(FNM) A medida que se desvanece de la consideración pública la tragedia de la plataforma “DEEPWATER HORIZON” ocurrida en 2010, sus dolorosas lecciones parecen haberse perdido también.
(FNM) A medida que se desvanece de la consideración pública la tragedia de la plataforma “DEEPWATER HORIZON” ocurrida en 2010, sus dolorosas lecciones parecen haberse perdido también.Hace un año, la Comisión Nacional sobre el Derrame de Petróleo y Perforación Offshore de la Deepwater Horizon de BP, emitió su informe final, recomendando cambios radicales en la forma en que la industria y el gobierno manejan las perforaciones de hidrocarburos costa afuera. La comisión, conformada por miembros de ambos partidos, formuló 30 recomendaciones generales apuntadas a mejorar la seguridad de las perforaciones costa afuera, salvaguardar el ambiente, fortalecer las respuestas ante derrames, avanzar en las capacidades de contención de los pozos y garantizar la responsabilidad financiera.
Pero pocas de las recomendaciones fueron implementadas. El Congreso no adoptó ninguna acción. Y después de introducir solo modestas reformas, muchas de las cuales fueron cosméticas (por ejemplo, reorganizar y cambiarle el nombre al disfuncional Servicio de Gestión de Minerales), la administración Obama está de nuevo avanzando con planes para expandir la perforación costa afuera.
Considerando la tragedia de la Deepwater Horizon, y los recientes derrames de petróleo de Chevron en Brasil, ConocoPhillips en China y Shell en Nigeria, uno esperaría que la industria petrolera y el gobierno estadounidense se tomaran tales riesgos con mucha mayor seriedad. Desafortunadamente, todo indica que la ignorancia y el voluntarismo son más convenientes políticamente que abordar honestamente los riesgos.
La administración ha aprobado los planes de Shell para la realización de perforaciones exploratorias en el Océano Ártico para el próximo verano, lo que no solo presenta significativos riesgos de derrames, sino que aunque no se produzcan derrames, se dañarán ecosistemas que ya están sufriendo los desastrosos impactos del cambio climático. Y los planes de asignación de áreas previstos por la administración para el período 2012-17, proponen una mayor expansión de las tareas de perforación en el Golfo de México y Alaska. Como suele suceder con este tipo de planes federal apuntados a favorecer las perforaciones, las declaraciones de impacto ambiental para el nuevo plan subestiman dramáticamente los riesgos y sobrevaloran las capacidades de respuesta y los beneficios potenciales.
Más aún, el plan de perforaciones ignora la urgente necesidad de transitar hacia una economía energéticamente sostenible que contribuya a estabilizar el clima y a proveer seguridad económica y ambiental. Los cientos de millones de toneladas de carbono que se producirán a través del nuevo programa de perforaciones van a ir a parar a la atmósfera, la biosfera y el océano, sirviendo solamente para profundizar la crisis climática y para demorar nuestra transición hacia la energía sostenible.
Ha llegado el tiempo de lidiar con las crisis energética y climática. Los más reputados científicos sostienen que para evitar la catástrofe climática, ecológica y económica, necesitamos urgentemente reducir las concentraciones de CO2 atmosférico a menos de 350 partes por millón. Hoy ya estamos en 390 ppm y subiendo. Más allá de la simpática retórica sobre esta cuestión por parte de la administración Obama, su nuevo plan de perforaciones se inclina ante la conveniencia política y propone para las próximas décadas una mayor y riesgosa dependencia de las energías fósiles, carbono-intensivas.
Y si bien se han dado pequeños pasos para incrementar la eficiencia energética y el uso de fuentes de energía bajas en emisiones de carbono, tales acciones están lejísimos de lo posible y necesario. Todavía derrochamos más de la mitad de la energía fósil que usamos, aun cuando tenemos la tecnología para reducir el uso de energía y las emisiones de carbono a la mitad. Pero nuestra adicción a los hidrocarburos y la economía de derroche calan tan hondo, que pareciera que hay una muy baja motivación política para el cambio.
El nuevo plan de perforaciones del gobierno advierte que en caso de que no aparezcan ofrecimientos de nuevas áreas offshore entre 2012 y 2017, entonces, para compensar, el gobierno podría necesitar “favorecer los combustibles alternativos para vehículos, tales como el etanol o metanol, los vehículos con mayor eficiencia de combustible, o los métodos de transporte alternativos tales como los sistemas de transporte masivos”; “podría imponer el incremento de la dependencia de la energía eléctrica de fuente eólica”; y “podría dar más énfasis a programas que estimulen una más eficiente transmisión de la electricidad y un más eficiente uso del gas y la electricidad en fábricas, oficinas y hogares”.
Por cierto, ese es justamente el punto. Esas son, precisamente, algunas de las acciones políticas urgentemente necesarias, y resulta claro que el gobierno no las perseguirá con suficiente agresividad si simplemente deja la puerta abierta al petróleo. Es hora de limitar el acceso a nuevos desarrollos petroleros y forzar a la sociedad a implementar los cambios hacia una economía de baja producción de carbono, a tiempo como para evitar un desastre climático.
El presidente Obama tiene que hacer lo que dice en materia de crisis climática y energética; acatar las lecciones aprendidas de los errores cometidos, en particular en la catástrofe de la Deepwater Horizon; implementar las recomendaciones de la comisión de derrames, y liderar una agresiva transición hacia una economía energética sostenible.
Por Richard G. Steiner (Profesor Universidad de Alaska)
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: The Victoria Times Colonist, 11/01/12
16/01/12
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