Lo afirma un estudio de la revista Nature, que lo vincula con el cambio climático.
Lo afirma un estudio de la revista Nature, que lo vincula con el cambio climático.
NUEVA YORK.- Un nuevo estudio revela que los huracanes y tifones más fuertes se han vuelto aún más intensos en el curso de los últimos 25 años, lo que añade más polémica al ya difícil debate sobre la incidencia del calentamiento global en la formación de las tormentas más destructivas.
"Creo que sí vemos una señal climática en esto", dijo James B. Elsner, profesor de geografía de la Universidad Estatal de Florida, que dirigió la investigación del artículo, publicado ayer por la revista Nature.
Como se espera que los océanos sigan calentándose, "se puede prever una mayor incidencia de los huracanes categoría 4 y 5", dijo Elsner, en referencia a los que tienen vientos sostenidos de más de 210 kilómetros por hora.
Cada año se forman en todo el mundo alrededor de 90 ciclones tropicales. En el Atlántico, los más intensos, con vientos de por lo menos 120 kilómetros por hora, son huracanes; sus equivalentes en los océanos Pacífico e Indico son tifones. Durante esta temporada de huracanes, que durará hasta fines de noviembre, se han formado diez tormentas con nombre en el Atlántico.
El calor de los océanos más cálidos proporcionará más energía para producir huracanes y tifones, pero el clima cambiante también podría producir fenómenos tales como los vientos cruzados, que soplan a diferentes velocidades, en diferentes direcciones y a diferentes alturas, y que tienden a disipar las tormentas.
Debido a los factores ambientales, la mayoría de las tormentas no alcanzan su máxima intensidad posible. Pero el Elsner y los investigadores Thomas H. Jagger y James P. Kossin llegaron a la conclusión de que las aguas más cálidas aumentaban la intensidad posible y que las tormentas que se desarrollan en condiciones ideales podrían hacerse más intensas.
Tras examinar los datos de los satélites desde 1981 hasta 2006, un período en el que la temperatura de la superficie marina se elevó de 27,5° a 28,5°C, concluyeron que la máxima velocidad de los vientos de las tormentas más fuertes era de un promedio de 251 kilómetros por hora, un aumento considerable frente al promedio de 225 kilómetros por hora correspondiente a 1981.
Los aumentos en la intensidad de los ciclones fueron mayores en los océanos Atlántico e Indico. Como todos los datos procedían de un conjunto de satélites, los científicos evitaron así algunas dificultades de calibración que habían aquejado a estudios anteriores.
"Este estudio ofrece pruebas definitivas de que hay una mayor cantidad de huracanes más fuertes en todo el mundo, aunque el número total de tormentas globales no revela ninguna tendencia especial", dijo Kerry A. Emanuel, profesor de ciencia atmosférica del Instituto Tecnológico de Massachusetts, que sugirió en 2005 que el calentamiento global ya había intensificado los ciclones.
Christopher W. Landsea, jefe científico y de operaciones del National Hurricane Center, quien se ha mostrado escéptico con respecto a la relación entre calentamiento global y aumento de intensidad de las tormentas, dijo que la metodología del nuevo estudio era excelente.
Pero Landsea cuestionó los datos observados en el océano Indico antes de 1997, cuando había menos satélites registrando las tormentas. También dijo que los datos podían no ser exactos porque partían de 1981, fecha que coincidía con un período relativamente calmo de la actividad de los huracanes en el Atlántico, mientras que el punto final del período estudiado, 2006, coincidía con un período de gran actividad.
"Esto nos ofrece un resultado muy sugestivo, muy interesante, pero no es suficiente para considerarlo una señal de la influencia del efecto invernadero sobre los huracanes", dijo Thomas R. Knutson, del Laboratorio Geofísico de Dinámica de Fluidos de Princeton.
Por Kenneth Chang
De The New York Times
Traducción: Mirta Rosenberg
05/09/08
LA NACIÓN
