Entrevista de P&P a Guillermo de los Santos. Presidente de RIPSA.
Entrevista de P&P a Guillermo de los Santos. Presidente de RIPSA.
Es el único empresario dedicado exclusivamente a la pesca del calamar en Mar del Plata. Después de la zafra amarga de este año, tuvo que vender un barco para equiparar las cuentas y pensar en nuevas inversiones “diversificadas”. Análisis de una pesquería compleja.
Su locuacidad, reconoce, le ha traído más de un dolor de cabeza, pero de todos modos Guillermo De los Santos se presta gustoso al reportaje para analizar todos los factores que incidieron en que la zafra 2007 del calamar sea recordada por varios motivos, además de la sobreabundancia del illex.
En la oficina del presidente de la primera empresa potera asentada en Mar del Plata, hay un cuadro que domina la escena: es un retrato del propio Guillermo, en un primer plano, y detrás, aparecen los tres barcos poteros con los que pescó durante la reciente temporada. Un año que merece un pormenorizado análisis, fundamentalmente sobre lo ocurrido en la milla 201. El vicepresidente de CAPA se acomoda en el sillón y por ese tema arrancamos.
– ¿Cómo interpreta la situación que se genera en la milla 201?
– La situación que se vive es sumamente perjudicial para la flota nacional dedicada a la pesca del calamar. A mi entender, esa sobreabundancia en las capturas es el principal problema por el cual las empresas argentinas dedicadas en exclusividad a la pesca del calamar están este año en situación de quebranto. Ni el excesivo requerimiento de aumento en las remuneraciones de los gremios marítimos, ni el aumento de los costos directos como el combustible, ni la prestación de servicios como estiba, ni el aumento de los fletes debido al incremento en la demanda internacional nos han sacado de juego.
Ha sido la sobre oferta producida por la excesiva captura en el área adyacente a la ZEE lo que desbarrancó el precio del calamar a valores por debajo de los costos que deben afrontar las empresas argentinas. Nuestros costos sumados a los impuestos y las retenciones a la exportación por cada tonelada producida, son muchísimo mayores que los que poseen los buques que pescan en la milla 201, que no pagan ni impuestos ni retenciones.
Dentro de la ZEE continental hay solamente 90 buques de matrícula nacional ejerciendo la pesquería. Cantidad suficiente de buques de acuerdo a análisis efectuados en el seno del CFP basados en la mejor información del recurso disponible. Pero en Malvinas los buques poteros han fluctuado entre 80 y 150 durante estos años basándose en cuestiones de canon de captura. Se trata de buques de países orientales que compran permisos a las autoridades locales.
En el área adyacente a la ZEE –la milla 201– aparecen unos 300 poteros y arrastreros orientales –argentinos y británicos no sumamos tantos– y esta es la pesca ilegal no declarada y no reglamentada (INDNR). Este año esas capturas representaron el 50 por ciento del total, cuando en años anteriores siempre fue del orden del 12 ó 14 por ciento. Inician sus capturas por diciembre de cada año y se quedan hasta julio pescando en toda la zona aledaña tanto en el sur como en el norte de latitud 44, cuando nosotros en la ZEE respetamos pescar al sur del citado paralelo hasta fin de mayo y no antes de febrero y recién a partir de junio, al norte. Nosotros respetamos y cumplimos con la resolución 973/97 basada en las investigaciones del INIDEP ejerciendo una pesquería reglamentada.
– Lo que sucede no solo afecta al recurso, sino también a las empresas armadoras.
– No tenga dudas, sobre todo afectan a la pesca sustentable; porque las capturas realizadas por estos buques no se declaran y se estiman en función de los transbordos realizados en altamar. Es así como en un contundente documento referido a la pesca en la milla 201 realizado por el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas, declara el informe una captura estimada en 300 mil toneladas y creo, en lo personal, que puede llegar a ser mayor si consideramos que no realizan un ultimo trasbordo y retornan con sus bodegas llenas.
Y es una pesca ilegal porque según los expertos en derecho entienden que las normas nacionales sobre conservación de los recursos se deben aplicar mas allá de la milla 200 sobre especies de carácter migratorio o aquellas que forman parte de la cadena trófica de las especies de la ZEE.
Para dejar constancia de la voluntad legislativa para ratificar la Convención sobre el Derecho del Mar, la Argentina sanciona la ley 23.968 y allí está tipificado y estipulado el tratamiento de los distintos espacios marítimos argentinos. En el articulo 5º supera el texto internacional al extender la vigencia de su normativa mas allá del limite que fija la convención a las especies migratorias.
Esto se puede entender como un exceso del legislador nacional pero la Convención del Derecho del Mar; en el artículo 61, inciso 2º, admite que el Estado ribereño asegure mediante medidas adecuadas de conservación y administración la preservación de los recursos vivos de la ZEE que se vean afectados por exceso de explotación; y en el 73, inciso 1º a aplicar medidas para garantizar el cumplimiento de las leyes y reglamentos dictados de conformidad con la Convención, por lo tanto ambas fórmulas dejan translucir la intención de la Convención de asegurar la idea de la defensa de los derechos en la ZEE y mas allá de sus limites, condicionado en lo que se refiere a los recursos vivos de la ZEE, como el calamar.
