El balance de la 36ª edición fue positivo, aunque hay muchas cosas para mejorar. Aquí, un repaso.
El balance de la 36ª edición fue positivo, aunque hay muchas cosas para mejorar. Aquí, un repaso.La 36ª edición de la Regata del Río Negro, que terminó el sábado en Viedma, arrojó un balance positivo en general, aunque muchas mejoras quedarán pendientes para el 2013.
Si se tiene en cuenta que en el 2010 habían largado en Neuquén apenas 69 botes y esta vez lo hicieron 107, se puede deducir un mayor interés en la participación. Un acierto de la organización fue entonces la introducción de la categoría Travesías.
Al mismo tiempo se genera el dilema entre cantidad y calidad, teniendo en cuenta que intervinieron en la categoría elite de K2 Séniors sólo 10 embarcaciones y ninguna de ellas con firmes chances de quebrar la hegemonía de más de una década de Néstor Pinta y Martín Mozzicafreddo.
La Regata tuvo en esta edición un perfil más regional que nunca, con masiva participación de neuquinos y rionegrinos. Apenas cuatro representantes de Buenos Aires (tres de La Marina y uno de Náutico Hacoaj) y escasa presencia internacional: un bote inglés, uno de Brasil y dos de Chile.
La organización deberá entonces asumir el desafío de hacer crecer la travesía a nivel mundial, más que regional, y motivar a través de una buena difusión en las carreras de maratón más importantes del planeta el mito de vencer al río Negro.
Las modificaciones introducidas en la edición que acaba de terminar fueron valiosas en el intento de mejorar el espectáculo, pero desnudaron la inexperiencia operativa tanto en la largada como en la llegada de más de una etapa de la travesía.
Por caso, en el arranque en Senillosa la confusión del pitazo inicial por la intervención involuntaria de un heladero generó una demora de casi 45 minutos para la segunda largada. Al día siguiente, en Neuquén, la organización ya contaba con una bocina de sonido inconfundible. Pero en la llegada a Viedma volvió a utilizar el silbato tradicional y eso produjo malestar en algunos guardavidas, que no pudieron contar con esa herramienta para la contención del público en la costa.
Hubo polémica también en las llegadas a Villa Regina y Monte Bagual por la ubicación de la boya que marcaba el final. La primera fue más alevosa y discutida, porque los palistas no fueron avisados por ninguna autoridad de la competencia sobre el final anticipado del parcial.
Otra modificación necesaria para la próxima edición deberá pasar por una mayor precisión en la información ofrecida. En este sentido, se conoció a partir de la utilización de GPS (sistema de posicionamiento global) la distancia exacta de algunas etapas, que antes se hacían con referencias aproximadas. La mayor falencia se dio en la etapa Luis Beltrán-Choele Choel, presentada como un tramo de 34 kilómetros que finalmente fue de 20.
Tampoco hubo buena disposición en la entrega de los tiempos oficiales, que se mantuvieron casi en secreto de sumario. Eso hizo engorroso el trabajo a muchos periodistas, que debieron esperar horas para acceder a la información (a las 23 en el segundo parcial). La difusión deberá ser un pilar para consolidar la Regata como un evento internacional.
Por Sebastián Calderón
16/01/12
RÍO NEGRO

