Ante la fuerte demanda, China y otros países impulsan la acuicultura -la cría de mariscos y peces en recintos cerrados- para limitar el impacto ecológico de la actividad pesquera.
Ante la fuerte demanda, China y otros países impulsan la acuicultura -la cría de mariscos y peces en recintos cerrados- para limitar el impacto ecológico de la actividad pesquera.
El 47% de los productos marinos provino en 2008 de la acuicultura, indicó un informe realizado por el WorldFish Center, una ONG que defiende la reducción del hambre en el mundo a través de la pesca sustentable, y la organización ambiental Conservation International. El 61% de la producción mundial provino de China y cerca del 90% de Asia.
La investigación evaluó el impacto de la acuicultura en cuestiones como el uso de energía, la acidificación y el cambio climático. Desde hace tiempo, la práctica preocupa a los defensores del medio ambiente por la polución de las zonas costeras.
No obstante, el informe defiende la actividad y asegura que no es tan destructiva como la cría de ganado vacuno o porcino, que provoca un fuerte desgaste del suelo y el agua y representa un factor de cambio climático.
El sector creció 8,4% desde 1970 y se está expandiendo a nuevas regiones. Se destaca la creciente demanda de pescado en Egipto y Nigeria tras la crisis de la gripe aviar a mediados de la década de 2000.
El estudio indica que, en los países en vías de desarrollo, cada vez más gente come carne. "Creo que la probabilidad de que la demanda de productos de la acuicultura disminuya es muy baja", estimó Sebastian Troeng, vicepresidente para la conservación marina en Conservation International.
Junto con las carpas, las especies de mayor impacto ambiental incluyen las anguilas, el salmón, los langostinos y los camarones, ya que son carnívoros, lo que implica que esas granjas necesitan importar alimento y una mayor energía externa. Por el contrario, la cría de mejillones, ostras y algas tiene un impacto menor.
14/06/11
INFOBAE

