La reserva de las cargas marítimas

Ha vuelto a tomar impulso el propósito de ampliar y profundizar el privilegio consistente en reservar las cargas marítimas internacionales en favor de las líneas marítimas argentinas y brasileñas, extendiéndolas al Mercosur.

Ha vuelto a tomar impulso el propósito de ampliar y profundizar el privilegio consistente en reservar las cargas marítimas internacionales en favor de las líneas marítimas argentinas y brasileñas, extendiéndolas al Mercosur.

Ya existe un régimen de tales reservas, establecidas en 1985 y ratificadas por ley nacional en 1988. En la mencionada disposición quedó excluido de esa prioridad un grupo de productos, los cuales, con motivo de su bajo valor en relación con su volumen, podían quedar comercialmente afectados. Entre ellos está el mineral de hierro, el trigo, el petróleo y algunos de sus derivados.

En el proyecto denominado Acuerdo Multilateral de Transporte Marítimo del Mercosur que se promueve, se incluyen todos los productos antes excluidos, con la sola y sorprendente excepción del petróleo y sus derivados producidos en Brasil. El proyecto suma, además, los servicios de transporte marítimo internacional, aun los que se destinan u originan en terceros países.

Los fletes marítimos en su gran mayoría quedarán entonces a expensas de una negociación entre una multitud de exportadores e importadores de características variadas por una parte y el limitado grupo de armadores de las naciones integrantes del Mercosur, con una única, insuficiente y burocrática cláusula de escape, consistente en habilitar cargas a terceras compañías fuera del sistema, en tanto que no existan servicios disponibles en las líneas de bandera de la región.

Importantes y variados reparos merece el proyecto en cuestión. Por un lado, desconoce la prioridad de la carga sobre el transporte, un principio esencial; por el otro, erosionará las preferencias nacionales en el ámbito del Mercosur, afectará la competitividad de la producción nacional en el mundo y elevará los costos de producción internos de importantes actividades.

Lejos de requerirse tal profundización del régimen de reservas, lo conveniente sería abrirlo, estimulando la competencia para reducir los fletes y proveer a los exportadores e importadores los beneficios de la ampliación y modernización del transporte. El camino que se pretende transitar es un caso más de la tendencia a aislar la economía nacional del ámbito internacional.

01/11/07
LA NACIÓN

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