La venta de permisos de pesca les otorga a los pobladores de las islas alrededor de 50 millones de dólares al año, lo que representa casi la mitad de todo el PBI.
La venta de permisos de pesca les otorga a los pobladores de las islas alrededor de 50 millones de dólares al año, lo que representa casi la mitad de todo el PBI.
A 25 años del desembarco de las tropas argentinas en las Malvinas, la situación de las islas es en la actualidad bien distinta a la de aquellos tiempos. Sus habitantes dejaron de ser un grupo de campesinos dedicados a la cría de ovejas radicados en uno de los puntos más remotos del planeta para convertirse en la población más rica del continente.
Eso ocurrió gracias a la dinámica económica adquirida después de la guerra, sustentada en la explotación de los recursos pesqueros del Atlántico Sur.
Los kelpers tienen hoy un ingreso anual per cápita de 54 mil dólares, el más alto de toda América, superando incluso al de Estados Unidos y el de Canadá.
Y, según parece, no están dispuestos a resignar la fuente de su riqueza a pesar de las protestas argentinas.
La actividad pesquera se consolidó en Malvinas a mediados de los ’80, cuando el Reino Unido estableció por su cuenta la Zona de Conservación y Administración de Pesca en torno al archipiélago, prohibiendo el ingreso de buques de bandera argentina.
En un principio, el área abarcaba 150 millas, pero luego se amplió a 200 millas.
De este modo, los kelpers asumieron el control sobre una amplia zona, de donde cada año se extrae entre el 14% y el 15% de todo el pescado que se captura en el caladero argentino.
El negocio arrancó en 1986 y en poco tiempo atrajo a decenas de inversores. Empresas europeas y asiáticas aceptaron las reglas de juego y a pesar de las protestas argentinas adquirieron licencias de pesca para operar en la zona apropiada por el Reino Unido, accediendo así a uno de los caladeros más ricos del mundo.
La venta de estos permisos les otorga a los malvinenses unos 50 millones de dólares al año, lo que representa casi la mitad de todo su PBI.
Para tener dimensión del volumen del negocio, basta con decir que muchos puertos pesqueros argentinos no alcanzan a exportar esa cifras en pescados y mariscos.
El año pasado desde Mar del Plata -el puerto pesquero más importante del país- fueron exportados 400 millones de dólares en productos originados en la pesca.
Pero la diferencia es que en Mar del Plata viven 600 mil personas y en Malvinas, poco más de 3 mil.
En los mejores momentos, los kelpers llegaron a vender 125 licencias por año.
Los buques que operan desde entonces en la zona de exclusión se dedican fundamentalmente a la pesca de merluza y calamar, dos especies de alto valor comercial que también son el objetivo de la industria pesquera argentina radicada en el continente.
Junto a la explotación de hidrocarburos, la pesca constituye uno de los constantes puntos de fricción entre el Reino Unido y la Argentina desde hace décadas. Y ambos temas fueron por igual motivo de fuertes discusiones, sobre todo, durante los últimos años.
Esta semana el canciller Jorge Taiana dio a conocer la decisión del gobierno argentino de cancelar el acuerdo petrolero que regía desde 1995, por considerar que el Reino Unido había tomado decisiones unilaterales al alentar la explotación de hidrocarburos en las islas sin el acuerdo argentino.
Y en la pesca, las decisiones unilaterales también fueron constantes.
La primera consistió en asumir como propias las aguas que rodean a las islas e iniciar una explotación pesquera sin precedentes en la región.
A partir de 1986 los kelpers otorgaron las licencias de pesca por períodos limitados y de manera precaria, pero hace un año tomaron otra decisión inconsulta que irritó al gobierno argentino: decidieron otorgar los permisos por plazos de 25 años.
Esto generó una fuerte crisis entre ambos países y reclamos ante organismos internacionales.
Argentina calificó de "unilateral" e "ilegal" la medida y abrió un debate que aún no está cerrado. Y no se descarta que además de formalizar protestas, Argentina adopte medidas similares a la que ya tomó en relación a los hidrocarburos. No obstante, en el tema pesquero deberían ser conservados algunos lazos por necesidad.
Es que los cardúmenes de merluza y calamar que pescan la flota argentina y la malvinense son los mismos, por lo que las conversaciones bilaterales deberían seguir abiertas para analizar la conservación del recurso.
30/03/07
LA CAPITAL

