Temperaturas extremas, naturaleza en blanco y negro y, por encima de todo, la defensa de la labor científica se reflejan en este trabajo.
Temperaturas extremas, naturaleza en blanco y negro y, por encima de todo, la defensa de la labor científica se reflejan en este trabajo.
Un mar que parece plomo, la tierra volcánica mezclada con nieve y el hielo de un color azul intenso. El blanco y el negro dominan la luz y el color en la Antártida, además de un impresionante silencio. Éstas fueron las sensaciones que más impactaron al equipo de Zenit TV que se trasladó a este continente para grabar «Extremo sur, un viaje al fin del mundo», un documental sobre el trabajo del buque de la Armada Española «Las Palmas», que se dedica a asistir a las bases científicas que trabajan en este paraje.
Tras pedir varios permisos a la Armada, fue en el último viaje que hizo el buque de Investigación Oceanográfica antes de que terminara el verano austral, en el que el equipo de Zenit TV pudo embarcar para mostrar las funciones que desarrolla el barco. El transporte de personal científico y técnico desde Argentina y Chile a las bases Juan Carlos I y Gabriel de Castilla, el suministro de material y combustible o el apoyo médico son algunas de las tareas de «este cordón umbilical sin el que no se podrían mantener las investigaciones que se hacen en la Antártida», explica Zaza Ceballos, directora de Zenit TV.
Una de las curiosidades principales que tenía el equipo antes de realizar el viaje era «el interés que mueve a un grupo de profesionales a trasladarse a un lugar tan inhóspito. Por eso hemos realizado más de 40 entrevistas a los 36 miembros de la dotación y a través de ellas hemos descubierto que es el único lugar del mundo donde lo más importante es la investigación y que todos ellos, científicos y personal del barco, están muy interesados en preservarla. Eso es lo que intentaremos plasmar en el documental», matiza Ceballos.
Sin virus ni enfermedades
Antes de realizar la travesía el equipo tuvo que pasar por un exhaustivo examen médico porque «no pueden trasladar allí ningún virus y cualquier enfermedad no puede ser tratada igual que en otro continente», asegura Ceballos.
Además, el cuerpo tiene que soportar temperaturas de 12 grados bajo cero que llegan hasta los -25. Por eso sólo se puede viajar al continente de noviembre a marzo, en el denominado verano austral porque el resto del año es impracticable.
La directora de la productora asegura que es muy impactante ver cómo un buque de tan sólo 41 metros de eslora «se maneja entre los bloques de hielo y con el impresionante oleaje que afecta a la zona del Mar de Hoces».
Los científicos y los miembros de la dotación del barco conocen muy bien estas condiciones y se protegen con unos trajes de agua naranjas «y ellos mismos se han bautizado como los ‘‘Teletubbies’’».
Ceballos recuerda que otra de las finalidades del documental, coproducido por la TVG y por el que también se han interesado otras autonómicas, es reivindicar la españolidad del descubrimiento de la Antártida.
Condensación y viento
El equipo del documental tenía que ser muy reducido, de ahí que los tres miembros realizaron múltiples tareas: el director, Juan Carlos Lausín era además operador de cámara, y los otros dos integrantes ejercían de guionistas, sonidistas, productores y fotógrafos.
Han grabado más de 40 horas de imágenes en las que la condensación era su mayor enemigo, además del viento. Cuando cruzaron el mar que separa la Antártida del conti-nente americano tuvieron que utilizar un equipo más pequeño, por el peligro de salir por la borda con olas de más de 14 metros.
Por S. Calvo
20/03/10
LA RAZON.ES
