Bajo el título “Lineamientos Estratégicos para el Desarrollo Productivo de la Argentina”, el Ministerio de Economía de la Nación presentó un documento de trabajo que aspira a iniciar el debate a largo plazo de la Argentina.

Bajo el título “Lineamientos Estratégicos para el Desarrollo Productivo de la Argentina”, el Ministerio de Economía de la Nación presentó un documento de trabajo que aspira a iniciar el debate a largo plazo de la Argentina.

Entre los logros de la actual política económica se destacan en el informe la consolidación del crecimiento, la creación de empleo, la redistribución progresiva del ingreso y la reducción de la pobreza. Reconoce que el proceso de recuperación económica se dio a través del crecimiento de los sectores económicos tradicionales, acompañados con la expansión de sectores innovadores y la aparición incipiente de actividades de alto potencial a futuro.

Paralelamente con los resultados obtenidos se advierte que las ventajas comparativas naturales y la desindustrialización de la década pasada aún hacen gravitar la estructura productiva hacia la especialización de la producción y la exportación de commodities sobre todo de base primaria. Afirmando párrafo seguido que “esta no puede ser una opción de crecimiento y desarrollo sostenible para nuestro país” y que legítimamente podríamos aspirar “hacia una estructura productiva más diversificada e integrada”.

El informe fue puesto a consideración de los responsables de los ministerios de economía y de producción de las provincias para que en un plazo de sesenta días propongan las medidas y las acciones necesarias para cumplir con los objetivos estratégicos planteados, sobre los que nadie razonablemente puede disentir.

Para un país que durante gran parte de su historia realizó un extraño periplo, lleno de contradicciones, interrupciones y reanudaciones, crisis y renaceres, que se haga expresa la intención de planificar el futuro, con una visión estratégica y con un horizonte a mediano y largo plazo resulta una virtud.

No se trata de cristalizar un modelo estático, porque la dinámica propia del mundo en que vivimos y la idea misma de la libertad irá haciéndole retoques, de lo que sí debe tratarse es de trazar las directrices para asegurar lo alcanzando y seguir avanzando.

La actividad pesquera hizo en los últimos años importantes aportes tanto para el crecimiento de las exportaciones, como para la recuperación de los salarios y el empleo, al aumento de la recaudación y al desarrollo de las regiones donde está radicada. Le toca el turno ahora a las autoridades de la Nación y de las cinco provincias con litoral marítimo asumir el desafío de diseñar la política pesquera para los próximos diez años que no es otra cosa que decir qué y cómo se debe hacer para consolidar el crecimiento de este sector en el futuro.

La naturaleza de los recursos pesqueros, el fuerte sesgo exportador de la actividad y porque la explotación de las especies pesqueras impacta en el medio ambiente, son características que requieren que el Estado, en sus distintos niveles de gobierno, esté dotado de los instrumentos de administración, de control y de investigación científica acordes con los deberes que tiene. Por otra parte el marco institucional y jurídico debe garantizar transparencia, seguridad y reglas claras, elementos que han estado demasiado tiempo ausentes. A esas condiciones necesarias, debería sumarse la madurez que exhibe hoy la mayor parte del sector pesquero.

La conjunción de todos los factores debería ser la matriz que aliente el consenso y permita la articulación de políticas públicas con el objeto de superar en el corto plazo las distorsiones que se acumulan y en el mediano y largo direccionar la estructura productiva de la pesca hacia la incorporación de valor agregado, la diferenciación y diversificación de los productos, la renovación gradual de las flotas y el acceso a nuevos destinos y mercados de exportación.

La construcción de un pensamiento estratégico deberá prever mejoras en los niveles de productividad y competitividad para lo cual tanto el agregado de valor, como las innovaciones tecnológicas y las inversiones en bienes de capital deberán contar con mecanismos y líneas de financiamiento que hoy no existen para el sector.

El guante está echado, las provincias han sido convocadas, toca ahora trabajar coordinadamente para planificar y diseñar un modelo pesquero que asegure la sustentibilidad biológica, social y productiva del desarrollo. Será como imaginar el paraíso, si como dijo el Presidente de la Nación el 10 de diciembre, cuando culmine su actual mandato, salimos del infierno. Editorial  de Pesca & Puertos

21/05/07
PESCA & PUERTOS

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