Por primera vez, un científico estadounidense logró capturar imágenes de langostas caníbales en su medio natural, en el marco de una investigación sobre la vida marina en la costa de Maine.
Por primera vez, un científico estadounidense logró capturar imágenes de langostas caníbales en su medio natural, en el marco de una investigación sobre la vida marina en la costa de Maine.
Al parecer, la variación de la temperatura del agua debido al cambio climático y la sobrepesca han hecho que las langostas de la costa de Maine se conviertan en caníbales, explica Noah Oppenheim, el científico que dirigió la investigación, informó The Independent.
El investigador, graduado de la Universidad de Maine, colocó una cámara en el medio natural para grabar la acción y pudo capturar imágenes en vivo de una langosta destripando a un ejemplar juvenil vivo. Es la primera vez que se consigue algo así, ya que otros intentos anteriores fracasaron. En estudios similares llevados a cabo en 1992, se utilizaron otros peces como cebo.
El experimento de Oppenheim reveló un nivel sin precedentes de canibalismo en la naturaleza y demostró que los juveniles tienen un 90% más de probabilidades de ser comidos por otras langostas que cualquier otro tipo de pez.
El científico cree que el aumento de la temperatura de las aguas del mar es responsable de este fenómeno. Entre 2002 y 2012 se registró una temperatura de 50,7 °F (10,39 °C), muy por encima del promedio de 47,6 °F (8,76 °C).
“A medida que la temperatura del agua se eleva, las langostas se vuelven más fecundas”, explicó a Climate Desk. Y agregó: “Se reproducen con mayor frecuencia y en camadas más grandes, y crecen más rápidamente. Si disfrutamos de comer langostas, quizás otras langostas también disfrutan de comer langostas”.
Otros diversos factores pueden conducir a este cambio en los hábitos del crustáceo, tales como la sobrepesca de sus depredadores naturales -el bacalao, el lenguado, la anguila y las focas-, así como el arenque usado como cebo para atraparlas, que es comido por miembros más jóvenes de la especie que no pueden ser capturados.
A pesar de ello, todavía no puede decirse con precisión que las langostas de Maine sean caníbales habituales, basándose sólo en este estudio.
La industria pesquera capturó 126 millones de langostas en 2012, pero la sobreabundancia de este crustáceo hizo que el precio de mercado disminuyera drásticamente: una libra cuesta sólo USD 2,72, el precio más bajo desde la Gran Depresión.
Según los científicos, la langosta americana (Homarus americanus) tiene un futuro incierto por delante. Esto se debe a que es un crustáceo de sangre fría que se hace más grande a medida que las aguas del océano se vuelven más cálidas. Y a medida que su tamaño aumenta, necesita más oxígeno y esto hace que sea más propensa a las enfermedades.
Las langostas son criaturas muy sociables que se aparean de por vida. Sin embargo, se sabe que se atacan unas a otras en cautiverio, razón por la cual se las mantiene con sus pinzas atadas.
29/07/13
FIS.COM
