Los héroes de Malvinas, a salvo (Bahía Blanca)

Los héroes de Malvinas, a salvo (Bahía Blanca)

Quien transite por el paseo de la calle Cuyo, a la altura del cruce con La Falda, cuando ya el sol se haya escondido y la noche sea dueña y señora, podrá advertir un conjunto de pequeños faros que destacan los rostros de 14 hombres.

Quien transite por el paseo de la calle Cuyo, a la altura del cruce con La Falda, cuando ya el sol se haya escondido y la noche sea dueña y señora, podrá advertir un conjunto de pequeños faros que destacan los rostros de 14 hombres.

Cada noche, cientos de bahienses pasan entre esas imágenes caminando, como parte de la exitosa condición de paseo del lugar. También es posible ver las fotos desde los vehículos que circulan por las dos manos de Cuyo, en una propuesta que, por la ubicación de los postes que sostienes las fotografías, aporta un particular dinamismo.

Esos hombres, debidamente identificados, son los conciudadanos a los cuales el destino les asignó un rol inesperado: son héroes de la guerra de Malvinas, muertos en combate, la mayoría de sus cuerpos jamás recuperados de las heladas aguas del Atlántico Sur.

Desde que, en el año 2009, se habilitó este homenaje atractivo, distinto y emotivo, de manera periódica manos anónimas se encargan de agredirlo, dañarlo, romperlo, sin tener dimensión de quiénes fueron esas personas. Sin asumir que determinados códigos no escritos dejan bien en claro que “a ellos no”.

Los veteranos de guerra de nuestra ciudad –la guerra de Malvinas está lejos de ser parte de los manuales de historia, cuando excombatientes caminan por nuestras calles cada día- han expresado su indignación por estos daños y apuntan a educar y concientizar, asumiendo que, a 32 años de aquella guerra, son muchas las generaciones que no conocen lo ocurrido.

Por otra parte, aparece como razonable que el municipio tomara sin mayores pesares la tarea de reponer cada fotografía dañada, de forma sistemática, sin darle demasiada publicidad al accionar de estos vándalos, y de esa manera plantear que la pulseada entre quienes dañan y quienes reparan está claramente ganada.

Como información adicional, complementaria, para aquellos que lastiman sin conciencia, la mayoría de esos soldados eran tripulantes del “ARA General Belgrano”, el crucero que partió de la Base Naval Puerto Belgrano el 16 de abril de 1982, y al cual 16 días después impactaron dos torpedos letales del HMS “Conqueror” inglés, causando 323 muertos.

Uno de los personajes de Cien años de soledad asegura que “uno no es de ningún lugar hasta que no tiene un muerto bajo esa tierra”. Aquel día, dejamos 323 hombres bajo el Atlántico, el cual es, desde entonces, el más argentino de los mares. (La Nueva Provincia)

25/03/14

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