Los cortes que mantienen cerradas las vías de acceso al puerto local comenzaron a generar el rechazo de varias empresas, cooperativas y agrupaciones relacionadas directa e indirectamente con la industria pesquera, que pidieron a las autoridades que garanticen la libertad de trabajo.
Los cortes que mantienen cerradas las vías de acceso al puerto local comenzaron a generar el rechazo de varias empresas, cooperativas y agrupaciones relacionadas directa e indirectamente con la industria pesquera, que pidieron a las autoridades que garanticen la libertad de trabajo.
El conflicto ya lleva más de una semana y se agudizó el miércoles cuando el Sindicato de Obreros de la Industria del Pescado (SOIP) resolvió un paro general de 48 horas que culminará esta medianoche (ver aparte).
Ayer, un grupo de cooperativas y transportistas distribuyó copias de una carta documento mediante la que solicitó que se dejen sin efecto las medidas de fuerza que mantienen paralizado al puerto local.
El texto fue enviado al presidente de la Nación, Néstor Kirchner, al Congreso de la Nación, al gobernador Felipe Solá y a autoridades nacionales, provinciales y locales, a las que se les pidió que intervengan.
El malestar por la presencia de los piquetes es cada vez mayor debido a que la protesta tiene un efecto cascada en todas las actividades ligadas a la pesca.
Desde hace varios días no hay actividad en los buques, la estiba, el transporte ni en numerosos servicios anexos. "Como consecuencia de la acción de piqueteros y de la inacción de las autoridades competentes se conculca nuestra libertad de trabajo protegida por la Constitución Nacional y Provincial", denunciaron varias agrupaciones cooperativas y del transporte.
Por esa razón solicitaron "la inmediata intervención de los organismos gubernamentales pertinentes para que sean liberados los accesos al puerto y pueda restablecerse la normalidad".
A causa de los piquetes que cortan las calles de ingreso al puerto, en los muelles se acumularon alrededor de 3 mil toneladas de pescado fresco.
Parte de esa mercadería ya se encuentra en estado de descomposición por lo que no podrá ser aprovechada ni siquiera para fabricar harina.
Esta semana Franco Bocanfusso, de la cámara que nuclea a los buques de rada, ría y costeros, lamentó las pérdidas económicas que sufrió la flota, debido a que gran parte de sus capturas debieron ser desechadas por la imposibilidad de trasladarlas a las plantas. Y además dijo que a muchos de esos barcos les resultará difícil rearmarse para volver a salir a pescar.
Ayer también se hizo sentir la queja de la Sociedad de Patrones Pescadores, cuyas lanchitas amarillas también afrontan serios problemas para continuar con la temporada de pesca de corvina, que había comenzado hacía pocas semanas y concluirá dentro de un mes.
La carta documento mediante la que fue solicitada la intervención de las autoridades lleva la firma de varias empresas y entidades cooperativas, entre las que figuran la Asociación de Transportistas del Puerto de Mar del Plata; la Federación de Cooperativas de Trabajo de Actividades Portuarias de la República Argentina; la Cámara Pesquera Marplatense; la Federación Cooperativas Asociarse; la Cooperativa de Trabajo Ave Fénix y la Cooperativa de Trabajo Industrial Coop.
El intendente interino llamó a la reflexión y al diálogo
El intendente interino Luis Rech instó a las partes involucradas en el conflicto de varias cooperativas del puerto a reflexionar y mantener el diálogo con el objeto de encontrar una solución pacífica al conflicto y reabrir el acceso de camiones con pescado a la dársena de carga y descarga.
En un comunicado difundido ayer, Rech formuló "un llamado a la reflexión, al mantenimiento del diálogo, al diálogo en el ámbito específico de este tipo de conflicto como lo es el Ministerio de Trabajo y la búsqueda de un entendimiento, de un consenso".
Alertó sobre la necesidad de evitar que sucedan "hechos desagradables, violentos, lamentables que han ocurrido en otros lugares del país, en una industria tan importante como lo es la industria pesquera, históricamente uno de los sectores más importantes de la ciudad".
Finalmente, el jefe comunal interino abogó porque "el conflicto se desarrolle por los canales normales" recordando que "en el centro del debate debe estar por supuesto la dignidad de los trabajadores".
El SOIP intenta ocupar el centro de la escena
El SOIP disputa abiertamente con la CTA la representación de los obreros de las cooperativas en conflicto. Luego de una semana de reuniones que fracasaron, el gremio del pescado pasó a la acción y pretende liderar las negociaciones para llegar a un acuerdo.
El Sindicato de Obreros de la Industria del Pescado (SOIP) comenzó a ocupar el centro de la escena en el conflicto que mantiene paralizado al puerto local e intenta correr de lugar a la CTA, que fue hasta ahora la que pretendió liderar las protestas y las negociaciones de los fileteros con el sector empresario. "Para lo único que sirven es para petardear desde afuera. Nosotros tenemos que tratar todos los días con muchos patrones y sabemos cómo piensan.
