Parte del problema en MAR del PLATA.
Parte del problema en MAR del PLATA.
(Mar del Plata) Para que el Ministerio de Trabajo de la Nación pudiera reconocer como válido el triunfo del oficialismo en las elecciones del Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP) debieron pasar varios meses.
Las acusaciones de fraude que esgrimían las listas opositoras, encabezadas por la dirigente Patricia Comparada, respaldada por un sector del Partido Obrero, mantuvieron en suspenso la victoria por varias semanas.
Esas discrepancias entre el oficialismo que manejan desde las sombras los hermanos Verón, y la oposición, ahora un poco diluida en materia de referentes, se reaviva en este conflicto sindical que tuvo su pico de furia el 28 de septiembre, cuando casi muere de un tiro en el pecho un obrero del pescado y como respuesta, dañaron una docena de plantas pesqueras.
Es que la intromisión de los abogados y delegados de la CTA para encauzar a los obreros disconformes con la manera en que la conducción llevaba adelante el planteo de la efectivización de compañeros puso a los propios trabajadores en un segundo plano y así fue que Hikkilo y Calamante, se convirtieron en voceros del descontento popular.
Este grupo cuestiona el convenio PyME, que incluye a los fileteros, como anexo al 161/75 que recientemente fue homologado por el Ministerio de Trabajo, pero su acuerdo data más de un año atrás. Ya funciona uno para envasadoras, camaristas y peones.
Lo más sustancial de ese convenio radica en la ampliación de la movilidad horaria. Los fileteros en ese convenio pueden ser convocados entre las 5 y las 8 de la mañana, cuando en el otro CCT vigente establece una convocatoria a partir de las 6.
Otro punto álgido es que en vez de trabajar 8 horas diarias, se suma una más, y son 9 por día, algo que rechazan de plano los obreros opositores. En tanto que la paga por kilo es superior en el PyME. Mientras el precio base del kilo de merluza en el CCT es de 0,11 pesos, que con las otras contribuciones llega a 0,26 pesos, en el PyME, se llega a los 0,477 pesos por kilo producido.
Según cuentan en el exilio –la sede del gremio sigue tomada por la oposición– el oficialismo aduce sólo cuestiones “políticas” para rechazar el acuerdo. “Aplicar el convenio actual es imposible, el PyME por lo menos te da una contención”, argumenta Luis Verón. “Se quejan de la amplitud horaria y en las cooperativas los llaman a la hora que ellos quieren”.
Su hermano, Mamerto, asegura que hasta que “estalló” el puerto, varias empresas estaban interesadas en efectivizar personal bajo este convenio. “Una vez que sumáramos más compañeros, al poco tiempo podríamos llamar a paritarias e intentar mejorarlo”.
Los tiempos de la oposición son otros, más urgentes, como sus necesidades básicas insatisfechas. De ahí sus políticas y acciones más activas en pos del objetivo de la efectivización. Ahora que la CTA se quedó fuera de la mesa de negociaciones, deberán apretar el freno y ejercitar el diálogo por sobre las marchas y movilizaciones. No por esto dejarán de representar a un abanico de obreros que está siendo descartado del sistema por la falta de materia prima.
Lo que parecía imposible, el intendente Katz lo logró: juntar las dos vertientes del SOIP en torno a la misma mesa. Basta saber ahora si con eso alcanza para lograr el objetivo.
08/10/07
PESCA & PUERTOS
