Las playas de la Región, entre los riesgos y la imprudencia de los turistas (La Plata)

Las playas de la Región, entre los riesgos y la imprudencia de los turistas (La Plata)

El hecho de que se contabilicen ya unos cien salvatajes en las playas de Punta Lara en lo que va de la temporada estival -esto es a razón de tres rescates por día- patentiza una vez más el peligro existente en la zona balnearia y deja a la vista no sólo la necesidad de exhortar a la prudencia a los turistas, sino, también, la de acentuar campañas que pongan en alerta a los visitantes, muchos de los cuales desconocen las características y los secretos del Río.

El hecho de que se contabilicen ya unos cien salvatajes en las playas de Punta Lara en lo que va de la temporada estival -esto es a razón de tres rescates por día- patentiza una vez más el peligro existente en la zona balnearia y deja a la vista no sólo la necesidad de exhortar a la prudencia a los turistas, sino, también, la de acentuar campañas que pongan en alerta a los visitantes, muchos de los cuales desconocen las características y los secretos del Río.

Afortunadamente, de ese centenar de accidentes no hubo que lamentar víctimas fatales, aunque sí se estimó que una veintena de episodios fueron graves y obligaron a la intervención de la emergencia médica, tal como se detalló en la nota publicada recientemente en este diario.

Cabe señalar que, desde el cuerpo de guardavidas ensenadense, se enfatizó acerca de que el mayor riesgo no reside tanto en las aguas del Río, sino en las anfractuosidades de una costa ganada en varios sectores por el suelo pedregoso, las depresiones y los vestigios de antiguos espigones.

Bien se conoce en nuestra región que estos episodios demostrativos de la escasa prudencia con que actúan muchas personas no son nuevos, por cierto, y que con la llegada del verano suelen recrudecer ya que son miles de turistas los que, sobre todo los fines de semana, se presentan en esas playas. La mayoría de ellos, como se ha dicho ya, ajenos en su conocimiento a los peligros de nuestra ribera y, en consecuencia, más expuestos a sufrir accidentes. Pero aún los que conocen el tema, inclusive gente del lugar -pescadores, bañistas, aficionados a la navegación- suelen ser víctimas sea de su propia confianza, de la imprudencia o de algunas características peculiares de la zona ribereña.

Un dato digno de ser ponderado se refiere a la cantidad de turistas que se acercan a la costa ensenadense y también a las playas ubicadas en Berisso. En el caso de Punta Lara, en lo que va de la temporada, son 50 mil personas por día las que acuden al lugar. La extensión de la costa, con un río impredecible por lo cambiante de sus crecidas y con muchos turistas que actúan con temeridad, obliga a los guardavidas a una tarea ímproba.

Se ha dicho ya en esta columna que bastante tiene nuestra ribera con la degradación sufrida por el río -otro tema correlativo y no menor- para agregarle ingredientes trágicos que mantienen viva una mala fama. Todo lo que se haga, entonces, para devolverle seguridad redundará también en la recuperación del prestigio de otras épocas y en la creación de un ámbito adecuado de recreo para tantos que siguen sintiendo por estas playas atracción y afecto.

No es tanto lo que hace falta: informar profusamente sobre la geografía irregular de las playas, hacer cumplir las normas y tener siempre presente, en particular los que llegan por primera vez, que el río es traicionero y no puede regalarse la confianza. Si bien es cierto que debe actuarse con prudencia y que ello no es incompatible con la sana diversión, conviene además insistir en que los riesgos de las playas de la Región son mucho menores que la temeridad que exhiben algunos turistas.

17/01/11
EL DÍA

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