Un grupo de Biología Aplicada de la Universidad de Almería inició un estudio para averiguar si las tilapias y doradas alimentadas con sustancias transgénicas son perjudiciales para la salud de los seres humanos.
Un grupo de Biología Aplicada de la Universidad de Almería inició un estudio para averiguar si las tilapias y doradas alimentadas con sustancias transgénicas son perjudiciales para la salud de los seres humanos.
Según explicó el Dr. Tomás Francisco Martínez, que dirige la investigación, los experimentos realizados hasta ahora demuestran que los músculos y órganos de ambas especies asimilan esas sustancias modificadas genéticamente, pero no hay riesgo por su consumo.
Los investigadores dividieron a los ejemplares de dorada y tilapia en tres grupos: uno alimentado con soja transgénica, otro con soja ecológica y un último que no lleva ningún tipo de materia vegetal, informó el portal Andalucía Investiga.
"Aunque hemos enriqueciendo su alimentación más de lo que naturalmente contiene, para ver los resultados en un menor tiempo”, la asimilación de este tipo de sustancias por ingesta es algo “totalmente lógico”, señaló Martínez.
Las muestras encontradas no interfieren en el funcionamiento interno del organismo, ya que las células poseen mecanismos naturales para protegerse de elementos extraños, dijo.
"Nadie ha conseguido demostrar que la evolución consiga incorporar el transgénico a las secuencias de ADN. Digamos que estos restos se han encontrado en tejidos externos, no en el núcleo de la células”, agregó el especialista.
El proyecto, que concluirá en 2011, emplea la técnica de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que permite obtener una gran cantidad de copias de fragmentos de ADN.
En las últimas décadas, el tema de los transgénicos ha sido debatido largamente en Europa y en el resto del mundo, ya que el 90% de los cereales que se cultivan en el territorio comunitario están destinados a la alimentación animal.
Además, casi la totalidad de esos cultivos (principalmente maíz y soja) están modificados genéticamente y sirven de alimento para cerdos, terneros, pollos y corderos.
La normativa europea contempla mecanismos muy estrictos para la comercialización de estos productos, obligándolos a identificar inequívocamente su contenido si supera el 0,9% de su peso.
Al respect, Martinez afirma que “no está demostrado científicamente que el consumo de estas sustancias sea perjudicial para las personas, al menos, a medio plazo”.
Por Analia Murias
13/08/09
FIS
