Un informe de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura de la Nación da cuenta de la situación en que se encuentran dos de las principales pesquerías de Argentina: el calamar y el langostino, señalando que ambas especies “atraviesan por un período crítico, signado por la baja sistemática en los precios internacionales y estructuralmente afectadas por el incremento en los costos de producción, combinación que resulta en una disminución ya insostenible en su rentabilidad”.
Un informe de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura de la Nación da cuenta de la situación en que se encuentran dos de las principales pesquerías de Argentina: el calamar y el langostino, señalando que ambas especies “atraviesan por un período crítico, signado por la baja sistemática en los precios internacionales y estructuralmente afectadas por el incremento en los costos de producción, combinación que resulta en una disminución ya insostenible en su rentabilidad”.
(C. Rivadavia) Se trata de un informe entregado por el organismo oficial ante el SICONARA, según informaron dirigentes de este sindicato, en una reunión realizada a nivel nacional, mientras que P&P accedió al mismo a través de los propios dirigentes sindicales, cuyos integrantes de conducción nacional estuvieron semanas atrás en Comodoro.
El trabajo, fechado en agosto de 2007, sostiene que la gravedad de la crisis “es de tal magnitud que si no se toman medidas urgentes puede producirse la desaparición de empresas con sus consecuencias en el empleo y los conflictos sociales asociados en la cadena de pagos, que afectará a los sectores con los que estas pesquerías se vinculan y en el resultado de la balanza comercial del país a la que aportan ingresos considerables”. En su introducción, el informe también advierte que el perjuicio será para la economía regional patagónica.
Retenciones y reintegros
Entre las propuestas para revertir la situación y fortalecer la posición económica financiera de las empresas, “se considera que la eliminación de las retenciones a la exportación y el aumento en los reintegros de impuestos”, en tanto “son dos medidas de posible aplicación inmediata”, entendiendo que la situación de las pesquerías, “así como las características de los bienes que producen (con escasa inserción en el mercado interno), encuadran perfectamente en las condiciones planteadas tanto en la Res.MEyP N. 616/05 como en la Res. MEeI N. 11/02, como motivo válido para su adopción”.
El informe es claro en que estas medidas serían sólo coyunturales y referidas a dos pesquerías, pero advierte que “en el sector pesquero en su conjunto se está desarrollando una crisis con consecuencias que, sin duda, serán de una extrema gravedad. El sector ha sido visto como un gran proveedor de divisas y se ha estimado que la rentabilidad del negocio, en determinadas situaciones favorables, avalaba la intervención de distintas instancias de decisión, para cumplir con objetivos fiscales, para generar de manera ficticia puestos de trabajo que impidieran la generación de conflictos sociales, atribuyendo al proceso aparente de redistribución de la renta un carácter de asistencia social y validando la actitud de los gremios intervinientes para ejercer una presión desmedida al alza de salarios y a condiciones contractuales de trabajo que se han convertido en insostenibles. Los sectores proveedores de bienes y servicios asociaron sus precios a esa visión del sector, independientemente del nivel de sus propios costos”.
El informe menciona que se vienen registrando cambios en el mercado internacional “que afectan de manera negativa a los productores locales, sin que se detecten respuestas de parte del sector. En el caso del langostino es cada vez mayor la producción de cultivo, que con un precio menor incrementó su participación en el mercado, en tanto que para el calamar la presencia de productos de origen chino se acrecienta cada año”.
También hay una crítica a los organismos de control, al señalar que estos se han manejado con criterios que trabaron los circuitos para la movilización de materia prima y exportación de producto, porque en muchos casos se desconocen las características particulares tanto del subsector extractivo como del esquema de comercialización externo. De igual modo, hay una fuerte alusión a que las empresas del sector no han tenido visión de largo plazo, confiando en que un alto resultado económico no podría ser afectado.
Alta incidencia
Del total de especies desembarcadas por la flota de bandera argentina en los últimos 5 años, el 75 por ciento corresponde a 4 de estas: merluza común, calamar, merluza de cola y langostino. Los datos de los últimos 4 años muestran 352.170 toneladas, 291.916, 124.315 y 44.376, respectivamente. Tres de ellas, sin la merluza de cola, explican además el 70 por ciento de las exportaciones.
03/12/07
PESCA & PUERTOS
