Gran parte de la semana el clima no acompañó demasiado para el disfrute al aire libre, sobre para los turistas poco acostumbrados a los fuertes vientos patagónicos que se hicieron sentir durante varios días.
Gran parte de la semana el clima no acompañó demasiado para el disfrute al aire libre, sobre para los turistas poco acostumbrados a los fuertes vientos patagónicos que se hicieron sentir durante varios días.
Pese a todo el imponente espectáculo del avistaje costero de ballenas no se interrumpió prácticamente ni sábado ni domingo. En la privilegiada zona de El Doradillo se pudo apreciar el ir y venir de vehículos buscando el mejor lugar para observar a los cetáceos a metros de la playa. Durante varias horas de la tarde del sábado –por ejemplo- de a dos o tres, las imponentes habitantes de las aguas del Golfo Nuevo se movían casi como en un ordenado desfile de norte a sur, en una de las principales entradas delimitadas por el Municipio, ante la mirada estupefacta de varios contingentes.
Los lugareños observaban el vuelo incensante de las gaviotas para ubicarlas, mientras la mayoría renovaba en sus automóviles la rueda de mate.
Entre otras cosas se destaca en cada visita costera la conducta de la gente arrojando los desperdicios a los cestos y moviéndose con responsabilidad en zonas donde la costa presenta acantilados o depresiones de rompientes.
Tal vez para observar a guias y choferes, vale el pedido de apagar los motores durantes los por lo menos veinte minutos que dura el deleite de los visitantes. Tanto las emanaciones de los escapes (principalmente de los micros observados) como la contaminación sonora de los motores, no ayudan en nada a esta postal única en el mundo.
29/10/07
DIARIO DE MADRYN
