Los secretos del avión salen del fondo del mar

Los secretos del avión salen del fondo del mar

Localizaron cuerpos y restos del vuelo Río-París de Air France

Localizaron cuerpos y restos del vuelo Río-París de Air France

PARIS.- Un tren de aterrizaje semienterrado en la arena, la masa compacta de dos turbinas, fragmentos de alas y un trozo de fuselaje que todavía cobija los cuerpos de algunos de los 228 pasajeros del Airbus de Air France que se estrelló en alta mar hace 22 meses.

Esas fotos en blanco y negro, tomadas a 3900 metros de profundidad en el océano Atlántico el domingo pasado, son las primeras imágenes de ese drama que, hasta ahora, ha quedado sin explicación.

"En la parte que fue encontrada quedan cuerpos", declaró la ministra francesa de Ecología y Transporte, Nathalie Kosciusko-Morizet, y afirmó que había "posibilidad de identificaciones. No estalló todo. Hay una parte de la cabina, y en esa parte hay cuerpos", agregó.

Ubicados el domingo por la noche (hora francesa) por los sonares de unos pequeños submarinos autónomos denominados Remus, los restos del avión que cubría el trayecto Rio-París están esparcidos en una superficie de 600 metros de largo por 200 de ancho, en un sector poco accidentado. Tras haber orientado la búsqueda más hacia el Noroeste, los equipos localizaron el aparato cerca de su última posición conocida.

La posición general de los restos corrobora el diagnóstico inicial de los expertos franceses, según el cual el aparato habría golpeado el mar en línea de vuelo, a gran velocidad, con la cabina de pilotaje levemente hacia arriba en relación con la cola.

La teoría de una caída "en picada" parece haber quedado, de este modo, definitivamente descartada. "El impacto del avión con la superficie del agua se habría producido cuatro minutos después de la última emisión de datos del aparato", dijo el especialista aeronáutico, Michel Polacco.

Los responsables de la Oficina francesa de Investigaciones y Análisis (BEA), que lanzaron hace diez días la cuarta fase de la búsqueda, tienen ahora esperanzas de hallar las cajas negras, ubicadas en la cola del avión, dada la concentración de restos en una zona relativamente reducida.

"Nuestra prioridad es recuperar las cajas negras y analizarlas", insistió Jean-Yves Troadec, director de la BEA. Es posible que no hayan resistido a casi dos años de permanencia en el agua. En función de esos resultados, otras piezas, como los motores o las poderosas calculadoras instaladas a bordo, también podrían ser sacadas a la superficie. El objetivo principal es descubrir la causa de la catástrofe, cuyo origen parece ser el mal funcionamiento de las sondas Pitot, que permiten medir la velocidad del avión en vuelo.

"Los restos del fuselaje y de las alas permitirán conocer las causas. Cualquiera sea la profundidad a la que se encuentren, ahora es posible rescatarlos", declaró Polacco.

"Lo más importante es que ahora existe la certeza de que el accidente se produjo por defecto de las sondas Pitot", dijo Sylvain Maier, uno de los abogados de las familias de las víctimas. Maier, sin embargo, no proporcionó precisiones al respecto.

Las operaciones de recuperación comenzarán en cuatro semanas con un navío mucho más grande que los utilizados hasta ahora, equipados de robots con cámaras de alta definición y potentes brazos articulados.

Esos trabajos permitirán sacar a la superficie los restos del aparato y también los cuerpos que aún permanecen atrapados en el fuselaje. Los investigadores precisan, sin embargo, que, por el momento, es imposible afirmar que todos podrán ser identificados. Con ese objetivo, la BEA lanzó ayer una licitación a fin de escoger el buque que tendrá a su cargo recuperar el aparato.

El vuelo AF447 llevaba a bordo 228 pasajeros de 32 nacionalidades. Entre ellos estaba Clara Mar Amado, una joven azafata franco-argentina de origen cordobés. Además, viajaba el argentino Pablo Gabriel Dreyfus, de 39 años, un reconocido experto en desarme y lucha contra el crimen organizado, hijo del publicista Gabriel Dreyfus. Pablo Dreyfus viajaba a París de vacaciones con su esposa, la brasileña Ana Carolina Rodrigues, de 28 años.

Las cuatro fases de búsqueda emprendidas para hallar los restos desde el día del accidente, el 1° de junio de 2009, costaron hasta el momento 21,5 millones de euros. La próxima etapa debería costar entre cinco y seis millones de euros suplementarios.

Para Robert Soulas, vicepresidente de la asociación de víctimas de la catástrofe, el hallazgo es una excelente noticia. "Recompensa nuestra tenacidad" para conocer "la verdad sobre la catástrofe", dijo. También se congratuló la asociación de víctimas creada en Brasil, que agrupa a más de 100 familias de 12 nacionalidades.

Dudas sobre el rescate
Aunque se trata del aspecto más macabro del drama, los comentarios de las familias y de sus abogados se centran en el rescate de los cadáveres. No todos están de acuerdo con esa perspectiva, por temor a que resulte "traumático" para las familias.

Los especialistas consideran posible rescatar objetos personales o vestimentas que, contrariamente a los cuerpos, hayan resistido mejor a la acción corrosiva del agua de mar. Esos elementos podrían ayudar a una eventual identificación.
"Parece difícil que puedan haber quedado cuerpos sujetos a las butacas por los cinturones de seguridad", conjeturó el experto Polacco.

A fines de marzo, las compañías Airbus y Air France fueron encausadas por la justicia francesa en el marco de la investigación. Ambas son consideradas responsables del funcionamiento defectuoso de las famosas sondas Pitot, señalado desde que se produjo el drama. Pero la BEA estima que ese problema no alcanza para explicar la catástrofe.

Todos están de acuerdo en que las cajas negras serían el elemento clave para descubrir lo que realmente pasó en aquella aciaga noche del 1° de junio de 2009, cuando el vuelo AF447 de Air France desapareció de los radares con 228 personas a bordo.

05/04/11
LA NACION

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