Los armadores enfrentan dificultades (Brasil)

Los armadores enfrentan dificultades (Brasil)

(FNM) Los armadores que actúan en el país continúan enfrentando serias dificultades de operación, a pesar del aumento de la inversión pública en los puertos de los últimos años. Durante los primeros meses de 2013, las compañías de navegación perdieron 67.100 horas a causa de atrasos en las maniobras de atraque y zarpada de sus buques, lo que implica un alza del 3,3% respecto del último dato disponible para el mismo intervalo de tiempo, que es de 2010.


(FNM) Los armadores que actúan en el país continúan enfrentando serias dificultades de operación, a pesar del aumento de la inversión pública en los puertos de los últimos años. Durante los primeros meses de 2013, las compañías de navegación perdieron 67.100 horas a causa de atrasos en las maniobras de atraque y zarpada de sus buques, lo que implica un alza del 3,3% respecto del último dato disponible para el mismo intervalo de tiempo, que es de 2010.

Con el empeoramiento de la situación, el tiempo medio de espera por escala subió un 27,5% en la misma base de comparación, pasando de 14,9 horas a 19 horas. Los datos son del Centro Nacional de Navegación (Centronave), que reúne armadores de contenedores y carga general. Más importante que el alza es el hecho de que las cifras se mantienen en niveles elevados. “Completamente fuera de curva”, define el director ejecutivo de Centronave, Claudio Loureiro.

La asociación calcula un perjuicio total de US$ 127 millones, valor que incluye el costo diario de los buques y el alquiler de los contenedores, entre otros. “No es posible que el país se someta a atrasos y a costos adicionales de ese orden sin  que el comercio exterior sufra. Y sufre de varias formas, con costos más altos de operación”, afirma.

El problema se concentró en los retrasos de los atraques, que es la causa del 81% de las 67.100 horas perdidas. Los mayores atrasos se registraron en Santos (SP), Itajaí (SC), Paranaguá (PR), Sepetiba y Rio de Janeiro (RJ), responsables en conjunto, del 82% de los atrasos en los atraques.

Las razones, según lo apunta el Centronave, varían de un puerto a otro, pero las restricciones de profundidad son recurrentes, así como el mal tiempo en el sur.

En Santos se registraron problemas estructurales y puntuales en 2013. En el primer caso, se trató de la falta de profundidad adecuada de los sitios de atraque y de congestionamientos en los accesos terrestres, dice la asociación. También existieron restricciones temporarias en la utilización de algunos de los pocos muelles aptos para recibir grandes buques. Rio de Janeiro e Itajaí también tuvieron dificultades debidas a limitaciones de calado.

“Los dragados, en general, no tuvieron los resultados esperados. Paralelamente, la zafra agrícola es cada vez mayor y la infraestructura terrestre permanece a la antigua”, dice Miguel Malaguerra, director del armador Grimaldi.

Al no poder hacer escala en Santos, algunas empresas decidieron dirigirse a otros puertos, pero que tampoco estaban en condiciones de recibir volúmenes adicionales. “El sistema entró en colapso”, sostiene el ejecutivo de una compañía que perdió el 25% de las escalas programadas. Generalmente, el índice oscila alrededor del 5%.

El resultado de la profundización del canal de Santos, contratado por la Secretaría de Puertos (SEP), también generó limitaciones a la navegación. Para profundizar el canal, fue necesario disminuir el ancho en una curva, lo que dificultó la maniobra de grandes embarcaciones. Paralelamente, los beneficios del dragado duraron apenas siete meses: el calado operacional, ampliado en casi un metro en 2013, fue recientemente reducido por causa de la sedimentación.

La SEP afirma que no pagó ni pagará por servicios no ejecutados. Y que en caso de comprobarse un incumplimiento contractual, podrá rescindir unilateralmente el contrato. La cartera está presta a llamar a una licitación  para corregir el trazado de Santos y mantener la profundidad originalmente contratada, de 15 metros. Hasta el 2013, la cantidad de barcos de más de 300 metros de eslora que llegaba al Brasil rondaba en torno al 5% de la flota empleada en el país. A partir de este año el porcentaje será del 25%, explica José Roberto Salgado, gerente de operaciones de Hamburg Süd.

“El número de contenedores va a crecer mucho. Y todavía hay restricciones. Los buques de más de 330 metros no pueden realizar maniobras nocturnas”, dice. La SEP no hizo comentarios acerca del atraso en los puertos. (Valor Econômico y Portos e navios)

12/02/14

FUNDACIÓN NUESTROMAR

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