La Tierra se está calentando rápidamente por debajo, y esto puede explicar por qué se calentó menos en la superficie de lo que se esperaba, en la última década y media. Un estudio publicado recientemente sugiere que los océanos duplicaron su absorción de calor en los últimos 18 años, con un tercio del calentamiento yendo a sus regiones más profundas.
La Tierra se está calentando rápidamente por debajo, y esto puede explicar por qué se calentó menos en la superficie de lo que se esperaba, en la última década y media. Un estudio publicado recientemente sugiere que los océanos duplicaron su absorción de calor en los últimos 18 años, con un tercio del calentamiento yendo a sus regiones más profundas.
El descubrimiento puede ayudar a esclarecer la confusión de la llamada “pausa” en el calentamiento global –la constatación de que, precisamente, en los últimos 18 años, el planeta prácticamente no mostró aceleración en su tasa de calentamiento, a pesar del aumento del 3% al año en las emisiones de gases de efecto invernadero, sólo en la última década.
Los datos del grupo liderado por Peter Gleckler, del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (Estados Unidos), corroboran la tesis de que el aire no se calentó tanto porque la energía en exceso resolvió ir a calentar las profundidades oceánicas. Incluso con el “hiato”, el siglo 21 registró 14 de los 15 años más calientes de la historia.
Los investigadores relevaron datos sobre la absorción de calor en el océano, compilados desde 1865, con la expedición oceanográfica pionera del navío británico HMS Challenger, que publicó las bases de la oceanografía física, hasta 2015, cuando los científicos tenían a su disposición un sistema de 3.000 boyas robóticas –las Argo– esparcidas por todo el océano, midiendo temperaturas minuciosamente.
Esos datos ayudaron a validar simulaciones realizadas con los modelos climáticos usados por el IPCC, el panel del clima de las Naciones Unidas. Los modelos fueron usados para “prever el pasado”, por así decir: Gleckler y colegas hicieron simulaciones en computadoras para saber cómo reaccionaba el mar a los cambios en el balance de energía de la Tierra durante la era industrial.
La conclusión es que, a partir del comienzo del siglo pasado, los primeros 700 metros de columna de agua pasaron a calentarse sensiblemente. A partir de 1997, sin embargo, lo que las simulaciones muestran es que ese calentamiento sufrió una aceleración brutal: los océanos se calentaron dos veces más, y las capas más profundas –por debajo de los 700 metros– pasaron a responder por una parte significativa de la absorción de calor.
Coincidentemente, fue a partir del año siguiente, 1998, que la Tierra entró en el llamado “hiato” de calentamiento, período en el cual la elevación de la temperatura promedio global dejó de acelerarse (atención: las temperaturas continúan subiendo, como 2014 y 2015 lo comprueban, pero no a la velocidad esperada dado el aumento de la concentración de CO2 en el aire).
Transformada en temperatura, esa absorción de calor parece pequeña: el mar se calentó menos de un décimo de grado Celsius por década, en los últimos 50 años, en sus 700 metros más rasos. Sólo que esa energía equivale a 3,3 cuatrillones de joules (el número 33 seguido de 22 ceros). Es algo como 10 millones de veces la energía liberada por una bomba de hidrógeno de 1 megatón.
Según la oceanógrafa Catia Domingues, una brasilera radicada en Australia, que ha trabajado con Gleckler y colegas en los últimos años, si ese calor fuese transportado a la atmósfera, el planeta estaría 10ºC más caliente. Catia es autora de un trabajo seminal, en 2008, que actualizó los datos sobre el ritmo de absorción de calor por parte de los océanos. Hasta entonces, se creía que eso estaba ocurriendo más lentamente que lo previsto por los modelos de clima. La científica descubrió un error sistemático en las observaciones y, finalmente, hizo mediciones y modelos que concuerden. Esos datos de la brasilera fueron usados por el grupo de Gleckler en el nuevo estudio, publicado en el periódico Nature Climate Change.
El calor extra en los océanos es el principal sospechoso por la aceleración del deshielo de Groenlandia y de parte de la Antártida, que ayuda a elevar el nivel del mar. Pero el calentamiento es, en sí mismo, una causa importante de la elevación, ya que el agua más caliente tiende a expandirse.
“Está claro que son los océanos los que están haciendo el trabajo grosso de absorber calor en el sistema”, dijo Gleckler al diario The Guardian. “Y, si quisiéramos realmente entender cuanto calor está siendo aprisionado, no podemos mirar sólo la superficie. Necesitamos mirar más hacia el fondo”. (Adital – Brasil)
01/02/16.

