La temeraria decisión del capitán habría sido la causa del hundimiento (EEUU)

La temeraria decisión del capitán habría sido la causa del hundimiento (EEUU)

(FNM) La “temeraria decisión adoptada por el capitán, de navegar en la trayectoria del bien pronosticado huracán Sandy”, fue la causa probable del hundimiento de un buque frente a las costas de Carolina del Norte en octubre de 2012, según lo dictaminado por el Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) en un informe publicado esta semana. El capitán y uno de los tripulantes murieron en el accidente y tres tripulantes más sufrieron serias heridas.


(FNM) La “temeraria decisión adoptada por el capitán, de navegar en la trayectoria del bien pronosticado huracán Sandy”, fue la causa probable del hundimiento de un buque frente a las costas de Carolina del Norte en octubre de 2012, según lo dictaminado por el Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) en un informe publicado esta semana. El capitán y uno de los tripulantes murieron en el accidente y tres tripulantes más sufrieron serias heridas.

En las últimas horas de la tarde del 25 de octubre de 2012, un día después de que una tormenta bajo constante monitoreo alcanzara fuerza de huracán, el velero “Bounty”, barco de casco de madera de 33 metros de eslora, zarpó del puerto de New London, Connecticut, hacia St. Petersburg, Florida, encarando hacia la zona que se pronosticaba como trayectoria de la Supertormenta Sandy. El barco, de 52 años de edad, era una réplica del velero del siglo XVIII del mismo nombre de la Armada Británica, y había sido construido para la filmación de la película “Motín a bordo” en 1962.   

Antes de zarpar de New London, algunos de los tripulantes habían expresado al capitán sus preocupaciones por los riesgos que podrían correr al navegar hacia una tormenta severa. El capitán aseguró a la tripulación que el “Bounty” era capaz de sortear la tempestad y que el viaje sería un éxito. Un mes antes, en una entrevista realizada en un canal de televisión de Maine, el capitán había dicho que el Bounty “cazaba huracanes” y que al navegar bien cerca del ojo de la tormenta, los marinos podían utilizar los vientos del huracán en su favor.

El informe de 16 páginas describe cómo una tripulación mayormente inexperta – algunos se lesionaron por caídas, otros sufrieron mal de mal y fatiga por el constante embate de olas de 10 metros de altura-, luchó durante muchas horas para mantener los motores del barco funcionando y las bombas de achique en operación, para evitar que el agua embarcada los superara.

 

 

La réplica de la ‘Bounty’ junto a Chicago, en julio de 2003. / JEFF HAYNES (AFP)

A primera hora de la mañana del 29 de octubre, encontrándose a unas 110 millas al sudeste de Cabo Hatteras, Carolina del Norte, el “Bounty” se escoró pronunciadamente hacia estribor después de haber embarcado más de tres metros de agua en las últimas horas de un viaje de tres días y medio que, según afirma el NTSB, “nunca debió haberse intentado”.

A pesar de que los vientos soplaban a más de 100 nudos, el Servicio de Guardacostas pudo rescatar a 14 de los 16 tripulantes del “Bounty”, sacándolos del mar en el medio de la tormenta,  con tres helicópteros Jayhawk.

El cuerpo de un tripulante se encontró, todavía en su traje de protección, alrededor de 10 horas después del inicio de las operaciones de rescate. El capitán se dio por perdido; su cuerpo nunca fue encontrado.

 

“Más allá de que este barco de madera fuera diseñado en base a un modelo del siglo XVIII, su Capitán tenía acceso a las herramientas de modelación del siglo XXI que predijeron con exactitud la trayectoria y severidad del Huracán Sandy”, enfatizó la presidenta del NTSB, Deborah A.P. Hersman. “La tripulación del Bounty fue puesta en una situación extraordinariamente peligrosa por efecto de decisiones que nunca priorizaron la seguridad”.

Antes de zarpar, el Bounty había pasado por un astillero de Maine para ser sometido a tareas de mantenimiento y reparación, la mayor parte de las cuales fue llevada a cabo por una tripulación con poca experiencia en tareas tan especializadas. Una de esas tareas fue el calafateo y reparación del casco de madera, que tenía zonas podridas, y que fue reparado con materiales provistos por el capitán, incluido un sellador con siliconas comercializado para usos domésticos.

La entidad propietaria y operadora del barco, HMS Bounty Organization, LLC, no hizo nada por disuadir al capitán de salir a navegar en tan severas condiciones de tiempo. El NTSB remarcó que tal ausencia de supervisión en materia de seguridad de parte de la organización, contribuyó al hundimiento. (MarEx)

14/02/14

FUNDACIÓN NUESTROMAR

 

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