La CTA tienen a uno solo que es el Estado y son unos incapaces que nunca pudieron obtener un aumento para los docentes", le dijo ayer a LA CAPITAL, enfático, Luis Verón, asesor del SOIP, cuestionando con dureza el papel que cumplió hasta ahora la central obrera tratando de llevar las riendas de las negociaciones.
El SOIP cambió en las últimas horas su posición respecto del conflicto. Dejó de tener una actitud moderada para pasar a la acción de un modo más decidido.
Ayer, su secretario general, Samuel Salas, también fue duro con los dirigentes de otros sectores que durante la última semana intervinieron en el tema y planteó que el SOIP llevará la voz cantante de ahora en más.
Salas acusó a la CTA, liderada por el docente Raúl Calamante, de haber "enroscado demasiado a los compañeros" sin obtener resultados claros y reivindicó a su sindicato como el que naturalmente tendría que hacerse cargo de la situación. Hasta el miércoles, el SOIP aparecía a un costado debido a que los trabajadores que protagonizan el conflicto que mantiene cortadas las vías de acceso al puerto no son sus afiliados. El grupo está conformado por unos 600 obreros de cooperativas que, como tales, no tienen representación sindical y se desempeñan en plantas que prestan servicios para la empresa Giorno, entre otras. Sus protestas comenzaron hace más de una semana, cuando la firma comenzó a entregarles menos pescado, reduciendo su actividad y, por ende, sus ingresos.
Poco a poco, el reclamo fue adquiriendo mayor magnitud y sumó la adhesión de políticos y representantes de otros sindicatos, que les prestaron asesoramiento y apoyo.
Ahora el SOIP intenta erigirse como el único interlocutor y para eso redobló la apuesta. Convocó a un paro general de 48 horas, organizó una movilización para hoy y salió a reclamar que la relación de dependencia alcance a todos los trabajadores de las cooperativas y no sólo a los que tienen vínculos comerciales con Giorno.
Ayer Salas repasó la evolución que tuvo el conflicto durante los últimos días y denunció que "hay gente que no es del gremio que está queriendo hacer política a costillas de los compañeros".
El sindicalista ponderó el rol que cumplieron algunos dirigentes que mostraron solidaridad con el reclamo, como los de la CGT y el marinero Juan Domingo Novero. Pero cuestionó a "los sapos de otro pozo", en alusión a la CTA. "Creo que la CTA se metió mucho, enroscaron demasiado a los compañeros, hay muchas cosas que no consultaron con nosotros como gremio. Nosotros somos los del SOIP, los representantes de los compañeros, así que me parece que ellos deberían habernos consultado.
Pero se metieron de cabeza, queriendo arreglar ellos. Quieren hacer política y no consultaron nada con nosotros para poder dialogar con los compañeros y con los empresarios y arreglar el tema".
Por otra parte Salas sostuvo que durante los últimos años el SOIP llevó adelante numerosas negociaciones con el sector empresario sin sobresaltos. "Sin necesidad de hacer ningún paro en los últimos cuatro años logramos que hubiera aumentos de sueldo que beneficiaron a los trabajadores en relación de dependencia y a los de las cooperativas", aseguró.
La CTA aclara su posición en medio de la problemática
Ante la disputa existente con el gremio del SOIP por la representación de los trabajadores en conflicto, la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) aseguró que tan sólo respondió al llamado de los propios obreros.
En un comunicado emitido en la tarde de ayer, la CTA señala que la entidad "es una Central de Trabajadores que nuclea a trabajadores públicos y privados en todas sus formas, creada en el año 1991 con el fin de ser una herramienta que esté al servicio del conjunto de los trabajadores argentinos". Posteriormente sostiene que "en el conflicto existente de los trabajadores del pescado de la firma Giorno S.A., que afecta a más de 700 obreros de esta ciudad, la CTA fue convocada a participar por los mismos trabajadores involucrados, con el fin de ayudarlos a encontrar una solución a la grave situación por la que están atravesando, producto del trabajo no registrado, la precarización laboral, la utilización de figuras asociativas en fraude a la ley laboral, la escasez de materia prima y la baja productividad del sector".
Para contrarrestar la críticas y acusaciones de intromisión, la CTA manifiesta en su nota que "si bien no todos somos del sector, compartimos el reclamo de los trabajadores por la registración laboral conforme a las leyes y el convenio colectivo vigente (161/75) y estamos brindando a los trabajadores asesoramiento legal y gremial, y realizando todas las gestiones institucionales y logísticas necesarias y útiles para acompañar y solucionar el conflicto existente".
También aseguran que no disputa "representación sindical alguna, pero sí respetamos y creemos en la ‘libertad sindical’ como un derecho de los trabajadores a elegir libremente qué organización sindical o central los acompañe o represente".
Finalmente aclara el comunicado que la CTA no conduce éste conflicto ya que acata las decisiones adoptadas por los delegados del personal y la asamblea de los trabajadores, a la vez que descarta cualquier apartamiento de las discusiones. "Seguiremos asumiendo nuestra responsabilidad y no abandonaremos el compromiso asumido por presiones de sectores empresariales o ajenos a los intereses de los trabajadores", finaliza.
27/07/07
LA CAPITAL
