Las recurrentes crisis de la pesca en San Antonio Oeste

Las recurrentes crisis de la pesca en San Antonio Oeste

¿Es falta de planificación, inercia o el quiebre de un modelo productivo? Hay varias potencialidades en la localidad que aún no han sido exploradas.

¿Es falta de planificación, inercia o el quiebre de un modelo productivo? Hay varias potencialidades en la localidad que aún no han sido exploradas.

Cuando se rompen viejos paradigmas empieza a primar el miedo al cambio, y los protagonistas de ese paso decisivo hacia lo nuevo usan todas las energías posibles para que no termine de resquebrajarse lo que habían concebido como un modelo ideal. Pasa en la vida de los individuos y ocurre en las sociedades que conforman, fundadas en esas realidades y aspiraciones que construyeron, consciente o inconscientemente, y que las dotan de identidad.

En San Antonio Oeste, ahora, está pasando esto con el modelo productivo, un modelo que desde hace bastante tiempo, huérfano de la presencia activa del ferrocarril, viene pensando en la pesca como en la actividad primordial. En realidad se plantea una tríada conformada por la pesca, el turismo y la industria, esta última recientemente inaugurada a través del funcionamiento de Alpat, la firma productora de carbonato de sodio. Aunque en menor medida, además, la construcción contribuye a reforzar este sistema.
De estas cuatro opciones, sólo la actividad industrial, con poca vida en la comunidad, no tiene un marcado efecto estacional, y ocurre entonces que la mayor parte de la mano de obra, que al quedar ociosa va rotando en diversas tareas, identifica a la pesca como su actividad de base y pretende de ella la estabilidad que no halla en los otros rubros productivos.

Pero esto ¿puede seguir siendo así, o hay que "barajar y dar de nuevo" no sólo para que la actividad pesquera se consolide y mejore, sino para empezar a pensar en una ciudad que, además de apuntar a vitalizar las actividades que tiene, se focalice en propiciar otro tipo de inversiones que la doten de aquello que justamente no posee en abundancia, que son empresas identificadas con labores que ofrezcan estabilidad a través del tiempo a los trabajadores que puedan aglutinar?

"No es para nada desacertado pensar, por ejemplo, en un futuro industrial para la ciudad, que no tiene por qué estar reñido con la conservación del entorno natural en el que se fundan las otras actividades productivas, como la pesca y el turismo. Tenemos energía, rutas estratégicas, el puerto y el ferrocarril, y hay una serie de subproductos que surgen, por ejemplo, a partir del proceso de producción de la soda solvay generada por Alpat que se podrían aprovechar", expresó el intendente Javier Iud.

Más allá de estas potencialidades que aún no se han comenzado a explorar, hay un punto en el que coinciden todos los funcionarios y empresarios consultados. Hay una ecuación que no cierra en la localidad, y que hace tambalear el modelo mencionado que en determinado momento la imaginó ‘pescadependiente’. A saber, o se ‘agrega’ pescado, dejando de hablar de la merluza como el único atractivo del Golfo y sumando valor agregado, o decrece la mano de obra dedicada a la actividad, porque la pesca en la zona está soportando actualmente un número de obreros que no puede mantener. Dicho de otra manera, de ser concebido como ‘el’ motor productivo, debe empezar a pensarse en esta tarea como un recurso económico más, que puede crecer y desarrollarse si se planifica, pero debe moderar las expectativas que lo identificaban como el principal generador de progreso y empleo.

"Este es un número que hay que sincerar, porque hasta ahora el Estado reacciona frente a la demanda desesperada de la gente, que cuando se va una empresa pesquera, como lo hizo hace un año y medio ‘Alpesca’, acciona de manera inmediata pidiendo que se priorice la preservación del puesto de trabajo, y poner en actividad nuevamente a 140 personas de la forma más rápida posible es la premisa, abriéndole la puerta al primero que llegue, que generalmente es un advenedizo que se aprovecha de esa coyuntura, como nos ocurrió en esta nueva etapa con Francisco Di Leva (de ‘Camaronera’), el que regresó luego de un pésimo antecedente en la ciudad y volvió a irse abruptamente un año y medio después. Lamentablemente ésta ha sido la historia en San Antonio Oeste. Por eso creo que todos tenemos que hacer una autocrítica y aprovechar esta nueva crisis para establecer un debate sobre el tema", apuntó el intendente.

Esa crisis de la que se habla a nivel local está fundada en la situación de dos empresas. Es que actualmente 90 (de los 120 trabajadores iniciales) que dependían de una firma que se manifestó en convocatoria como ‘Marítima San José’ ahora trabajan bajo un acuerdo provisorio para la firma ‘Océano Esmeralda’ del inversor Renato Aleua, quien está enfrentado con los trabajadores y amenaza con abandonar el proyecto de alquilar la planta, echando por tierra el precario vínculo iniciado.

Los 140 ex trabajadores de ‘Camaronera’, en tanto, ya percibieron su indemnización y sólo tienen por cobrar dos meses del fondo de desempleo, por lo cual -si no surge ningún interesado en alquilar o comprar la planta para reactivarla- el mes de julio los encontrará sin trabajo y sin ningún tipo de apoyo económico. La situación es compleja porque, pese a que regresó a la provincia el cupo de 2.700 toneladas de pescado que estaba asignado a esa firma, nadie estará interesado en aprovecharlo si no existe planta en la que la materia prima se pueda procesar, salvo que esté dispuesto a realizar una gran inversión y construir una, y la planta pesquera es del mencionado Francisco Di Leva, al que no se puede obligar a que la arriende o la venda en un plazo perentorio para salvar rápidamente la situación social que sobrevendrá.

Por Vanesa Miyar
vanesamiyar@hotmail.com

03/05/10
RÍO NEGRO

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