Marcar las directrices que deberían regir lo que se denomina «secuestro» de CO2 en las fosas marinas -una de las soluciones planteadas para evitar que el anhídrido carbónico emitido por las grandes instalaciones industriales se expanda por la atmósfera- es uno de los objetivos que marcan en Santiago la reunión del Grupo Científico del Convenio y Protocolo de Londres, que forma parte de la Organización Mundial Internacional (OMI).
Marcar las directrices que deberían regir lo que se denomina «secuestro» de CO2 en las fosas marinas -una de las soluciones planteadas para evitar que el anhídrido carbónico emitido por las grandes instalaciones industriales se expanda por la atmósfera- es uno de los objetivos que marcan en Santiago la reunión del Grupo Científico del Convenio y Protocolo de Londres, que forma parte de la Organización Mundial Internacional (OMI).
El norteamericano Craig Vogt, presidente del grupo científico, explicó que una de las líneas de trabajo del encuentro tiene como fin evaluar los depósitos de CO2 en zonas como antiguos yacimientos de petróleo de los fondos marinos, ver su impacto en el cambio climático y evaluar si el residuo sería o no perjudicial para el medio marino. Vogt insistió en la importancia de que los residuos no afecten ni a la salud humana ni al entorno, de ahí la importancia de plantear alternativas al océano como depósito.
El comité científico es el que se encarga de aprobar este tipo de medidas, de contrastar su posible repercusión, y de hacer un seguimiento de los residuos que se depositan en el mar, así como de proporcionar asistencia a la comunidad internacional.
La reunión, que finalizará el viernes, fue inaugurada ayer por la conselleira de Pesca, Carmen Gallego. En el encuentro participan, entre otros, el presidente del Convenio de Londres, Vicente Escobar, o el secretario de la Organización Marítima Internacional, René Croenen. Fue precisamente Croenen quien dijo que no existen datos preocupantes en relación con los vertidos de residuos nucleares fondeados en la fosa atlántica a principios de los 80, si bien apuntó que, en la actualidad, sería «impensable» una actuación de este tipo.
19/06/07
LA VOZ DE GALICIA
