(FNM) La propuesta de cambios en el tipo de combustible permitidos a los buques en este frágil ecosistema se ha convertido en una realidad, por lo que el futuro de grandes buques de crucero en la Antártida es incierto.
(FNM) La propuesta de cambios en el tipo de combustible permitidos a los buques en este frágil ecosistema se ha convertido en una realidad, por lo que el futuro de grandes buques de crucero en la Antártida es incierto.
La Organización Marítima Internacional (OMI) aprobó el año pasado una norma que prohíbe el uso y transporte de combustibles pesados -el tipo de combustible que más utilizan los buques grandes para propulsarse -, en la Antártida.
El razonamiento es que un derrame de este tipo de combustible se considerado como demasiado riesgoso. Y los accidentes suceden, como hemos visto en 2007, cuando el buque de pasajeros MS “Explorer” fue agujereado por el hielo y se hundió.
La fecha límite para la aplicación efectiva de la nueva normativa fue fijada para el 21 de agosto 2011, por lo que el próximo verano antártico resultaría ser la última oportunidad en que algunas líneas visiten la región. Entonces, ¿qué significa esto en realidad para los buques de crucero en la región?
La mayoría de los pequeños buques tipo “expedicionarios”, no se verían afectados, ya que casi todos ellos funcionan con gas oil y diesel oil marinos, combustibles que no están incluidos en la prohibición. Sin embargo, la Asociación Internacional de Operadores Turísticos Antárticos (IAATO) predice que el número de pasajeros en cruceros “marítimos” – barcos grandes que recorren la región, sin desembarcar a su pasaje-, podría descender desde las 14.350 personas este año a apenas 6.400 en años próximos. En total, las nuevas normas podrían dar lugar a una reducción del 23% en el turismo de cruceros a la Antártida.
El problema de las líneas de cruceros es que no sólo se prohíbe el uso de combustibles pesados sino también el llevarlo a bordo. Lo primero es más sencillo de manejar. No es raro que un barco consuma combustible pesado más económico en navegación libre, y que cambie a una versión de combustible más cara pero menos contaminante cuando se aproxima a las costas.
Pero, en la Antártida, las nuevas normas sobre el transporte supondría la elaboración de una fórmula complicada por la cual todos los combustible pesados deberían ser agotados antes de entrar en el ámbito regulado por el Tratado Antártico (al sur del paralelo 60 °S), y el combustible más costoso se debería utilizar no sólo para la navegación en la Antártida, sino para todo el viaje de vuelta a Sudamérica, el lugar más cercano de escala y reabastecimiento.
No hace falta decir, que el combustible más caro, implicará un costo que casi con certeza se trasladará al pasajero.
Steve Wellmeier, director ejecutivo de la IAATO señaló que "esto afectará sobre todo a los grandes barcos de la categoría <sólo crucero> (buques de más de 500 pasajeros a los que no se les ofrece descensos a tierra durante su periplo antártico). Empresas como Holland America, Princess, Celebrity, Crystal y Regent Seven Seas se verán afectadas, aunque algunas ya están considerando el uso de los combustibles más ligeros para poder cumplir con la prohibición".
Una rápida encuesta entre algunos de estas líneas, así como Silversea, mostraron una respuesta mixta.
Holland America Line ha emitido un comunicado confirmando que navegará en la Antártida más allá de 2011, y señalando que: "como miembro de la Asociación Internacional de Operadores Turísticos de la Antártida (IAATO), Holland America Line está en plena conformidad con todas las regulaciones gubernamentales y ambientales que presiden sobre las aguas de la Antártida".
Royal Caribbean también seguirá enviando barcos después de la prohibición, pero no de su línea Celebrity Cruises. El director de programas ambientales Rich Pruitt nos dijo: "El próximo año, enviaremos el Celebrity Infinity para la Antártida, antes de la prohibición, y en 2012 irá el Azamara Journey".
Como el Azamara Journey es un barco de tamaño medio con tan solo 700 pasajeros, explica Pruitt, se utilizará una cantidad mucho menor de combustible, de los tipos aprobados.
Tim Rubacky, portavoz de Regent Seven Seas Cruises, dijo que una vez que la prohibición esté vigente, la compañía no tendrá más remedio que evitar la Antártida. "No hemos recibido una comunicación sobre la formalización de acuerdo alguno," dice Rubacky , “pero una vez que se confirme el cambio de los combustibles, Regent simplemente dejará de ir a la Antártida".
Lo mismo se aplica a Crystal. Mimi Weisband, vicepresidente de relaciones públicas, sostuvo que "la prohibición de ciertos combustibles efectivamente impide a los buques de pasajeros de gran capacidad navegar la región. Con esto en mente, nuestra última navegación por el área será el 20 de enero 2011, con un crucero desde Valparaíso a Buenos Aires en el Crystal Symphony "(Cruise Critic)
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: Cruise Critic y Mercopress; 25/04/10
27/04/10
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