Los barcos no dejan de crecer

Las exigencias del comercio marítimo internacional imponen la construcción de barcos que van creciendo en envergadura. Obviamente, los puertos deben adaptarse a tales evoluciones. Recientes noticias dieron cuenta de que la empresa dinamarquesa Maersk Line encargó a astilleros de Corea la construcción de diez barcos mayores a los que hoy navegan los mares del mundo. En los puertos de la costa oeste de los Estados Unidos, la noticia tuvo un particular impacto, por cuanto ello implicaría adaptar sus muelles a los futuros visitantes.

Las exigencias del comercio marítimo internacional imponen la construcción de barcos que van creciendo en envergadura. Obviamente, los puertos deben adaptarse a tales evoluciones. Recientes noticias dieron cuenta de que la empresa dinamarquesa Maersk Line encargó a astilleros de Corea la construcción de diez barcos mayores a los que hoy navegan los mares del mundo. En los puertos de la costa oeste de los Estados Unidos, la noticia tuvo un particular impacto, por cuanto ello implicaría adaptar sus muelles a los futuros visitantes.

Los barcos a construir para la citada compañía (que también opera en los puertos argentinos, incluido Ingeniero White) representan una altura de nueve contenedores sobre cubierta. La atención de esas embarcaciones exige contar con los elementos técnicos apropiados. Y en los puertos del oeste norteamericano funcionan 50 grúas, pero ninguna con capacidad para operar con los nuevos barcos, según admitieron directivos de las empresas del ramo. El problema no es menor: los mismos voceros señalaron que, para operar con esos buques, será preciso elevar las grúas o comprar nuevas, pero, en la mayoría de los casos, los muelles no podrían soportar el peso de los equipos.

Lo cierto es que los diez portacontenedores requeridos por aquella compañía (a un costo de 190 millones por unidad) estarán disponibles entre los años 2013 y 2015. Por lo tanto, los principales puertos del mundo deberán apresurar, al mismo tiempo, su adecuación a las exigencias que ello supone. Los gigantes a construir son identificados por tres conceptos: economía de escala, eficiencia energética y ambientalmente mejorados.

De hecho, se anticipa que emitirán un 50 por ciento menos de CO2 por contenedor que el promedio del tráfico actual entre Europa y Asia. Sus dimensiones son llamativas, naturalmente: 400 metros de eslora (largo) y 59 de manga (ancho). Decisiones sobre estas compras no se toman de un día para otro, por supuesto. La empresa ha considerado que la incorporación de esos megabarcos resulta aconsejable desde el punto de vista económico, atento a que se calcula un aumento del 5 al 8 por ciento en el comercio euroasiático, en los años venideros.

En otra escala, los puertos bahienses también hacen el esfuerzo necesario a fin de adaptarse al nuevo escenario que permanentemente se va conformando en el mercado internacional. La reciente licitación para realizar las obras de profundización, ensanche y mantenimiento de los canales de acceso, donde el calado se llevaría a 50 pies, constituye una muestra del propósito de responder a la demanda. Nuestra estación marítima cumple un rol determinante en la exportación de soja a China, a través del completamiento de buques que inician la carga en el Paraná. Si Ingeniero White no tuviera la profundidad de que dispone, la Argentina se vería imposibilitada, hoy, de realizar esos embarques. Los cambios son permanentes y es preciso adecuarse a ellos.

23/03/11
LA NUEVA PROVINCIA

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