Las empresas gallegas son víctimas de una lucha sindical

Enfrentamientos en Puerto Deseado: Los trabajadores que protagonizaron los ataques del pasado viernes constituyen una escisión del sindicato que en estos momentos negocia con los empresarios una subida salarial.

Enfrentamientos en Puerto Deseado: Los trabajadores que protagonizaron los ataques del pasado viernes constituyen una escisión del sindicato que en estos momentos negocia con los empresarios una subida salarial.

Las pesqueras gallegas radicadas en el sur de Argentina son víctimas de las luchas intestinas entre los sectores más radicalizados del sindicalismo del país, que, como en este caso, se niegan a perder poder frente a sectores más dialogantes y propensos a los acuerdos.

El conflicto entre los trabajadores de Puerto Deseado y empresas del sector, que derivó el viernes en la quema de varias compañías viguesas, tiene su inicio en las negociaciones entre el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) -que agrupa a unos 15.000 afiliados- y la Cámara de Empresas Pesqueras, en las que el sindicato reclama una subida salarial para los marineros y trabajadores de las manufactureras.

Sin embargo, los actos del pasado viernes estuvieron comandados por Daniel Medina, un ex delegado de SOMU que rechaza el preacuerdo al que llegó la sindical por el que se aprobó una subida de entre el 19 y el 25%, mientras que Medina solicita un 30%. El sindicalista se niega a aceptar su expulsión del sindicato por un sector que representa a la inmensa mayoría de los marineros afiliados.

Según sus compañeros, Medina «perdió el negocio» y reunió a unos 500 trabajadores a los que convenció para adoptar una actitud beligerante e intentar recuperar el lugar perdido mediante la fuerza. En declaraciones a la agencia Noticias Argentinas, Medina aseguró el pasado sábado que «las protestas van a seguir [y que] no va a quedar ninguna empresa en pie».

Ahora el conflicto está en manos del Gobierno argentino, a solicitud de las autoridades españolas y del propio presidente de la Xunta. Ayer, 300 agentes de la Gendarmería Nacional y de la Prefectura Naval se encontraban desplegados en la zona de conflicto con el fin de impedir que se repitan los incidentes.

Los trabajadores de Puerto Deseado habían levantado ayer los piquetes, si bien mantienen uno, de forma simbólica, en la plaza de la villa, y están confiados en que la pronta solución del conflicto.

Hoy, lunes, los empresarios mantienen una reunión con el fin de evaluar la situación y decidir cómo continuarán las negociaciones con el SOMU.

23/07/07
LA VOZ DE GALICIA

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