El 12 de este mes comenzaron las maniobras de partida de la Flota de Mar de la Armada Argentina desde el muelle Luis Piedra Buena en la ciudad de Puerto Madryn. La flota, de cinco buques, había llegado para participar de los festejos del 9 de Julio y se encontraba de visita en dicha ciudad.
El 12 de este mes comenzaron las maniobras de partida de la Flota de Mar de la Armada Argentina desde el muelle Luis Piedra Buena en la ciudad de Puerto Madryn. La flota, de cinco buques, había llegado para participar de los festejos del 9 de Julio y se encontraba de visita en dicha ciudad.
Desde las costas del Golfo Nuevo, cuatro de las cinco naves emprendieron la retirada para retornar a la ciudad de Puerto Belgrano. Las dos primeras se alejaron del puerto local con los motores apagados, transportadas por remolcadores. Pero la tercera, el destructor Heroína, partió con sus motores encendidos y embistió a una ballena presuntamente no visibilizada, y ocasionó su muerte. El animal golpeó contra las hélices de propulsión del destructor y quedó despedazado.
Aparentemente la embarcación no tenía en funcionamiento sus cinco radares, ya que de haber sido utilizados hubiera sido imposible no detectar un animal tan grande. Según un comunicado de la Armada, la ballena "embistió a la nave que retrocedía a poca velocidad".
En 1984 fue sancionada la ley nacional 23.094 que declara monumento natural a todas las ballenas francas (Eubalaena australis ) que se encuentran en aguas jurisdiccionales. Esta norma fue complementada por la ley provincial 2381 que restringe expresamente la "navegación, natación y buceo en las costas y mar de jurisdicción provincial en época de apareamiento". Por lo tanto, se trata de un hecho muy lamentable, que ya había sido anticipado por los técnicos de la Fundación Patagonia Natural en anteriores visitas de buques de gran porte en la temporada de ballenas, entre mayo y diciembre. Como se trata de un momento de gran concentración de ejemplares, sobre todo madres con sus crías, el Golfo Nuevo se transforma en un sitio de especial fragilidad. Para estos casos se recomienda que los buques de estas características hagan su ingreso y egreso con ayuda de remolcadores, lo que reduce sensiblemente el riesgo de accidentes de esta naturaleza.
Es de esperar que este triste acontecimiento pueda servir como experiencia para no repetirlo, porque es un antecedente concreto para establecer modalidades de navegación y restricciones claras, en particular para buques de gran porte, en épocas de especial sensibilidad ecológica. No tiene sentido tomar tantos recaudos para proteger una especie y al mismo tiempo olvidar las mínimas precauciones para evitar que, inútilmente, se pierda un ejemplar de la emblemática y frágil ballena franca austral.
19/07/08
LA NACIÓN
