Basada en la epopeya del noruego Thor Heyerdahl y nominada al Oscar al mejor filme extranjero, Kon-Tiki: Un viaje fantástico se estrenó el jueves.
Basada en la epopeya del noruego Thor Heyerdahl y nominada al Oscar al mejor filme extranjero, Kon-Tiki: Un viaje fantástico se estrenó el jueves.
El aventurero Thor Heyerdahl orientó sus expediciones bajo la premisa de que “los océanos no separaban a las civilizaciones primitivas, sino que las unían”. Heyerdahl quiso probar el origen común por mar entre las antiguas civilizaciones de Perú, las islas del Pacífico, México, Egipto y Mesopotamia cruzando los tres océanos, y en su historia se basa Kon-Tiki: Un viaje fantástico, que el jueves se estrenó en la Argentina.
Nacido en Noruega en 1914, Heyerdahl viajó en 1937 a las Islas Marquesas, enviado por la Universidad de Oslo para estudiar las migraciones transoceánicas de los animales. Durante el año que convivió con los polinesios se convenció de cómo las corrientes provenientes de América determinaban la flora y fauna del lugar y se dedicó a investigar cómo la primitiva gente del mar pudo haber cruzado el océano en balsas.
Heyerdahl presentó a la comunidad científica la hipótesis de que la primera migración a la Polinesia no había llegado por canoa de Asia, sino por balsa desde Sudamérica con ayuda de la corriente de Humboldt y los vientos alisios. Su teoría generó poco aceptación y Heyerdahl fue retado a realizar el viaje “desde Perú a las islas de la Polinesia, sin ayuda exterior”.
La balsa Kon Tiki -nueve troncos de madera sujetados con cuerdas- se construyó en los astilleros de El Callao, Perú y se botó el 27 de abril de 1947. 101 días y 6.900 kilómetros después llegaba al archipiélago de Tuamotu en el Pacífico y se convertía en leyenda, probando que la Polinesia quedaba al alcance de las embarcaciones prehistóricas de los antiguos pobladores de Sudamérica. Relató su experiencia en un libro y en un documental que recibió el Oscar en 1951.
“(Kon-Tiki) es una gran aventura, Thor fue una inspiración para la gente y sigue siéndolo -dice Espen Sandberg, uno de los directores del filme-. No podía nadar y le aterraba el agua. Pero pudo vencer sus propios temores y cruzar el mayor océano que existe”.
Tras ese primer viaje, Heyerdahl realizó otras dos expediciones insistiendo en el mar como elemento de unión entre pueblos.
En 1969 el navegante partía del puerto de Safi, Marruecos, dirección al Caribe en una embarcación construida con 200.000 juncos de papiro atados como se hacía en el antiguo Egipto, con el propósito de demostrar la relación de este pueblo con la cultura maya. Tras dos meses de navegación debió abandonar la travesía.
Un año más tarde el Ra II zarpaba del mismo puerto, esta vez con una embarcación construida con las técnicas empleadas por los pueblos del lago Titicaca. 57 días más tarde los 8 integrantes de la expedición llegaban a las Barbados. Heyerdahl declaraba “he probado definitivamente que el papiro es un buen material para construir embarcaciones”.
Para su siguiente proyecto, interesado por la controvertida pregunta sobre si habían o no mantenido contacto las civilizaciones de Mesopotamia, Egipto y el valle del Indo, el aventurero noruego construyó en Irak el Tigris, una embarcación hecha con juncos bajo la dirección de los mismos indios aimara que habían trabajado en el Ra II. Heyerdahl esta vez dirigió la embarcación a rutas determinadas independientemente de las corrientes: desde Qurna, Irak navegó frente a las costas de Arabia Saudí, hacia el Golfo Pérsico hasta Omán, Pakistán y cruzando el Océano Indico hasta Djibuti donde deliberadamente prendió fuego a la embarcación en señal de protesta contra las guerras en el cuerno de África.
El legendario navegante pasó los últimos años de su vida en Tenerife donde investigó unas pirámides orientadas al sol que atribuyó a una cultura anterior a la de los guanches. Murió el 18 de abril de 2002, a la edad de 87 años.
08/12/13
CLARIN

