Lanaud Buceo: Mar y tierra, desde la desnudez reveladora de la Patagonia

Lanaud Buceo: Mar y tierra, desde la desnudez reveladora de la Patagonia

(FNM) Historias de buceo.

(FNM) Historias de buceo.

Lunes 7 am. Terminal de Puerto Madryn. Nos alejamos de las convencionales, aunque maravillosas aguas, donde se bucea en el Golfo Nuevo  para encarar la Ruta 3 persiguiendo una aventura prometida como una alucinación por los gestores de este proyecto: Eugenio, el “Tano” y Mariano, el “Capitán”. Ambos buzos profesionales e instructores de buceo PADI y SSI además de patrones motoristas profesionales, con una vastísima experiencia alrededor del mundo entero el primero en sus especialidades. Juntos en su labor y en la vida desde hace años, comulgan como una pareja que se vale de muchos silencios para forjar su historia. Silencios de los que los penetra la Patagonia, en su danza lujuriosa de estepa y mar. Este nuevo horizonte se llama Lanaud Buceo.

El desvencijado micro tiene como destino la localidad de Camarones a mitad de camino entre Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia. Se colma enseguida de gentes de trabajo, con destino a alguna vastísima estancia o a algún pozo petrolero. Nosotros somos distintos: harto más cómodos, con una vida harto más fácil y sobre todo harto más pobres que todos ellos.

Camarones es una pequeña localidad enclavada en una reserva natural, plagada de caletas, bahías, penínsulas, islas y bahías en el seno del Golfo San Jorge, provincia de Chubut. Mira descaradamente al mar y se bebe sus vientos con estoicismo arcaico. Bajamos del micro al encuentro del Capitán, quien nos recoge recién llegado de nuestro destino final, Caleta Sara. Emprendimos el camino de pedregrullo final entre subidas y bajadas y el cada vez más osado espiar del mar entre sus curvas. Nos acompañan guanacos y ñandúes, indiferentes pero gozosos de su bien preservada libertad.

Fin de la travesía. Caleta Sara. Preñada del Golfo San Jorge nos recibe en silencio. Y no obstante nos dice tanto. No sé bien de qué se trata todo esto. Pero tengo esa casi espiritual certeza de que iría con el Tano y el Capitán a cualquier lugar que me propusieran. Mi bastante amplia experiencia de buceo en diferentes lugares de nuestro país y el exterior me ha llevado a determinar que jamás he estado tan segura y confidente como junto a la compañía de estos dos personajes, hoy ya amigos y parte de la historia de mi vida. Caleta Sara es su nuevo tesoro, descubierta casi virgen de tanques de oxígeno, es su diamante en bruto que exponen con el orgullo  y la sensibilidad de una madre. El humilde parador que nos hospeda, un viejo lugar de recreación de la ex YPF, cuenta con pocas comodidades pero no le falta nada. Lejos de los lujosos resorts que puede pretender una actividad recreativa como el buceo, Caleta Sara, es en desnudo el mar que nos va a hechizar y la tierra que nos va a encender constantemente el deseo de dejarnos poseer una y otra vez por ese mar. 

En nuestra primera tarde en destino nos dirigimos a Caleta Pedro, desde donde se puede realizar un buceo de costa que nos llevará a un extraordinario parque invadido por un bosque de cachiyuyos. Chequeamos equipos, refrescamos conocimientos y dejamos todo presto para el embarque del día siguiente. Ya estamos todos enamorados del lugar, la llamarada del atardecer nos recibe al salir de la profundidad como un bálsamo que invita a compenetrarnos con su tierra una y otra vez.

El Finisterre, el bote semirrígido de Lanaud Buceo de 7,40 mts de eslora y 2,20 mts de manga especialmente adaptado para excursiones de buceo embarcadas por contar con un barral de acero que soporta hasta 16 tanques, posee también una amplísima trayectoria y sale gallardo a las aguas del Golfo San Jorge, dejando atrás a la caleta que nos alberga. A los pocos minutos de la excursión, mientras nos deleitamos con la morfología del lugar desde mar adentro, hacemos nuestra primera parada para bucear un nuevo parque subacuático. El viento sopla aún muy fuerte y no están dadas las condiciones para ir a visitar un naufragio que promete ser deslumbrante.

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Cada lugar descubierto, y compartido, por nuestros anfitriones es poseedor de la magia clara y llena de vida que caracteriza a todos los fondos marinos de nuestra Patagonia. Esponjas, meros, turcos, salmones de todos los tamaños y muchas especies más nos reciben sin inmutarse en su húmedo mundo de lentos pero graciosos movimientos, danzantes con la marea, inundándonos de la magia sólo comprensible para quienes alguna vez se han animado a adentrarse a las profundidades pero también alentadora para quienes aún no lo han hecho nunca.

Volvemos a la superficie con la excelente noticia de que el viento había cambiado, algo que con seguridad afirmaban nuestros anfitriones, íntimamente relacionados con los caprichos del clima local, sucedería luego del mediodía. Bajo el seguro mando del Capitán, el fiel Finisterre nos acercó el punto de descenso del naufragio, a 28 mt. de la superficie. Durante el buceo exploratorio del Capitán, quienes permanecimos a bordo tuvimos la oportunidad de divisar aguas a la costa una aleta, que luego de múltiples inferencias concluimos que se trataba de un delfín austral. Los mamíferos locales comenzaban a acompañarnos en nuestras excursiones.

