En el Mediterráneo diecisiete mil especies marinas viven junto a trescientos millones de toneladas de basura. Esto lo aclararon científicos europeos. En otros mares y océanos la situación es similar. Se trata de una amenaza no solo para los habitantes marinos, sino también para el hombre, que junto con los productos del mar ingiere residuos que no se descomponen.
En el Mediterráneo diecisiete mil especies marinas viven junto a trescientos millones de toneladas de basura. Esto lo aclararon científicos europeos. En otros mares y océanos la situación es similar. Se trata de una amenaza no solo para los habitantes marinos, sino también para el hombre, que junto con los productos del mar ingiere residuos que no se descomponen.
Una capa de plástico envuelve la Tierra. Plástico liviano, sólido, impermeable, resistente a las bacterias, que en el último siglo prácticamente sustituyó al hierro, la madera y el vidrio. Pero esta “longevidad” polimérica y baratura le hizo un mal juego a la naturaleza. Parece que la protege, pero, en realidad, la echa a perder. Millones de toneladas de botellas, paquetes, muebles y equipos de plástico llenaron la tierra firme y ahora se desplazan hacia el océano. Incluso los llamados materiales poliméricos biodegradables no ayudan a salvar la situación. En el agua se descomponen en gran cantidad de trozos que los peces toman por alimento, dice el coordinador del programa marino de WWF, Konstantín Zgurovski:
– Se trata de algo así como una suspensión de plástico. Los peces, los mamíferos marinos y las aves toman eso por organismos alimenticios y los engullen. No hace mucho una ballena murió junto a las costas de Portugal. En su estómago tenía diecisiete kilos de plástico, suficientes para causarle la muerte. Qué decir de los peces pequeños que tratan de alimentarse con plástico y se intoxican. Pues esos pescados contaminados con residuos que contienen, por ejemplo, plomo o mercurio, pueden ser tranquilamente consumidos por el hombre.
Anualmente miles de voluntarios por todo el mundo tratan de limpiar de basura las aguas del litoral. Pero sus esfuerzos son literalmente una gota en el mar. El océano Pacífico es el que se encuentra en peores condiciones. Las corrientes llevan hacia esa región la basura de todo el mundo. Como resultado en algunos lugares la correlación entre el plancton y las partículas de plástico es de 1-6. En el Mediterráneo la situación no es tan penosa como tratan de presentarla los especialistas europeos, considera el jefe de laboratorio del Instituto de Hidrodinámica de los Problemas del Agua de la Academia de Ciencias de Rusia, Valeri Ziriánov:
– En el Pacífico realmente hay una enorme cantidad de desperdicios de plástico. Eso se debe a que los enormes flujos de basura, botellas y residuos de plástico que se acumulan van formando enormes islas de basura. Incluso se las ve desde el espacio extraterrestre. En el Mediterráneo no se observa nada semejante. Es que allí los países ribereños son más civilizados y no si tira tanta basura al mar.
Pero la intención de centrar la atención de la opinión pública mundial en el problema de la contaminación de las aguas marinas es comprensible y está justificado. Junto con los manjares el hombre ya ingiere sus propios residuos. Si no se toman medidas urgentes el futuro es desconsolador.
24/11/13
LA VOZ DE RUSIA

