Los transportistas manifestaron su preocupación

Reducir al mínimo los obstáculos físicos y administrativos; contar con una política de Estado a mediano y largo plazo que revierta las deficiencias en materia de infraestructura terrestre y marítima, y buscar alternativas que ayuden a evitar demoras en los pasos fronterizos fueron las principales conclusiones del panel "Nuevos escenarios del transporte internacional".

Reducir al mínimo los obstáculos físicos y administrativos; contar con una política de Estado a mediano y largo plazo que revierta las deficiencias en materia de infraestructura terrestre y marítima, y buscar alternativas que ayuden a evitar demoras en los pasos fronterizos fueron las principales conclusiones del panel "Nuevos escenarios del transporte internacional".

Allí, Rodolfo García Piñeiro, presidente del Centro de Navegación, instó a unir fuerzas a los que participan del sector para afrontar como desafío los escollos que hoy exigen una alta inversión frente a costos operativos cada vez más altos.

"El crecimiento del comercio internacional -señaló- potenció el transporte marítimo y al mismo tiempo ha permitido el desarrollo de la industria naviera. El mayor flujo del tránsito trajo aparejado también una gran preocupación ecológica y por este tema en 2010 tendrán que salir de circulación todos los buques de cascos simples que transportan combustible o productos contaminantes, que van a ser convertidos en graneleros o llevados a desguace, sin dejar de lado la otra preocupación latente: los costos del seguro".

Sobre Montevideo -gran concentrador de carga argentina- García Piñeiro agregó: "Aún cuando 15 de las 20 navieras más grandes del mundo tienen sus servicios en nuestro país, si no cambiamos, la Argentina va en camino de ser un puerto alimentador de otros puertos de la región".

Para Andreas Meyer, gerente general de Hamburg Süd, un punto importante es la agilización de los trámites para la exportación y la falta de una legislación adecuada para una ley de cabotaje. En relación al mercado marítimo internacional que se concentró fuertemente en China, Meyer pronosticó que "será menor a lo esperado en los meses que se avecinan debido a la menor demanda de acero y minerales; al incremento de los costos en mano de obra; a la aplicación de nuevos impuestos por parte del gobierno chino y a problemas de energía". Meyer estimó que luego de un largo período de globalización se está volviendo lentamente a una economía más regional por razones de costos, principalmente por la falta de recursos en energía y la necesidad de acortar las distancias.

Con referencia a la situación del transporte internacional terrestre, Eduardo Furlong, de la Asociación de Transportistas Argentinos de Carga Internacional (Ataci), advirtió sobre los inconvenientes que a diario deben afrontar los conductores, por cuestiones burocráticas o climatológicas, que los obliga a estar parados buena parte de su tiempo operativo: "La gran mayoría del transporte de carretera es con Brasil y Chile. Con éste último el tráfico es más organizado pero habitualmente nos encontramos con rutas obstruidas, cuestiones de la naturaleza que nos generan pérdida de tiempo y dinero, y es el transportista el que asume el costo. En un 60% de su tiempo los choferes de camiones se encuentran con tropiezos en la aduana o en la ruta", dijo.

Pese a los pronósticos cumplidos sobre los problemas de infraestructura marítima y terrestre, los oradores destacaron como positivo el escenario de convivencia entre las terminales para que puedan seguir creciendo algunas como La Plata o Zárate, mientras el puerto de Buenos Aires se acomoda a la actual dinámica, de lo que también depende el mejor flujo del comercio y las inversiones portuarias necesarias.

Por Andrés Asato
Para LA NACION

26/08/08
LA NACIÓN

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