El naufragio que data del año 2000, se trata de un pesquero tipo tagonero, tiene 50 mt. de eslora y aproximadamente 8 mt. de manga. Tiene un rumbo, es decir una grieta, en su costado de estribor. Conserva todo su equipo de pesca (redes, aparejos, etc.) y a pesar del bastante reciente hundimiento, ya está plagado de vida marina. Nos recibió majestuoso y fantasmagórico, adrizado sobre el lecho marino, con sus superficies invadidas de pólipos y sus cabos y redes a las órdenes de corrientes y mareas.

Los naufragios, a pesar de la tragedia, son el justo final de esos gigantes que siempre están obligados a ver el mar desde arriba. Descansan finalmente en silencio besando ese entorno que durante su vida útil sólo pudieron espiar. Esa es para mí la magia y la adrenalina que circundan al bucear un naufragio y es por ello que esta experiencia en un nuevo Golfo, en mar abierto fue sencillamente deslumbrante.

Las sorpresas no se agotaron aquí. Comenzó la danza de nuestros mamíferos marinos: los lobos marinos, fieles a las tareas del buceador, siempre estuvieron rodeándonos y acompañándonos, aún cuando estábamos muy lejos de la lobería en la que residen en la Isla Moreno. Las toninas overas surcaban a altas velocidades por debajo del Finisterre y no dejaron de sorprendernos en variadas oportunidades a través de sus gráciles saltos fuera del agua. Todas estas situaciones comenzaron a hacerse normales con el transcurso del tiempo, pues Caleta Sara es un sitio donde es normal toparse frente a frente con la naturaleza y sus más hermosos exponentes.

Hacia el final del día previo a regresar a nuestra morada, decidimos rodear la península hacia el lado austral para ver la Isla Moreno y la Península Lanaud, la misma que da origen al nombre de esta incipiente pero prometedora operadora de buceo. De paso por la lobería, frente a la pingüinera con la que también se regodea esta reserva, descubrimos con unánime excitación la presencia de una orca austral quien merodeaba sigilosa seguramente en busca de algún aperitivo. La vimos durante varios instantes vigilar el lugar, haciendo esporádicas salidas que nos llenaron de fascinación. Pero luego de un largo rato seguimos camino: teníamos aún que rodear la península y luego emprender el regreso: nos esperaba la relajante tarea de prender el fuego y asar un cordero patagónico, en compañía de todo el equipo, incluido el gato manco, la mulita ladrona de parrillas y el tímido zorrito que buscaría sobras.

Porque de todo esto se trata bucear: de disfrutar de la compañía de viejos amigos, de hacer nuevos, de alistar los equipos en equipo, de preparar el mate y salir al mar, de escudriñar el mar ante la mirada y cuidado atentos de gente que sabe lo que hace y que no deja de velar un momento por la seguridad de todos, de disfrutar del silencio del entorno, dejando que nos hable con su idioma, de escuchar lo que la tierra y el mar tienen para decirnos, de disfrutar de un mate, un asado, un vino, una guitarra, de un lugar en el mundo que parece perdido pero que cuando lo encontramos nos damos cuenta que quienes estamos perdidos somos nosotros al ignorar que estas cosas existen.

Todas estas experiencias se las debo a mis amigos Eugenio “El Tano” Borzi y Mariano “El Capitán” San Emeterio, valientes pioneros de Lanaud Buceo, en la Patagonia Argentina, empeñados a en hacer de una mera actividad deportiva nada más y nada menos que una mejor forma de vida.

LANAUD BUCEO – Rada Tilly – Chubut – Patagonia Argentina
www.lanaud.com

Mariano San Emeterio
Instructor de Buceo SSI
Buzo Profesional PNA
Patrón Motorista Profesional PNA
(02965) 1560 0445
mariano@lanaud.com
A partir del año 1996 y hasta 2004 participa y dirige el traslado de embarcaciones (Delivery) con destinos nacionales e internacionales (Chile, Uruguay, Brasil, Mar Caribe y EEUU). También dando apoyo en investigaciones científicas, sobre todo en la zona de Cabo Dos Bahías (Chubut).

Entre los años 1998 y 2007 Trabaja activamente en “Golfo Azul”, empresa pionera en el buceo recreativo, radicada en Puerto Madryn, donde cumple las funciones de Buzo y Patrón de las embarcaciones, una de ellas dedicada a realizar “Vida a Bordo” en toda la extensión del Golfo Nuevo (Chubut).

Carlos Eugenio Borzi
Instructor de Buceo SSI
Instructor de Buceo PADI
Buzo Profesional PNA
Patrón Motorista Profesional PNA
(02965) 1560 3725
eugenio@lanaud.com

Desde el año 1997 hasta la actualidad dedicado a la docencia del buceo. Entre los años 1998 y 2002 completa su formación como Instructor PADI en EEUU y trabaja para los más destacados centros de buceo de la Florida.

Entre 2002 y 2007 se establece en “Golfo Azul”, Pto. Madryn, cumpliendo las funciones de Director de la Escuela de Buceo y buzo en excursiones y “Vida a Bordo”en el Golfo Nuevo, Chubut. En los años 2005 y 2006 y entre los meses de abril a agosto, trabaja como buzo guía de centros de buceo en el Mar Mediterráneo de España e Italia.

Por María Cecilia Ghigo, para NUESTROMAR.

18/09/09
NUESTROMAR

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