La prohibición de la práctica de arrojar los peces sin valor comercial o el exceso de la cuota de vuelta al mar es sólo una de las medidas necesarias para que haya pesquerías sostenibles, según una nueva investigación de la Universidad de East Anglia.
La prohibición de la práctica de arrojar los peces sin valor comercial o el exceso de la cuota de vuelta al mar es sólo una de las medidas necesarias para que haya pesquerías sostenibles, según una nueva investigación de la Universidad de East Anglia.
El estudio, que fue realizado por la Universidad de East Anglia con el Centro para el Medio Ambiente, la Pesca y la Acuicultura (Cefas) y publicado en la revista Fisheries Research, revela que la prohibición sólo ayudará a las futuras poblaciones de peces si es acompañada con otras medidas para reducir la mortalidad total por pesca.
Aproximadamente la mitad de los peces capturados en las pesquerías marinas son arrojados de nuevo al mar, pero muy pocos sobreviven. Esta práctica atormenta a políticos, gestores de pesquerías, científicos y pescadores desde hace muchos años.
La decisión de prohibir los descartes ha ganado un amplio apoyo público a través de los esfuerzos de campañas de los supermercados, grupos de presión, chefs como Hugh Fearnley-Whittingstall, y otras celebridades como la banda Coldplay y el comediante Ricky Gervais. La nueva Política Pesquera Común (PPC), que se espera entre en vigor en 2014, tiene la intención de prohibir la práctica derrochadora para todas las poblaciones de cuotas para el año 2019.
El equipo de investigación combinó información sobre los desembarques de los arrastreros ingleses en el Mar del Norte con datos sobre los descartes recopilados por los observadores a bordo. Después, utilizaron esta información para evaluar cómo la prohibición de los descartes afectará las capturas y los beneficios de los diferentes segmentos de la flota.
Las principales conclusiones de la investigación son:
-La prohibición de los descartes por sí sola no puede reducir las capturas no deseadas.
-La prohibición aplicada de manera aislada no crea un fuerte incentivo para la pesca selectiva.
-Las cuotas de captura (en las que todo del pescado capturado se deduce de un límite) crean un fuerte incentivo para evitar las especies reguladas, pero no otras especies.
-Los beneficios de algunas partes de la flota pueden resultar afectados a menos que las cuotas de captura se establezcan de manera diferencial.
-Los buques que capturan menos pescado pueden sufrir las mayores caídas en beneficios bajo el sistema de cuotas de captura.
La investigadora principal Harriet Condie, de la escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad de East Anglia, señaló al respecto: “Tuvimos en cuenta datos como las cifras de captura y descartes de los arrastreros, los precios del pescado y los costos de desembarque, para calcular si la prohibición de la práctica de los descartes ofrecerá un incentivo económico suficiente para pescar sosteniblemente.
“La medida más importante para salvaguardar las poblaciones de peces sobreexplotadas es reducir el número de peces que se atrapan. Pero nuestra investigación muestra que la prohibición de los descartes por sí sola no podrá dar lugar a una reducción drástica de las capturas de todas las especies no comercializables.
“Si se debe desembarcar todo el pescado, obtendremos una mejor información sobre exactamente cuántos peces de cada especie están siendo capturados y el estado de las poblaciones. Pero el hecho de que los pescados ya no puedan ser devueltos al mar no hará automáticamente que su explotación sea más sostenible, porque se demuestra que no hay ningún incentivo significativo para evitar su captura.
“Investigamos si una prohibición de los descartes en conjunto con diferentes escenarios de gestión funcionaría, como la reducción del esfuerzo pesquero y la limitación de la cantidad de pescado que se puede desembarcar.
“Encontramos que la prohibición junto con las cuotas de captura tiene el mayor potencial para incentivar la pesca más selectiva, pero sólo para las especies reguladas, como el bacalao, el eglefino y la solla.
“La experiencia de otras partes del mundo muestra que la prohibición de los descartes sólo es efectiva si se aplica con altos niveles de vigilancia o si existen beneficios económicos por desembarcar el pescado que actualmente se descarta. Pero ninguna de estas opciones es sencilla ya que aplicar políticas pesqueras es costoso y los incentivos económicos pueden estimular mayores capturas de peces no deseados”, concluyó Condie.
Por su parte, el profesor Alastair Grant, que supervisó el trabajo, dijo: “Por más bien recibida que sea la concientización pública sobre los descartes, nuestra investigación muestra que una medida hacia la gestión sostenible de las poblaciones de peces europeas requerirá algo más que una prohibición de los descartes, ya que el desembarque de todo el pescado por sí solo no hará la explotación más sostenible.
“Un pescado que se desembarca y se convierte en harina de pescado constituye un aporte tan pequeño a las generaciones futuras como el que se devuelve muerto al mar. El mayor desafío es reducir la mortalidad por pesca, y la política nacional e internacional siempre ha hecho que sea políticamente difícil de lograr”, agregó.
11/11/13
FIS.COM