– ¿Por qué esa nota no la envió CAPA, una cámara directamente afectada por estos abusos?
– No es importante quien la mandó. Adherimos a la nota enviada por CEPA porque coincidimos plenamente. Es un documento contundente. Sería bueno, y CAPA va a solicitarlo, una reunión en la Comisión de Seguimiento del Calamar para analizar mejor los pasos a seguir.
– ¿Este flagelo para la industria potera es interpretado como tal por las autoridades pesqueras y portuarias del país?
– Para las autoridades pesqueras sí, absolutamente. Ellos propiciaron la formación de una flota potera nacional, pero evidentemente las autoridades portuarias no deben ni darse cuenta del perjuicio que se le realiza a las empresas poteras argentinas facilitando la operatoria de los buques que operan en la milla 201. Aceptando la operación en puertos argentinos de estos buques se les soluciona el problema de la logística en la provisión y en la descarga de las capturas, el único costo que es superior al de los barcos poteros argentinos.
Lo que pasa acá es que no hay concepto de Nación, no hay un espíritu nacionalista integrador. Solo son actitudes individualistas. A ver, si en época de guerra le vende alimentos al enemigo es un traidor o al menos un colaboracionista. Yo entiendo que las oportunidades, aún en la desesperación deben ser integradoras y no deben ir en desmedro de los connacionales.
– Hubo recientemente declaraciones de las autoridades portuarias de Comodoro.
– A eso me quería referir. Para ellos un primer punto de encuentro hubiese sido el contacto con las cámaras que tienen buques poteros para consultarnos si existía la posibilidad de encontrar juntos otra solución, darles algún incentivo a los armadores para que por ejemplo, al menos, nos comprometiéramos a realizar un viaje por empresa en ese puerto; pero no hubo nada de eso. El gobierno provincial parece desenvolverse en un compartimiento estanco ignorando una realidad nacional. Uno diría que se cortaron solos pese a formar parte del CFP como provincia de litoral marítimo.
Si bien otros puertos del país ocasionalmente y lamentablemente han atendido buques poteros que vienen de pescar en la milla 201, nunca se ha tomado como un proyecto de recepción de buques masivamente y de operatoria habitual como tiene planeado Comodoro; donde se instó a un organismo nacional como el SENASA a buscarle una solución dado que se debe transportar el producto descargado del buque extranjero por suelo argentino para ser cargado tanto en Deseado como en Madryn.
– ¿Qué perspectivas tienen para la próxima zafra, qué indicios les ha dado el INIDEP en cuanto a la abundancia del recurso?
– Hay mucha incertidumbre y todo surge del tamaño de la biomasa que tendremos en el 2008. El desove de esta temporada relacionado con el escape es muy importante en su tamaño, pero nadie sabe que puede pasar con las corrientes marinas y la temperatura del agua, estos factores climáticos pueden definir la próxima temporada.
– ¿Ante la sobreabundancia de calamar, cómo se hace para mantener la rentabilidad de las empresas. Hay políticas oficiales para abrir nuevos mercados?
– Ante la sobreabundancia de calamar la rentabilidad dependerá del precio internacional que tenga el producto. Se terminó el 2007 con mucho stock en los países de mayor consumo, así que no se prevé un aumento significativo. Si hay sobreabundancia nuevamente en la próxima zafra, no vamos a tener rentabilidad. Actualmente no existe el mercado de calamar. CAPA ha tenido apoyo del CFI y de la Dirección de Pesca para abrir nuevos mercados, pero no es una solución global y es muy lento.
Esta crisis ha demostrado algo. Que lo que dijo una vez Oscar Fortunato era cierto. No es conveniente que una empresa se dedique a un monoproducto. Nadie puede sobrevivir pescando solo calamar.
– ¿Cómo afectó al sector el particular año que tuvo la pesquería, con calamar y sin mercado. Y particularmente a su empresa?
– Los armadores que pescamos calamar, durante este año nos hemos empobrecido. Mucho, poco, pero todos hemos sufrido una pérdida considerable. Particularmente empezamos en un proceso de diversificar nuestra actividad en la pesca con evaluación de nuevos proyectos, y para la realización de los mismos y salir de tanto calamar vendimos la joya de la empresa el B/P “Libertad del Mar I” a una empresa marplatense con fuerte presencia en la captura de pescado fresco y reproceso en planta de todo tipo de pescado.
– Pero sin embargo hay varias empresas marplatenses que han incorporado poteros a su flota.
– Si, hay más de 10 barcos poteros en empresas marplatenses, pero todas están diversificadas, no exclusivas al calamar. El único era yo y ahora estoy iniciando el proceso de poner los huevos en otras canastas para no sufrir tan crudamente si toca otro año como éste. Y cuidado que puede repetirse. Si el año que viene las condiciones medioambientales hacen que el calamar no migre tan afuera, tendremos un precio estimativo regular. Pero si va del otro lado como este año y hay mucho, las empresas poteras tendremos graves dificultades.
27/08/07
PESCA & PUERTOS
