Letta viajó a Lampedusa junto con Durão Barroso; el premier fue abucheado al grito de “¡Asesinos, vergüenza!”
Letta viajó a Lampedusa junto con Durão Barroso; el premier fue abucheado al grito de “¡Asesinos, vergüenza!”
Las 302 víctimas de la tragedia de Lampedusa -ocurrida el jueves pasado, cuando una precaria barcaza repleta de inmigrantes naufragó cerca de esa isla, en una de las peores catástrofes de este tipo en el mar Mediterráneo- tendrán funeral de Estado.
Así lo anunció ayer el primer ministro italiano, Enrico Letta, que al visitar la isla fue sonoramente abucheado. “¡Asesinos, vergüenza!”, fueron los gritos, acompañados por silbidos y abucheos, que recibió Letta. El premier viajó junto con una delegación que incluyó al presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durão Barroso.
“¡Vayan a visitar el centro de refugiados, vean cómo vive esa gente!”, reclamaban con carteles, indignados, los habitantes de Lampedusa, mientras los pesqueros hacían sonar sus sirenas en protesta.
Aunque no estaba previsto, más tarde la delegación oficial recorrió el centro de acogida de la isla, que aunque tiene sólo capacidad para 250 inmigrantes hospeda en estos días a 800 extracomunitarios que llegaron hasta allí escapando de guerras, miseria y hambre.
“Vi sufrimiento y dolor”, admitió Letta, que se arrodilló ante los ataúdes de las cientos de personas que murieron ahogadas en el mar, colocados en un hangar del aeropuerto de la pequeña isla siciliana.
Luego, en una conferencia de prensa, el premier no sólo anunció que las víctimas de una “tragedia enorme, nunca antes ocurrida en el Mediterráneo”, recibirán funerales de Estado. Además, pidió perdón por “la inadecuación” de Italia ante semejante desastre y adelantó que volverá a discutirse la cuestionada ley Bossi-Fini sobre inmigración, de 2009, que considera la inmigración clandestina un delito.
De hecho, los 155 sobrevivientes de la tragedia de Lampedusa, en cumplimiento automático de esa legislación, son investigados por la justicia italiana por presunto delito de inmigración ilegal.
“Habrá un debate en el gobierno y en el Parlamento para buscar soluciones mejores”, dijo Letta. Su gobierno, en tanto, aprobó reforzar el presupuesto que Italia dedica a la inmigración con 190 millones de euros suplementarios y otros 20 millones dedicados a los menores. Barroso, por su parte, adelantó que la Unión Europea (UE) -que en su próxima reunión cumbre abordará la cuestión migratoria- está dispuesta a movilizar 30 millones de euros “para ayudar a los refugiados en Italia”.
“Europa no puede mirar para otro lado”, dijo Barroso, que admitió que “es necesaria una distribución del peso entre los varios Estados” del bloque.
Por su parte, Francisco, que en julio se convirtió en el primer pontífice en pisar Lampedusa, un emblema de la “globalización de la indiferencia”, sigue de cerca la situación a través de monseñor Konrad Krajewski, limosnero pontificio, que envió especialmente a la isla.
“Nunca había ocurrido que un papa enviara fuera de Roma a su limosnero, que suele ayudar a los pobres de esta ciudad. Enviarlo a Lampedusa significa que el Papa quiere estar cerca de las personas que sobrevivieron y rezar por quienes murieron”, explicó ayer a Radio Vaticana el cardenal argentino Leonardo Sandri, que concelebró en la Basílica vaticana una misa por las víctimas de la tragedia.
Por Elisabetta Piqué
10/10/13
LA NACION
