Las pesqueras sostienen que peligra el inicio de la zafra pesquera

Para las empresas dedicadas a la captura del calamar, la ecuación de costos versus ingresos arroja un saldo claramente negativo. Ante esa realidad fáctica, las distintas cámaras pesqueras se unieron y enviaron una nota a la presidencia del Consejo Federal Pesquero en la figura del suplente, el ingeniero Marcelo Santos, según indica un informe dado a conocer ayer.

Para las empresas dedicadas a la captura del calamar, la ecuación de costos versus ingresos arroja un saldo claramente negativo. Ante esa realidad fáctica, las distintas cámaras pesqueras se unieron y enviaron una nota a la presidencia del Consejo Federal Pesquero en la figura del suplente, el ingeniero Marcelo Santos, según indica un informe dado a conocer ayer.

Así CaLaPa, CAPA, CAPeCA y CAPIP reflejaron “la grave situación en la cual se encuentran las empresas dedicadas a la pesca del calamar como especie objetivo, situación de crisis que amenaza la continuidad de las mismas empresas”.

Expresan que hoy por hoy se ha producido una combinación letal para las empresas, con un fuerte incremento de todos los gastos de producción y un derrumbe de los precios internacionales de venta. Esto hace que el marco sea por demás negativo, “con una abrupta caída de precios que no da señal alguna de revertirse en la próxima temporada y seguramente por un tiempo más prolongado”.

Explican las cámaras que “el caladero del Atlántico sudoccidental se ha convertido en el caladero más importante en la captura del Illex y la numerosa flota que opera en la milla 201 contigua a nuestra Zona Económica Exclusiva, se ha convertido en nuestro mayor competidor en los mercados internacionales marcando el nivel bajo de los precios, con la diferencia que ellos pueden hacerlo porque no pagan derechos de exportación, no están obligados a descargar en puerto transbordando en alta mar y, finalmente, que las tripulaciones de esos barcos trabajan sin las condiciones de trabajo pactadas en los acuerdos internacionales y ganan sueldos que son varias veces inferiores a los sueldos de nuestros tripulantes”.

Con preocupación, las pesqueras argentinas señalan que esa flota internacional captura hasta 600 mil toneladas, triplicando así la captura de los barcos locales y penetrando en los mercados asiáticos sin pagar derechos de importación, volviendo nula la capacidad de competencia de las empresas argentinas.

Remarcan entre las diferencias que localmente se paga el 10 % de derechos de exportación, no se percibe ningún tipo de reintegro ni se cobran reembolsos por operar en puertos patagónicos “cuyo costo duplica los valores del puerto de Montevideo”, ejemplifican.

Ante ese panorama las cámaras propusieron una serie de medidas que se podrían adoptar, que apuntarían a mejorar la competitividad de las empresas.

Plantean fundamentalmente, entre otros puntos, la restitución de la ley de “reembolsos por puertos patagónicos” y la eliminación de los derechos de exportación a los productos pesqueros, estableciendo un régimen de “reintegros” que facilite su inserción en los mercados internacionales.

Langostino

Agrega el informe que a esta realidad internacional desfavorable no escapan tampoco las empresas que se dedican a la pesca del langostino. En el 2007 las buenas capturas del marisco y el arrastre de los beneficios del 2006 no alcanzaron para compensar las fuertes subas en los costos de producción, en un contexto de precios de mercado en caída, sin olvidar que el sector venía con resultados negativos del 2005 que pusieron en riesgo la continuidad de la actividad.

Esto implica que el aumento de los costos combinado con significativas bajas en los precios internacionales, principalmente del calamar y del langostino, colocaron a las empresas en una situación insostenible hacia el futuro, de no mediar cambios. Un ejemplo práctico sería el del costo de producción de un kilo de langostino, que orilla los 7 dólares mientras su precio de venta internacional está por debajo de ese valor.

Así, mientras para otros sectores exportadores el panorama del año próximo se presenta favorable a partir de la firmeza de los precios internacionales de las materias primas que exporta la Argentina, para la pesca, por el contrario, se pronostica retracción, inestabilidad, incertidumbre, escenario que terminará completándose con falta de trabajo, despidos y recesión de la actividad y de todos los sectores productores de bienes asociados a la actividad pesquera.
No sería descabellado suponer que en estos días los empresarios langostineros empiecen a analizar la posibilidad de no salir a zona de pesca cuando se abra la temporada. Para ellos la situación no difiere demasiado de la que enfrentan los poteros. El análisis tampoco puede soslayar que de verificarse una clara recuperación de los precios internacionales junto a la posibilidad de buenas capturas, los barcos, sin duda, saldrían a la mar. Pero esa alineación tiene mucho de azar y poco de previsibilidad económica.

Oficial

Agregan las pesqueras que un informe de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura de la Nación da cuenta de la situación en que se encuentran el calamar y el langostino, señalando que ambas especies “atraviesan por un período crítico, signado por la baja sistemática en los precios internacionales y estructuralmente afectadas por el incremento en los costos de producción, combinación que resulta en una disminución ya insostenible en su rentabilidad”. El informe entregado por el organismo oficial ante el SICONARA está fechado en agosto de 2007 y sostiene que la gravedad de la crisis “es de tal magnitud que si no se toman medidas urgentes puede producirse la desaparición de empresas con sus consecuencias en el empleo y los conflictos sociales asociados en la cadena de pagos, que afectará a los sectores con los que estas pesquerías se vinculan y en el resultado de la balanza comercial del país a la que aportan ingresos considerables”. En su introducción, el informe también advierte que el perjuicio será para la economía regional patagónica. Justamente, entre las propuestas para revertir la situación y fortalecer la posición económica financiera de las empresas, se considera que “la eliminación de las retenciones a la exportación y el aumento en los reintegros de impuestos, son dos medidas de posible aplicación inmediata”, entendiendo que la situación de las pesquerías “así como las características de los bienes que producen (con escasa inserción en el mercado interno), encuadran perfectamente en las condiciones planteadas”.

06/12/07
LA OPINIÓN AUSTRAL

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