existen planes de contingencia ante hechos como este que podrían repetirse?

Según el biólogo Raúl Montenegro, director de la Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM), lo sucedido dejó a la vista varias falencias. “El Puerto de Buenos Aires es un lugar donde ingresan distintas partidas de sustancias peligrosas. Y de allí pasan por vía terrestre o acuática a otras partes”.

“Por eso debería haber un sistema digitalizado, una base de datos que diga que contiene cada contenedor con el protocolo correspondiente que indique que hacer ante una situación de emergencia. Esto no existió”, agrega el científico.

Plan ciudadano

El biólogo dice que lo ocurrido obliga a que se piensen en dos tipos de planes: uno que maneje el estado ante una situación de emergencia para controlar el derrame.

Y otro, diseñado también por especialistas que sea un “plan ciudadano” con directivas precisas de lo que debe hacer la gente ante un derrame químico o situación que implique riesgo para la población.

Montenegro expresa que lo que se vio en los medios de comunicación es una muestra de que no hay un protocolo para informar en forma adecuada. “El hecho de que los medios tuvieran que salir a buscar expertos para hablar del tema marca que no hay un plan uniforme, una voz autorizada que informe ante estas situaciones”.

El especialista expresa que ante casos como estos no puede haber informaciones cruzadas. En este sentido, el director de Funam dice que fue errónea la evacuación de edificios.

“Ante un posible accidente químico lo que se recomienda es como se dice estar al “abrigo”, es decir cerrar ventanas, apagar el aire acondicionado. También hornos, hornallas, calefones, no fumar, no hablar por teléfono para que no colapsen las comunicaciones”.

“Los chicos -continúa- si están en la escuela deben quedarse allí. Y las autoridades deben saber que medidas tomar. Los padres no deben salir a buscar a los hijos hasta que no pase el alerta”.

El biólogo que trabajó con Funam en un plan de acción ciudadana que entregó a la localidad de Río Tercero, Córdoba, recuerda un accidente ocurrido en esa ciudad con gas cloro y como al no tomarse las medidas correctas hubo gente intoxicada.

“A varias personas se las cargó en camiones abiertos algo que ya es erróneo y se las trasladó a un polideportivo que estaba cerrado. Hasta que se encontró la llave la gente inhaló el tóxico y hubo muchas personas internadas”.

Liviandad

En cuanto al químico derramado, Montenegro indica que se trata de un insecticida, el Thiodicarb, que es de la familia de los carbamatos, un químico de menor potencia que los llamados fosforados.

“Esto no implica que en pequeñas dosis no pueda causar daños”, alerta el especialista. “El contacto con estos químicos por ejemplo en mujeres embarazadas puede causar problemas en un pequeño bebé en formación, en un embrión. Si bien se dice que no pasó nada, tampoco hay que tratar el tema con liviandad”.

Por la información suministrada el thiodicarb iba a ser trasladado a Paraguay y se iba a usar para proteger maíz. “Lamentablemente ya es indetectable saber que efecto pudo haber producido la nube”.

Protocolo

El científico señala que es muy importante diseñar un protocolo que es muy similar cuando se trata de accidentes químicos. “Se puede usar para un derrame, un incendio de residuos peligrosos. Y los medios de comunicación son quienes deben darlos a conocer a toda la población cuando ocurre alguna situación como la del Puerto”.

“Tienen que estar en los medios, escuelas hospitales para que todos sepan que se debe hacer”. Montenegro indica que un plan ciudadano de contingencia también debería tenerse en cuenta ante un posible accidente nuclear.

“Cerca de Buenos Aires tenemos Atucha 1 y se construye Atucha 2. Se le dice a la gente de 10 kilómetros a la redonda que hacer ante algún accidente pero hay que tener en cuenta que una onda radiactiva puede viajar hasta 500 kilómetros”, apunta.

Poco claros

Lorena Pujó, coordinadora de las campañas de tóxicos de Greenpeace, en tanto, coincide en que tras el escape y la formación de la nube, hubo mensajes poco claros de lo que había sucedido.

“Primero se dijo que era mercurio, después un pesticida, ácido sulfhídrico, una reacción química”, expresa la especialista, quien agrega que es muy peligroso que se estén almacenando elementos de este tipo cerca de zonas altamente pobladas.

“Hay que tener en cuenta que además de estos contenedores tenemos en la zona sur el polo petroquímico que implica alta contaminación y riesgos para la gente también”.

En conjunto

Pujó manifiesta además que desde el estado hubo falencias ya que quedó en evidencia que no hay un protocolo o algún plan preparado para responder ante este tipo de situaciones.

“En esto caben responsabilidades tanto al gobierno nacional como de la Ciudad. La Nación tiene jurisdicción sobre el Puerto y la Ciudad alberga a la terminal portuaria. Tiene que haber planes en conjunto para trabajar estos temas”, señala la especialista.

Pujó dice también que desde el estado se minimizó la sustancia derramada. “Si se trata del pesticida Thiodicarb el mismo está prohibido en la Unión Europea. Si fue mercurio como se dijo en un momento, inhalarlo es muy peligroso”.

La coordinadora dice que para Greenpeace aún no está del todo claro cual es la sustancia derramada ya que cuando intentaron tomar una muestra en el lugar del accidente para analizarla no los dejaron.

Sanciones

También indica que se debe llegar a fondo para saber que ocurrió y tiene que haber sanciones. “Por ejemplo hace unos meses hubo un escape de amoníaco que invadió con olores fuertes a varios barrios de la Capital y el tema se minimizó, no se sabe como fue y quien fue el responsable”.

En conclusión, Pujó pide que se informe fehacientemente que pasó con el derrame del puerto. “Uno quiere saber realmente si fue un incendio, una reacción química. No podemos quedar expuestos y que no se sancione a nadie por lo ocurrido. Aunque el diluvio pudo haber lavado el tóxico, nada desaparece del todo”.

Por Sergio Limiroski 

17/12/12

LA PRENSA

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