Las ballenas pierden peso por el calentamiento global

El efecto invernadero ya podría estar causando efecto sobre la fauna marina del planeta, es especial las ballenas. Según un grupo de científicos norteamericanos, la población de ballenas grises que habitan las aguas árticas del Pacífico Norte, están sufriendo las consecuencias del calentamiento global que motiva la escasez de alimento en las aguas que habita la especie.

El efecto invernadero ya podría estar causando efecto sobre la fauna marina del planeta, es especial las ballenas. Según un grupo de científicos norteamericanos, la población de ballenas grises que habitan las aguas árticas del Pacífico Norte, están sufriendo las consecuencias del calentamiento global que motiva la escasez de alimento en las aguas que habita la especie.

La noticia fue difundida en las últimas horas y toma como fuente una investigación del Servicio Nacional Estadounidense de la Pesca Marítima. Las ballenas grises, que han sufrido durante años la amenaza de extinción por las pesca, ahora sufren la amenaza de un calentamiento de sus aguas, debido en gran parte a la actividad de los seres humanos. «Las ballenas grises migran más tarde, ya no van tan al norte y tienen menos crías», explicó Steven Swartz, jefe de una unidad de investigación del SNE de la Pesca Marítima.

Swartz, quien se dedica a estudiar las ballenas en esta región del planeta desde 1977, recordó que esta especie vio morir hasta un tercio de su comunidad en 1999 cuando el fenómeno de El Niño afectó la cadena alimenticia de las ballenas, al desaparecer el plancton del que dependen los mariscos que comen estos cetáceos. Poco antes de este fenómeno climático, las ballenas grises habían sido retiradas de la lista de especies en extinción cuando su comunidad volvió a poblarse tras las medidas contra quienes las pescaban con arpón.

Científicos de la Universidad Autónoma de Baja California del Sur (México) han estudiado de cerca desde 1996 las migraciones y los ciclos de reproducción de las ballenas y esperan con preocupación las últimas estadísticas, que se están recopilando. «No hemos encontrado evidencias de una epidemia en la población» de estas ballenas, explicó Swartz.

«Cuando se viven momentos difíciles (con el clima) y hay menos alimentos, las ballenas no se reproducen. Es posible que ellas se reproduzcan en otros lugares, pero hay muchas personas observándolas y no lo han descubierto» todavía, apuntó el experto.

La laguna de San Ignacio, uno de los lugares donde las ballenas se reproducen en la península de Baja California, puede tomarse como indicador de la tasa de reproducción de la especie, según Swartz. A principios de los años 1980, unas 350 ballenas nacieron en estas aguas en febrero. Este año no llegaron ni a las 100. Unos 10.000 Km. más al norte, donde termina la ruta migratoria que cada año hacen estas ballenas, el paraje Chirikov en el mar Bering, entre Alaska y Rusia, se considera el punto principal donde se alimentan estos cetáceos. No obstante, el aumento de las temperaturas en la actualidad ha disminuido el crecimiento de las algas y el plancton del que se alimentan los animales marinos de los cuales se alimentan las ballenas.

Las señales de su adelgazamiento son bastante claras, puesto que 10% de la población está en condiciones de debilidad, según Swartz, quien asegura que «las fotos muestran su lomo flácido, se les ven las costillas y tienen parte de su cola que están cóncavas». De acuerdo a Susan Moore, colega de Swartz en Seattle (Estados de Washington, noroeste), las ballenas grises son «centinelas del mar», porque son el producto de un medioambiente marino particular que va desde México a Alaska. Como las morsas y los osos polares, hoy representan desafortunadamente los primeros indicadores de una crisis ecológica.

13/07/07
EL CHUBUT

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