El licenciado Gustavo Chiaramonte, de la División Ictiología del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, fue el encargado de presentar el proyecto en el marco del 4º encuentro de pescadores artesanales desarrollado en el Instituto Storni de San Antonio Oeste, en mayo pasado.

El licenciado Gustavo Chiaramonte, de la División Ictiología del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, fue el encargado de presentar el proyecto en el marco del 4º encuentro de pescadores artesanales desarrollado en el Instituto Storni de San Antonio Oeste, en mayo pasado.

El programa de marcaje de tiburones de Argentina se realiza “con la colaboración de dos fundaciones, una inglesa y otra norteamericana, que aportaron fondos para poder llevar adelante nuestro trabajo”, indicó.

El investigador explicó que se han podido reconstruir los desembarques en nuestro país de los condrictios, tiburones, rayas y quimeras, desde la década del 70 en adelante, señalando que “en los ultimos 25 años hubo un incremento bastante significativo de estos desembarques, los datos oficiales indican que el 60% corresponden a la flota costera”.

“En 1991, en el puerto de Quequén los barcos traían hasta 900 ejemplares de tiburón, desde ese entonces hemos comenzado a trabajar sobre esta especie en cuanto a su parte biológica”, señaló Chiaramonte.

A partir de 2005, y por una resolución del CFP que prohibía la pesca de rayas cuando se alcanzaba el límite de captura, surgió la inquietud de conocer cuál era el destino de las rayas que se pescaban y si sobrevivían cuando se las arrojaba nuevamente al agua. “Llevamos adelante un proyecto donde observamos que la supervivencia que tenían esos animales a la red de arrastre en un buque comercial llega a las 2 horas”, recordó Chiaramonte.

También trabajaron en el muestreo de rayas asistiendo en la elaboración del Plan de Manejo de la Reserva Natural de la Bahía San Blas, “con algunos pescadores y un miembro de Prefectura con experiencia en la zona elaboramos un plan de manejo, en base a esos resultados enfocamos las especies sobre las que desarrollaríamos nuestro trabajo, incluyendo además en las recomendaciones la implementación de buenas prácticas en la pesca de tiburón”, indicó.

“Paralelamente iniciamos un trabajo de evaluación y conservación de un área de cría de tiburones en peligro de extinción en Argentina para determinar como llevar adelante el manejo dentro del área protegida; conocíamos dónde se pescaban los tiburones pero no sabemos dónde se mueve y dónde se alimenta la cría. Empezamos el trabajo con los pescadores artesanales y también con los pescadores deportivos –continuó explicando Chiaramonte–, con este estudio queremos obtener una idea de la estructura poblacional de los tiburones que van a Bahía Anegada y patrones demográficos y migratorios básicos, con las marcas queremos establecer cuáles son las rutas migratorias que hasta ahora han sido planteadas por diferentes científicos, pero no han sido comprobadas”.

El objetivo es marcar animales vivos, devolviéndolos a su medio con el menor trauma posible. El proyecto involucra a los pescadores locales, con quienes los investigadores salen a pescar los tiburones para luego medirlos, diferenciar hembras de machos, y con un punzón colocarles debajo de la aleta dorsal un filamento (marca) plástico de unos 15 centímetros de largo donde están impresos los datos de contacto y el número de la marca.

La Argentina es uno de los 10 países en el mundo que más tiburones y rayas explotan, y de las 46 especies de tiburones actualmente reconocidas en aguas de la plataforma argentina, son las costeras las más comprometidas en su supervivencia como producto de la pesca indiscriminada, tanto comercial como artesanal y deportiva.

16/06/08
PESCA & PUERTOS

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