La meta sigue fija en lograr los 40 pies de calado (hidrovía)

Así, los buques saldrían con la bodega completa y se bajarían los fletes, mejorando el precio que recibe el productor.

Así, los buques saldrían con la bodega completa y se bajarían los fletes, mejorando el precio que recibe el productor.

Los problemas más gruesos y manejables que afectan nuestra competitividad surgen por ineficiencias en el transporte. Mejoramos mucho nuestra salida al mar desde que se concesionó la vía navegable, en 1995, y se pudieron contar una profundidad y una señalización mejores.

Pero estamos bastante atrasados porque necesitamos una profundidad de 40 pies de calado útil para poder sacar los buques panamax con bodegas completas de nuestras cargas. Así se evitarían otras escalas de completamiento y se reducirían los fletes a destino, que se trasladan al precio de pizarra, es decir, al productor. Como somos vendedores de commodities, tenemos que manejar los costos porque los precios se arman en destino.

Además, nuestra ubicación geográfica nos coloca a mayor distancia de los mercados mundiales respecto de nuestros competidores (Estados Unidos y Brasil). Esta situación nos obliga a seguir buscando mejoras que hagan más eficiente el transporte marítimo, dado que el 80% de nuestra exportación agrícola y de sus derivados transita la ruta del Paraná.

La concesión de la vía navegable fue un gran logro, aun cuando el atraso en lograr las profundidades necesarias dentro de los cronogramas originales es un costo que sobrellevamos. Pasar de los 32 pies logrados en 1997 a los 34 de 2005 llevó más de 7 años, cuando debería haberse hecho en 1 o 2 años.

Renegociación

Esperamos la conclusión de la renegociación con el concesionario para que empiecen a correr los plazos para llegar a 36 pies, que se deberían tener en 2011, y si se mantuviese el incremento de 2 pies por año podríamos contar con 40 pies en 2016. Sería la culminación de una etapa positiva.

Una mejora posible será lograr acuerdos para maximizar los beneficios de tener dos canales entre San Pedro y La Plata, que deberían ofrecer mayor profundidad y funcionar como un "sistema". El Paraná de las Palmas atrajo con éxito puertos. Con mayores profundidades, los graneleros cargados en los puertos del Gran Rosario deberían salir por el Guazú-Bravo y Martín García, y los de subida navegar por el Paraná de las Palmas hacia San Pedro y el Paraná Inferior.

Otro problema irresuelto en la hidrovía Paraná-Paraguay se refiere a las postergadas mejoras en los pasos y señalización. No hay ninguna mejora que alivie las bajantes, como las de los últimos años.

El costo de la "chacra al puerto" es otro problema: se usa mucho el camión y poco el tren y la barcaza donde estos modos son posibles.

La situación del ferrocarril Belgrano Cargas, que no ha demostrado una recuperación en la capacidad de transporte, es una desventaja para las provincias que dependen de su red. La no concreción del anillo circunvalar de Rosario, pese a algunos tramos que se están construyendo, es un tema por resolver si se quiere mejorar la vida de la ciudad de Rosario, sacando de los trazados actuales las redes de carga y desocupando vías que podrían ser utilizadas por trenes suburbanos, liberando así valiosos terrenos ocupados por playas de maniobra que no son necesarias dentro de la ciudad pero que, a falta del Circunvalar, son inevitables para las operaciones de trenes en la zona de mayor carga ferroviaria del país.

Es muy positiva la pronta finalización de la esperada autopista Rosario-Córdoba, pero recordamos que se necesitan además mejoras en la ruta 33, en la 34 y en la segunda Circunvalación, la ruta A012.

Respecto de la expansión de los puertos privados, que arrancó en 1980 y se fue ampliando según las necesidades de la producción, cabe señalar que operaron en un marco de competencia y de eficiencia que los convirtió en grandes herramientas para bajar costos.

La cadena del Gran Rosario está preparada para manejar cosechas mucho mayores. Pero faltan mejores accesos a los puertos y se necesitan mejores y más caminos para acceder a la zona comprendida entre San Lorenzo y Timbúes, donde se da la mayor concentración portuaria.

Los problemas climáticos achicaron las últimas cosechas y afectaron la exportación, y por supuesto toda la industria y los servicios conexos a ese sector. Pero también vemos cómo los dirigentes del agro y del comercio granario indican que hay medidas que desalientan la producción. Esperamos que el clima mejore, que la sequía sea sólo un mal recuerdo y que las medidas del Gobierno sean enfocadas para dar estímulo a la producción.

Por Pablo Ferrés (Presidente de la Cámara de Puertos Privados y Comerciales).

08/09/09
LA NACION

(Semanario del Comercio Exterior: XVº Aniversario)

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