Los pescadores alertaron en mayo pasado sobre la “Undaria” en el San José

El arribazón del alga invasora “undaria” que se produjo en estos últimos días en las costas del Golfo San José, que hasta hace no más de dos años se mantenía aún sin ejemplares de esta especie que destruye el ecosistema marino donde se asienta, causó enorme preocupación y sorpresa en muchos sectores y hasta en los mismos ecologistas que aseguran trabajar tanto en ese espejo de agua como en el Golfo Nuevo, no así en los pescadores y recolectores que anualmente desarrollan sus tareas en ese sector.

El arribazón del alga invasora “undaria” que se produjo en estos últimos días en las costas del Golfo San José, que hasta hace no más de dos años se mantenía aún sin ejemplares de esta especie que destruye el ecosistema marino donde se asienta, causó enorme preocupación y sorpresa en muchos sectores y hasta en los mismos ecologistas que aseguran trabajar tanto en ese espejo de agua como en el Golfo Nuevo, no así en los pescadores y recolectores que anualmente desarrollan sus tareas en ese sector.

Desde la fundación ecologista WEF se reconoció a los medios de prensa, en la mañana de ayer, que “cuando se comenzó a poner en práctica la limpieza de cascos y artes de pesca, cumplieron, pero evidentemente después con el tiempo dejaron de cumplir”. Aseguraron igualmente que “hasta donde pudimos hacer nosotros hicimos. Se le solicitó a la Administradora de Península Valdés que intervenga y lo hizo”. Pero “como siempre ocurre con este tipo de cosas, no le prestamos la debida atención y pasan las catástrofes que pasan. Es realmente muy grave (lo que pasa ahora) en un área del Golfo San José”.
 
Los pescadores alertaron
 
El Diario de Madryn, hace casi un año, ya había alertado que se había detectado la presencia de ese tipo de alga en distintos sectores de ese golfo, lo que, a pesar de las medidas preventivas que se había intentado adoptar para evitar que el implacable avance de esa especie llegara a esas aguas al norte del istmo Carlos Ameghino, que conecta a Península Valdés con el continente.

Habían sido los pescadores quienes habían detectado la presencia de algunos ejemplares de este vegetal invasor, lo que hizo inmediatamente temer por el futuro de los bancos de bivalvos de esa zona geográfica, que a su vez son el recurso de vida de más de veinte familias de la zona.

Esa detección fue anunciada por los trabajadores de la pesca a principios de mayo del año 2007, lo que fue reflejado en nuestra edición del 9 de mayo del año pasado, a menos de una semana que fuera anunciada la certificación de calidad de aguas de ese golfo.

Hasta ese momento, aún aquellos que se dicen defensores del medio ambiente natural preferían no hablar del tema, ni lo reconocían, ya que se trataba de una problemática que todavía no era visible al ojo común de los habitantes.

Pero como la “undaria pinnatifida”, tal la denominación científica de la especie, se reproduce a razón de millones de ejemplares nuevos por año, los pescadores anunciaban que en poco tiempo iba a dominar sobre casi todo el fondo de ese accidente geográfico, favorecido esto porque esas aguas son aún más cálidas que las del Golfo Nuevo.

Luego de una serie de estudios científicos realizados por profesionales del Centro Nacional Patagónico hace casi media década, se había establecido la necesidad de instalar en el puesto de control de ingreso a Península Valdés, denominado “El Desempeño”, una hidrolavadora que permitiera rociar con una solución de agua y lavandina todos los enceres y embarcaciones de aquellos que lanzarían sus lanchas o botes a navegar en el Golfo San José, pues era una medida -económica y prácticamente realizable- que destruía la espora (semilla) reproductiva de la undaria, pues ese elemento se adhiere a los cascos y a las redes.

Pero los pescadores, conocedores de lo que implica esta problemática, detectaron en reiteradas oportunidades que algunos de sus pares -y también embarcaciones deportivas- retiraban sus lanchas o botes del Golfo Nuevo y no se dirigían hasta “El Desempeño” para lavar allí sus cascos, sino que para aprovechar económicamente la siguiente marea ingresaban directamente a sectores como playa Larralde y Villarino evitando la pérdida de tiempo que les podría implicar tener que ir a eliminar posibles contaminantes.
 
Responsabilidad “de Pesca”
 
Desde la Secretaría de Pesca de la Provincia Juan Carlos Berón aseguró que se han comprado los equipos necesarios para realizar el lavado de embarcaciones y enseres. “Esto está en funcionamiento y se va a acentuar más la obligación de llevar adelante ese tema, en lo que corresponde como Secretaría”, argumentando también que respecto “al control ambiental, hay un ministerio que se hace cargo de ese tema”, aunque reconoció también que “es un trabajo conjunto, ya que se conformar un equipo conjunto de trabajo desde hace un par de años”.

También informó que “la responsabilidad del lavado” de las embarcaciones y de las artes de pesca, “es del personal de control que está en El Desempeño” que pertenece a su Secretaría. “Allí hay un equipo que pertenece a Pesca y, hace poco tiempo atrás, se han comprado dos equipos más, los que se van a poner a disponibilidad para llevar adelante este trabajo”, a la vez de indicar que “hay algunas lanchas, que realizan actividades veraniegas, que pasan del Golfo Nuevo al San José sin pasar por El Desempeño”, entre quienes se encuentran pescadores deportivos y turistas navegantes en vacaciones, quienes “no se dan cuenta que están llevando de uno a otro lado esporas de este alga”.

La realidad indica que el Golfo San José ya fue invadido por el alga undaria, la que estaría produciendo estragos en bancos de mejillones de Punta Villarino y Punta Tehuelche, ya que esta planta marina aferra sus raíces sobre cualquier elemento que se encuentre en el fondo marino, por lo que termina arrancando los mariscos que están alrededor suyo. Los mismos pescadores reconocieron que esto terminará destruyendo los bancos de vieyras y mejillones.

En el Golfo Nuevo, en aproximadamente diez años, la undaria llegó desde la rada local hasta ambos extremos de la boca del golfo, primero a Punta Ninfas y hace poco tiempo a Punta Morro Nuevo, luego de avanzar implacablemente por ambas márgenes costeras.

Los científicos del Centro Nacional Patagónico reconocieron en su momento que en las aguas al norte del Istmo Carlos Ameghino, esta alga se reproducirá de manera aún más acelerada que en el Golfo Nuevo, pues son más cálidas, lo que hace que se encuentre en un entorno donde “todo el año es primavera”. En el mar de Japón, de donde es originaria, las amplitudes térmicas son mayores, desde los dos o tres grados Celsius hasta casi los veinte, situación que hace que tenga un ciclo de cuatro estaciones y esto contenga su avance, además de contar con animales predadores, pero en este sector del Océano Atlántico la temperatura es más estable y cálida.

26/02/08
DIARIO DE MADRYN

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