La situación vuelve a la normalidad y sindicatos y armadores trasladan la negociación a Buenos Aires.
La situación vuelve a la normalidad y sindicatos y armadores trasladan la negociación a Buenos Aires.
Las armadoras gallegas con instalaciones en la localidad argentina de Puerto Deseado cifran las pérdidas por daños materiales provocados por los ataques de los huelguistas en 80 millones de euros, además de las ocasionadas por la inactividad y la pérdida de mercados. La situación en la zona tiende a normalizarse tras reiniciarse las conversaciones entre los sindicatos y los empresarios del sector pesquero en Buenos Aires.
Las cuatro empresas gallegas afectadas -Argenova (Pescanova), Vieira, Santa Cruz y Pescargen- han recibido garantías del Gobierno argentino de que correrá con los gastos derivados de los ataques de los trabajadores que provocaron incendios y numerosos destrozos. Hasta el momento estas pérdidas no han sido desglosadas empresa por empresa. "Un trabajo que puede llevar varias semanas", aseguran fuentes del sector.
El gerente adjunto de la Cooperativa de Armadores de Vigo, José Antonio Suárez Llanos, mantuvo en todo momento contacto con tres de las empresas afectadas -Vieira, Santa Cruz y Pescargen- que pertenecen a esta asociación y con el Gobierno español. "Nuestro principal objetivo era obtener la seguridad de que la situación se iba a normalizar y que se agilizasen los esfuerzos para alcanzar una pronta solución al conflicto", asegura.
El responsable de la armadora Vieira, Eduardo Vieira, señaló que su empresa fue la primera en ser atacada por los piquetes.
"Al lado de otras instalaciones tuvimos mucha suerte. Intentaron incendiar el almacén de cartonajes pero no fueron capaces de abrir las puertas. Más tarde una carretilla elevadora rompió una tubería de amoniaco, lo que hizo que los piquetes abandonaran las instalaciones", señala Vieira.
No obstante, esta armadora viguesa sufrió importantes destrozos en sus oficinas y en las puertas de las cámaras frigoríficas y un vehículo de la empresa quedó calcinado.
La firma Santa Cruz, otra de las empresas asaltadas, también sufrió serios desperfectos. La firma pertenece al empresario Emilio Castro, presidente del grupo vigués Pórtico, en la que son socios su cuñado Ignacio Montenegro y Suso Pérez.
Otra de las empresas gallegas asaltadas, Pescargen, es del armador cangués José Abal que a principios de los años 80 trasladó sus negocios a Argentina.
24/07/07
EL FARO DE VIGO
