Las terminales portuarias pasaron de la gloria a trabajar a pérdida

Las terminales portuarias pasaron de la gloria a trabajar a pérdida

La falta de espacio y la congestión son cosas del pasado.

La falta de espacio y la congestión son cosas del pasado.

Durante el primer tramo del año, la actividad en el puerto de Buenos Aires se derrumbó un 36%, principalmente por la contracción de las importaciones. El CEO de una de las empresas concesionarias aseguró que la rentabilidad "se destruyó".

Durante años, el puerto de Buenos Aires estuvo asociado al encarnizado debate sobre la falta de espacio y el nivel de congestionamiento en cada una de sus terminales. Especialistas ponían el grito en el cielo, alertando sobre su inminente colapso y los sobrecostos que importadores y exportadores estaban comenzando a afrontar. Sin embargo, las puertas de entrada a cada una de las terminales -que durante los últimos años estaban atestadas de camiones, que formaban largas filas a la espera de poder retirar o dejar un contenedor- hoy permanecen vacías.

Sucede que la actividad portuaria es la primera variable de ajuste de la crisis: los desplomes de los flujos de importación y exportación que experimentó el comercio exterior argentino arrasaron con el nivel de actividad y encendió el alerta entre los operadores.  “Uno va a cualquiera de las terminales y es una lágrima. Prácticamente no hay buques operando. La semana pasada una de ellas tenía una sola embarcación cuando se trata de instalaciones que están preparadas para atender más de cuatro embarcaciones al mismo tiempo”, sintetizó Carlos Musante, vicepresidente de la Asociación Argentina de Logística Empresaria (ARLOG).

Según datos de la Administración General de Puertos (AGP), durante el primer bimestre del año se movilizaron 1,2 M de toneladas, casi 37% menos que en el mismo período del año anterior. De este modo, la actividad registró la peor performance desde el año 2005.

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Donde más pegó la crisis fue en las importaciones: de casi movilizar 1 millón de toneladas en enero y febrero de 2008, durante el arranque de este año apenas se superaron las 500 mil.  En diálogo con iProfesional.com, José María Novas Regueira, uno de los referentes entre los despachantes de Aduana, aseguró que “el trabajo mermó muchísimo. Arrancamos 2009 con una caída del 50% en el nivel operaciones”.

El especialista disparó contra las licencias no automáticas: “En los últimos meses han proliferado una gran cantidad de trabas que generan problemas para importar. Esto provocó que, en muchos casos para que no les quede la mercadería retenida en el puerto, mis clientes directamente redujeron sus niveles de compras y esto evidentemente impacta en el movimiento de las terminales”.

Sobra espacio, falta trabajo

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), entre enero y febrero las exportaciones de desplomaron 30%, mientras que las compras externas lo hicieron en un 37,5 por ciento. Y dado que por las terminales de Buenos Aires pasa prácticamente toda la variedad de productos que puedan comercializarse -aceites, cereales, carnes, autos, maquinaria, frutas, combustibles y maderas, entre otros bienes-, la contracción del comercio exterior provocó que las grúas pórtico redujeran drásticamente su nivel de actividad.

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“Lo que sobra es espacio, lo que falta es trabajo”, resumió Musante.  Por su parte, el CEO de una de las terminales que operan en el puerto –que prefirió mantener su nombre en reserva-, aseguró que “antes teníamos operaciones fuertes y que ahora prácticamente desaparecieron, como el ingreso de autopartes para la industria automotriz. Hay fábricas que pasaron de hacer 145 vehículos por día a menos de 40. Esto nos impactó de lleno”.  “El volumen de carga está destrozado, en promedio estamos moviendo un 35% menos”, agregó.

Para poner un ejemplo de cómo se está cayendo el negocio, el ejecutivo aseguró que en el mejor mes de 2008 llegaron a operar 75.000 contenedores pero que en marzo los niveles cayeron hasta los 18.000.

La empresa que más padeció la caída de los flujos fue APM, compañía de capitales daneses que está presente en medio centenar de puertos en el mundo y que en Buenos Aires opera la terminal 4, con una baja del 34,5 por ciento.

En segundo lugar se ubicó el principal player: TRP -propiedad de Dubai Ports World, uno de los líderes a nivel global en el negocio portuario-, que tienen la concesión de las terminales 1,2 y 3 y que registró una merma del 33,5 por ciento. Por último, se ubicó Bactssa, empresa perteneciente a Hutchison Port Holdings (HPH), con fuerte presencia en Asia. En este caso, la caída fue menor: 11,4 por ciento.

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Trabajando a pérdida

En este contexto, el CEO aseguró que las cuentas de los operadores hoy están teñidas de rojo. Consultado sobre el nivel de rentabilidad actual, el directivo fue contundente: “¿Rentabilidad? Acá estamos trabajando a pérdida desde el mes de octubre. La situación es crítica”. A pesar de esto, Musante explicó que “las terminales se comprometieron a no despedir empleados. Sí han suspendido horas extras”. La fuente consultada por iProfesional.com coincidió al afirmar que “por el momento no hay despidos, pero las horas extras cayeron totalmente. El año pasado, por el volumen, se trabajaba hasta las once de la noche. Ahora a las siete de la tarde está todo terminado”.

A pesar de la situación crítica, el directivo aseguró que “como el negocio se piensa a larga plazo, más allá de esta crisis, tenemos que seguir invirtiendo, no tenemos otra opción”. “Si en esta actividad no se invierte terminás por desaparecer y caer del mapa. Los nuevos estándares exigen desembolsos constantes porque el equipo pasa a quedar obsoleto continuamente y la terminal queda afuera del negocio porque no está preparada para recibir los nuevos buques, cada vez con mayores dimensiones”, agregó.

Otras ramas de actividad complicadas

En este contexto donde sobra el espacio y falta carga para transportar, algunos rubros vinculados de manera estrecha con la actividad portuaria comenzaron a padecer la crisis de manera directa. Según Musante, “el negocio de las terminales de contenedores vacíos está muriendo”. Se trata de playones que, previo permiso aduanero, se alquilaban en los alrededores o incluso fuera de la Ciudad de Buenos Aires para depositar las “cajas metálicas” y así descongestionar el puerto. Hoy, como sobra espacio, la demanda de estos terrenos se desplomó.

En lo que se refiere al autotransporte de cargas, el especialista sostuvo que “ahora hay camiones que no están trabajando, es un hecho”. En el caso del transporte doméstico de bienes de consumo -exceptuando granos y ganado, donde el derrumbe llega al 50%- “se estima que el movimiento cayó cerca de un 15%, un nivel de contracción que complica al sector”.  Para los empresarios, 2009 es un año que está jugado y que va a terminar casi tan mal como empezó.

Al respecto, Musante proyectó una caída anual del orden del 25%: “Esto es menos carga, menos manipuleo y menos facturación”, disparó, para luego agregar que “en estos momentos todos los ojos y las calculadoras están puestas en el 2010, a la espera de que repunte el nivel de actividad”.

Por Juan Diego Wasilevsky

14/04/09
INFOBAEPROFESIONAL.COM

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