Las mil vidas del superyate más viejo

Las mil vidas del superyate más viejo

Sus 109 años de vida lo convierten en el superyate más viejo del mundo. Pese a su antigüedad, el Madiz sigue en activo, navegando pausadamente sus 55 metros de eslora, y con un caché a la altura de su historia: el año pasado salió a la venta por unos 10 millones de euros.

Sus 109 años de vida lo convierten en el superyate más viejo del mundo. Pese a su antigüedad, el Madiz sigue en activo, navegando pausadamente sus 55 metros de eslora, y con un caché a la altura de su historia: el año pasado salió a la venta por unos 10 millones de euros.

El génesis de esta embarcación se encuentra en el río Clyde (Escocia), que desde finales del siglo XIX se convirtió en una de las mecas de la industria náutica. En 1902 salió de uno de los astilleros el Madiz, por aquel entonces bautizado como Triton, con un innovador diseño. No en vano el responsable de darle forma fue G.L. Watson, creador de ilustres veleros de la Copa América (como el Valkyrie II y III o el Shamrock II) y todo un pionero de la ingeniería naval.

Sus primeros propietarios, James Coats Jr. y George Bullough, eran tan excéntricos como ricos, por lo que por su cubierta desfilaron algunos de los personajes más influyentes del Reino Unido. Miembros de la familia real británica, como el rey Jorge VI o la reina Isabel II, también navegaron a bordo del Madiz en varias ocasiones.

Su trayectoria como embarcación de lujo privada se truncó con el estallido de la II Guerra Mundial, cuando el Madiz (por entonces llamado Hiniesta) pasó a ser propiedad del gobierno británico y se transformó en patrullera.

El yate siguió amarrado en el Reino Unido hasta 1970 (salvo en 1953, año en que estuvo registrado en Liberia), cuando Constantine Keletsekis compró el barco y lo mantuvo en posesión hasta que falleció en 2009. En 2003 su armador encargó una exhaustiva reforma que se prolongó durante tres años.

Las banderas de Grecia, Irán y Liberia han sido las últimas que ha portado el Madiz. Sus nuevos dueños, representados por la empresa Prince Trading Corporation, no quieren desvelar su identidad ni confirmar el precio que pagaron hace unos meses por navegar en un trozo de historia.

Una historia que se contempla en sus cubiertas de teca burmesa o en las cabinas vestidas con caoba cubana. Una disposición clásica donde durante un siglo la tripulación del Madiz ha servido con suma exquisitez a los 14 invitados que puede acoger en sus camarotes el superyate más antiguo del mundo.

20/04/11
NAUTA 360

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