La Sociedad para la Conservación de las Ballenas y Delfines (WDCS, por sus siglas en inglés), consiguió paralizar la venta de estos colmillos, realizada por la casa de subastas Bonhams.
La Sociedad para la Conservación de las Ballenas y Delfines (WDCS, por sus siglas en inglés), consiguió paralizar la venta de estos colmillos, realizada por la casa de subastas Bonhams.
La demanda de estas piezas ha aumentado considerablemente en los últimos años, lo que ha incrementado su valor y ha hecho que muchos nativos se dediquen a la caza de este animal que en la Edad Media se consideraba descendiente del mítico unicornio, según publica hoy el diario británico ‘The Independent’.
Los siete colmillos objeto de disputa fueron incluidos en la ‘Gentleman’s Library Sale’, una subasta anual que reúne más de mil piezas con algún tipo de curiosidad histórica, lo que desató las protestas de la asociación en defensa de las ballenas, que pidió a Bonhams que retirara de la venta las piezas de manera inmediata.
Finalmente, la casa de subastas accedió, alegando cuestiones "de procedimiento", aunque no se pronunció sobre si esta retirada va a extenderse a futuras subastas, como reclaman desde la WDCS.
Cada uno de los colmillos podría haber alcanzado un valor de 10.000 libras, y su venta habría representado la mayor oferta de colmillos de narval en el Reino Unido desde que la Unión Europea prohibiese en 1984 la importación de estos ejemplares para su posterior venta.
El narval ha sido incluido recientemente en la lista de especies en peligro de extinción de Groenlandia, donde se encuentra una buena parte de su población, y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha afirmado que la caza de esta especie podría poner "en serio peligro" su supervivencia.
26/01/09
ELTIEMPO
