La piratería somalí en el océano Índico no se resolverá con fusiles, sino cortando de raíz los problemas que la originan, en un país carente desde hace veinte años de un Estado efectivo, donde reinan la violencia y la miseria que colocan a la población en una situación desesperada.
La piratería somalí en el océano Índico no se resolverá con fusiles, sino cortando de raíz los problemas que la originan, en un país carente desde hace veinte años de un Estado efectivo, donde reinan la violencia y la miseria que colocan a la población en una situación desesperada.
El director de Programa de Asistencia Marítima (PAM) de la ciudad portuaria keniana de Mombasa, Andrew Mwangura, así lo cree y asegura a Efe que el actual dispositivo internacional contra la piratería es "como combatir el hambre con pistolas, y la táctica de las pistolas nunca solucionará el problema".
"La piratería existe porque hay pobreza, pero en el caso de Somalia también por la pesca ilegal, los vertidos tóxicos en la zona y la situación actual", de guerra permanente desde 1991, explica Mwangura, quien considera que este conflicto no tiene su origen en el mar, sino en tierra, y es en ella donde se debe poner remedio.
El director del PAM cree que Somalia puede "volver a ser la potencia ganadera y agrícola que era antes de la guerra", si se consigue dar fin a la guerra que enfrenta al Gobierno Federal de Transición (GFT) y las milicias radicales islámicas, entre ellas Al Shabab, la rama de Al Qaeda en este país del Cuerno de África.
"Hay alguien a quien le beneficia la piratería más allá de los propios piratas: tienen tecnología, combustible, armas… alguien lo tiene que estar financiando", apunta Mwangura sin dar más detalles.
El abogado especializado en piratería Francis Kadima está de acuerdo: "Mi hijo, que tiene 20 años, puede querer una moto o 2.000 chelines (unos 20 euros) para sacar a su novia a cenar, pero jamás se le pasarían por la cabeza cantidades como las que los piratas piden como rescate. Eso indica que hay alguien detrás".
"Mientras se sigan pagando rescates, seguirá habiendo piratería", recalcó a Efe el abogado, quien afirmó que "hay que concentrarse en el porqué de la piratería. Los rescates tienen que ser el último recurso, porque suponen su financiación. Si quieres reducir la criminalidad, tienes que enfrentarte a las causas".
Kadima, que ha defendido ante los tribunales kenianos a varios presuntos piratas desinteresadamente, se ha hecho cargo del primer juicio en el que la Unión Europea ha aceptado que los supuestos piratas cuenten con un abogado distinto al asignado de oficio.
En opinión de uno de sus defendidos, el presunto pirata Ahmed Abdikadir Hirsi, la victoria del Gobierno Federal de Transición de Somalia sobre las milicias radicales islámicas que lo combaten daría estabilidad al país después de 20 años desde que, en 1991, los señores de la guerra derrocaran al dictador Mohamed Siad Barré.
Ahmed y otros diez compañeros, cuyas edades van de los 16 a los 30 años, fueron detenidos a principios de 2009 por la Armada francesa y, desde entonces, están encarcelados en Mombasa a la espera de un juicio que, probablemente, tendrá lugar a finales del próximo marzo.
"Somos pescadores. En Somalia todo el mundo tiene pistolas, así que si ven a un pescador con un arma, piensan que es un pirata", dice a Efe Ahmed, a través de un traductor somalí, en los calabozos del Tribunal de Mombasa.
"Fuerzas de la OTAN han venido a vernos a la prisión y nos han dicho que nos matarían en la celda", asegura el supuesto pirata, que sólo piensa en salir de Kenia, un país del que conoce poco más que la cárcel.
"Lo que queremos es volver a Somalia con nuestras familias y seguir pescando. Es lo único que sabemos hacer", dice Ahemed, detenido, según los marinos franceses, en un acto flagrante de piratería. EFE
05/02/11
ABC.ES
